Madre
Del amor hermoso, de las manos frías
y las ideas prestas para el raciocinio,
madre compartida por finita e infinita
Compañera a medias de fortuna.
De la cocina exiliada y fiestas prohibidas,
andaba a tientas en la noche sin bombilla
ya que le asustaban fantasmas ajenos
y pagaba deudas de otras familias.
Su esperanza ya dio lo que podía,
pero se despierta con ansia clandestina,
sin lugar ni aviso para la economía.
El techo circundante de su aposento
es un espacio endeble de alegría
resguardado íntegro desde su último día.
No posee vestidos de luces ni aretes
ni luz en la piel ni los ojos alegres.
Inexplicable portento dio la vida:
Un momento de lúcido milagro
cuando tiempo y destino se encontraron.
Dicen que los hijos eligen a su madre
en el limbo de las originales preguntas
Volvería a decir que sí a una madre como la mía.

