Maralva de Aarón Ramos

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Aarón Ramos trae a la escena una forma de poesía en la tradición confesional; sin embargo, íntima y diferenciada, que llega al lector directamente, en la cual se propone una doble tarea: el realismo, pero con rasgos de la hermética y del poema conversacional, es decir, un modo diferente de enunciar su realidad. Como sabemos, esta forma de escritura se fundamenta en el potencial del indicio, así Maralva es un código que define un momento emocional único, ficcional o no, con contextos planteados dentro del mismo poema, con el propósito de decir algo más a través de la palabra, cualquiera, que detona múltiples significados.

La noche encierra ausencias/Maralva recuerdos

Maralva es una identidad desconocida, no podemos representarla en todos sus sentidos,  tal vez sea la conciencia de la feminidad en alguna de sus facetas, mujer, madre, hermana  o la angustia por lo perdido, la antropoforma de la obra del artista o puede ser cualquier mujer o persona austral, una visitante, turista emocional, una seductora que vive apasionadamente las aventuras, lejos de la lealtad y la estabilidad.

Me abandona, mujer, tu nombre

Maralva es una palabra, un nombre con una posición frontal en el título, un vocativo, mujer a la que habla el poeta a lo largo de la estructura del poema, sí,  extenso, con la naturalidad de un largo aliento precario, va fusionando elementos procedentes de distintos géneros, otros códigos que buscan  conmover al lector, combina giros del habla común, los transfigura, aparecen referencias, citas, ritmos:

Las venas dejan asomar el azul. Último round sobre una mesita de café.

Era tu voz/un film de Svankmajer.

Maralva marca el compromiso del poeta con una relación amorosa, eludiendo el papel social de éste. A cambio, revela la realidad, de manera casi inocente: el poeta es un amante del amor y necesita sentirse amado. Una vez que el poeta ha tocado las aristas de lo más inmundo; el vacío existencial, la muerte, Maralva aparece ante él como la Poesía, la amada, la vida cotidiana, el ideal de estabilizarse en el futuro que se le escapa por su tumultuosa vida emocional.

Muéreme Maralva, o tan siquiera mátame

Ésta es su manera de manifestarse contra el sistema, de emitir su queja a los convencionalismos, esto, claro sin descuidar la elaboración gramatical de los versos y el conocimiento de la literatura vertido en ellos, como el anterior verso Alejandrino.

En el transcurrir del poema, el autor se va cargando de elementos personales en una buena suerte de interiorización, en los jóvenes este comportamiento marcadamente intimista se debe a un cansancio de las formas, es decir, conocen la estructuras de emisión del poema, pero no hay temas que los provoquen, no hay cantos de vida, independencias o revoluciones en el lugar  donde habita. Sus realidades son distintas, son constantes emocionales, momentos entre la lucidez y la escritura-lectura. El producto  es un poema a veces en verso, a veces en prosa,  sin inquietudes de ruptura o trasgresión, sino un dignísimo homenaje a los influjos poéticas del autor, ya que logra su propia renovación del lenguaje, muestra sus recursos retóricos sin que ello signifique despojarse del símbolo, propio de nuestra heredada modernidad.

Leo en un pájaro tu voz. La rendición de  mis labios en tu pecho. Suspiras, dices que debo trabajar. Máquina de escribir sobre escritorio. Cajetilla sobre buró. Enciendes un cigarrillo y exhalas el humo hacia mi rostro. Velas en combustión. Nuestras prendas en la alfombra. Te vistes, me das un beso en la frente. La lluvia escurriendo en la ventana. Me visto, salgo del cuarto. Pasillo oscuro.

En general crea un espacio hecho de lenguaje, de diálogo entre un Yo-Tu-Maralva para crear un campo experimental donde la forma y el tema son comunes con la experiencia del lector:

Préndeme, Maralva, este cigarro/voy a tatuar en la piel del aire/Tus ojos de niña.

Y le comparte una opinión sobre el amor, la existencia, lo cotidiano, sobre el momento  que está viviendo, lejos de la abstracción de los hechos, elementos ya dichos sobre la poesía de nuestros tiempos, con el adendum de la ironía y la desacralización del acto amoroso, muy propio de la vigente postmodernidad, situándose en un punto de máxima cercanía al lector.

Arde tu ausencia junto a la fuente/Esta noche no me intriga tu pregunta:/¿Qué no pensás decir nada?/No la contesto con una risa/Muéreme.

Esta noche arde tu ausencia, quiero que te/rompas en mi piel. Quiero dibujar tu/boca, y ser dos versos.

El cuerpo de Maralva es juego y resistencia donde se resemantiza el lenguaje coloquial, creando una nueva vivencia.  Otra espectacular, espejo de sí mismo, el viejo dueto amor-muerte, deseo-dolor.

Eres de lumbre, sombra/Húmeda sombra/ huellas de tu cuerpo

El lenguaje poético, arropa a un mundo poético que se iguala al exterior, los demás ya no son necesarios entre Maralva y el Yo poético,

Ven un ratito/La gata no come/y estoy en el último escalón/de la locura./Ven a ignorar conmigo el timbre,/que nos dejen solos Maralva

Se experimenta con esta conversación que metaforiza una relación angustiosa, pero también hace uso de la inteligencia de lo transitorio, de la vida donde no sucede nada, sólo el sexo y el abuso de sustancias permitidas, drogas sociales.

Es la resaca/el beso taciturno de la muerte./Veo recostado a mi lado/un cadáver/exquisito pienso.

Con claridad y sencillez, el poeta se torna un tanto subversivo, desmitificándose como figura, como el propio poeta, opta por la sinceridad y la comunicación, atormentado. Ella es la importante, ese cuerpo de otredad y se acude aquí a la frase Reconocerse en otro es reconocerse en sí mismo.

Yo quiero superar esta noche de lamentos. ¿El lamento tendrá dimensiones ontológicas?

Los elementos abyectos refrendan los sentidos poéticos de un amor de pareja que se vivencia en soledad, sin pertenencia mutua, de ahí la repetición de un cuerpo impenetrable,

Mujer, combustióname el alma/Aráñame un suspiro/Muerde tu vagina con mis labios

El goce no se consuma, la muerte acecha. La ausencia de lo femenino es al mismo tiempo reivindicación del poeta, pues la nombra y con esto es suficiente para hacer posible su existencia.

No es que quiera Maralva,/morder tu labio/ni penetrar tu cuerpo/Es lamer tu piel con un suspiro/ Borrarnos todo el sueño/y borrarnos de todo/caminar en la niebla /y ser/vaho/que arda la lluvia

El objeto real o imaginario Maralva, nombramiento primigenio, vuelve al Tú en Yo y así la emoción se poetiza, se logra un lenguaje genésico. Cuando al final,  vuelve al misterio del Tú, el poema se desarrolla afuera del cuerpo de Maralva, sólo para demostrar que el Hombre está solo aún en compañía onírica.

Maralva

            La muerte tiene tu nombre

                        Se llama

                                                Sangre

 

Un Yo que se construye a través de lo cotidiano. En estos días, debido a la crudeza de las realidades que estamos viviendo, el confinamiento, la incomunicación, se revaloran estas obras de expresión del mundo interno del  poeta, su código, la verdad de su expresión.

*2013, Col. Tierra Mojada, Toluca