+Mafalda, una niña –ahora de 59 años– que sobrevivió a su creador Joaquín Lavado Tejón “Quino”, a través de sus tirillas y libros

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La frase:

¿Qué importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo.

MAFALDA

 

UN RECUERDO PARA EL PAPÁ DE MAFALDA

Hijo de padres españoles, republicanos y anticlericales, Joaquín Salvador Lavado Tejón, creció en un ambiente que siempre cuestionó: la autoridad y las injusticias. Ese espíritu creó a Mafalda, una niña inconformista que se ríe luego de leer la definición de democracia en el diccionario y que se pregunta que habrán hecho ciertos sures para merecer ciertos nortes.

Quise recordarlo a él y con ello a MafaldaQuino, como se le conocía, murió el 30 de septiembre de 2020 a los 88 años de edad.

Mafalda, cuyo nombre surgió luego de que Quino vio una película, en donde la hija del matrimonio protagonista se llamaba Mafalda. Una niña de 6 años, que nació vía tiras cómicas el 29 de septiembre de 1964, hace 59 años, Mafalda sigue muy viva entre sus seguidores, la recuerdo sentada en una banca en el barrio porteño de San Telmo acompañada de sus inseparables Susanita y Manolito ahí está la niña que calificó como frustrada y mediocre a su propia madre.

Las tirillas cómicas que se volvieron libros, han sido traducidas a 20 idiomas así Mafalda, la niña progresista y preguntona se volvió una heroína de nuestro tiempo como le llamó Umberto Eco. Ella llevaría a Quino a recibir el premio Príncipe de Asturias de las humanidades en el año 2014.

CON QUINO: Jamás había tenido la oportunidad de leer caricaturas pensantes como las que realizó este dibujante argentino, no nada más los trazos en sí, sino la secuencia de frases en una tirilla de cinco a seis cuadros, donde la economía del lenguaje era vital –decir mucho en pocas palabras– y que ese mucho perdurara en la mente de los que –por distracción o por no tener nada que hacer– la habían mirado, sino que se habían atrevido, como en acto heroico, y lo mejor: que pensaran en ello.

Tal vez, fue o no ese el propósito de Joaquín Lavado, de nombre amplio Joaquín Salvador Lavado Tejón, a quien se le ocurrió, –porque todas las cosas brillantes surgen de una ocurrencia–, realizar una serie de dibujos con el nombre de Mafalda,  precisamente un –29 de septiembre– en que fue cumpleaños de este personaje que cobró vida en 1964, es decir llegó a la feliz edad de 56 años.

Se originó por una campaña publicitaria, no directa, para una compañía de electrodomésticos Mansfield, que por azares del destino no se llevó a cabo. Mismo que dio origen a su personaje Mafalda, quien de promotora mercantil, sin querer pasó a ser la mejor y experta mujercita para promover y provocar el cambio de mentalidad de los que leyeran sus opiniones con la complicidad de Manolito, Susanita, además de papá y mamá a los que no disfrutó como lo hacen todos los niños, debido al fallecimiento de su madre, cuando tenía trece años, y al de su padre al alcanzar la edad de los diecisiete.

Le pusieron, ellos, Quino para diferenciarlo de su tío, un ilustrador y caricaturista español importante en los años 45, donde aprende el arte de dibujar y de realizar publicidad ilustrada. Antes sólo se realizaba con puro texto por los inicios de la imprenta y del no uso de fotografías al no emplearse el método de la impresión en offset que aún no se creaba.

Los ilustradores le daban así, el carácter de una publicidad de impacto y de sorpresa a los clientes, quizá estos fueron los elementos que movieron a Quino a darle ese giro, pero con ideas, no de vender productos, sino pensamientos para el mejor disfrute de la vida.

Me quedo con una expresión certera de su vida: no tuvo hijos por decisión personal Porque no es justo tenerlos y luego abandonarlos a su suerte, no soy tan inconsciente. Tal y como le ocurrió al morir sus padres. Salud maestro Quino donde quiere que esté ahora dibujando allá nos encontraremos.

CON JOAQUÍN: La Feria Internacional del Libro de Guadalajara lo premió con La Catrina. Disfruté al máximo el desayuno que compartí con Joaquín Salvador Lavado Tejón mejor conocido como Quino, autor de Mafalda y con su esposa Alicia Colombodoctora en Química con quien se casó cuando él tenía 27 años de edad.

Ella por cierto, comentó en ese desayuno, se lo preparo día con día antes de irme a trabajar a la Comisión Nacional de Energía Atómica en Buenos Aires. No le gustaba la nueva cocina, por…las raciones tan pequeñas.

Con él, en Guadalajara

Admiraba a Forges, Peridis, Schultz, Mingoye y Gila, entre otros humoristas.

Fue en el año de 2009, cuando se dio ese gran desayuno. Bajó de su habitación en el Hilton tapatío acompañado de su esposa. No había lugar en el restaurante Los Vitrales. En mi mesa quedaban tres sillas libres, lo invité y aceptó. Iba con una camisa de rosas oscura y un saco negro, se movía lentamente y pidió su café sin azúcar y después lo demás.

Enemigo acérrimo de las entrevistas, pero no de la plática entre amigos, contó que Mafalda nació a raíz de su trabajo como dibujante publicitario en 1962, la publicidad consistía en hacer tiras cómicas para publicar en los diarios, en que se mostraba la vida de una familia en dibujos, para destacar los electrodomésticos Mansfield. Él o la protagonista debía llamarse con MA de MansfieldQuino recordó a una beba llamada Mafalda en la película Dar la cara de David Viñas y así lo presentó a la agencia Agens.

Los periódicos lo rechazaron porque no diferenciaba de los contenidos. Dos años después se publicaron en el diario Primera plana.

Curiosamente la primera publicación fue el 29 de septiembre de 1964, casi el día en que su autor muere 59 años después.

Confesó que no le gustaban las clases, era tímido. A los 9 años, su madre le permitió dibujar en la mesa de la cocina, siempre y cuando la cepillara luego de utilizarla. A los 10 se enamoró de Mirtha Legrand, legendaria figura de la TV argentina.

Su primer dibujo se publicó en 1954 en la revista Esto, que dijo: revélase un nuevo dibujante argentino de penetrante ingenio en la línea lacónica.

Ese laconismo lo refleja en la conversación de Mafalda con Miguelito en que le dice: la cachiporra de un policía es el palito de abollar ideologías.

Casi diez años duró la publicación de Mafalda. Decidió terminarla por temor a repetirse y porque significaba una esclavitud muy grande entregar una a diario. Su primer libro se agotó en dos días y la segunda edición fue de 30 mil ejemplares. Luego vinieron ediciones de 200 mil libros.

El personaje de Felipe era con el que más se identificaba Quino, aunque Manolito era quien más lo divertía y al que más quería

Vivió exiliado en Milán, Italia, porque se negó a permitir sus dibujos en una publicidad de José López Rega en el gobierno argentino. Producto de la negativa, hubo un atentado en su casa y decidió migrar.

Quiso ser ciudadano español por el origen de sus padres, pero pensaba que le iban a autorizar en una gran ceremonia con el himno y el juramento en la Constitución Española y no fue así  simplemente lo trataron como a cualquiera otro y entonces al recoger su carta de naturalización, fue a la librería, compró una Constitución y juró sobre ella. El cumplió su sueño.

Sus libros, lo comprobé en la Fil y sus editores en todo el mundo también, se vendieron y venden por miles, con títulos como Potentes, propotentes e impotentes, o Quinoterapia, Gente en su sitio, Yo no fui o ¡Qué presente impresentable!

Recibió clases de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de su natal Mendoza, en Argentina, en donde terminó sus días, luego de la muerte de su esposa en 2017. Estaba asistido por dos sobrinos.

Quedan muchas incógnitas sobre Mafalda, por ejemplo sabemos cómo se llama su mamá, Raquel, así le puso Quino en honor a su dentista, pero no sabemos su apellido.

Cuando le preguntaron si al día de hoy viviría Mafalda, respondió que quizá no, porque hubiera sido víctima de la dictadura argentina.

En uno de tantos viajes, estuve en el barrio de San Telmo en Buenos Aires, ahí, en la esquina que forman las calles de Chile y Defensa, hay una banca en donde permanece sentada la figura de Mafalda y a su lado dos de los personajes que la acompañaron en la tira cómica Susanita Carlitos.

Placa en San Telmo.

Enfrente el edificio marcado con el número 371, con una placa conmemorativa que dice: Aquí vivió Mafalda, célebre personaje y Patrimonio Cultural de la Ciudad Creado por Joaquín Salvador Lavado “Quino”. Homenaje de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires 2007. En la planta baja hay dos locales donde se venden productos de Mafalda.

Hoy Mafalda queda sola, sin papá, pero con la compañía de Manolito, Susanita, Carlitos, Libertad y Guille y con una frase:

Cuando se le preguntó a Julio Cortázar qué opinaba de Mafalda, dijo: No tiene ninguna importancia lo que yo piense de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí.