Martes con M de mito: Cásate antes de los 30
Para abordar este mito, primero debemos aceptar que muchos de ellos están entrelazados o que derivan de otros más, es decir, no podemos incidir en que cada mito es independiente uno del otro, sino que cohabitan en una interdependencia que caracteriza la idiosincrasia de la humanidad o del mexicano.
Tomando esto como premisa, podemos atacar este mito desde varias vertientes. Antiguamente la expectativa de vida era menor, el papel de la mujer estaba muy marcado y orientado al hogar, la economía permitía vivir adecuadamente con un sólo ingreso: el del marido. Y todo se orientaba a tener una familia.
Y eso está bien. Pero ¿qué pasa si uno no quiere hacerlo aún o no le atrae ese estilo de vida? Porque parece que todo se encamine a que uno sepa antes de los 18 años qué va a hacer con su vida, no se permiten reconsideraciones, ni cambios de planes, debes de elegir tu carrera para que te gradúes, y consigas un buen empleo justo al terminarla. Que tengas una pareja, que te dé estabilidad y deben casarse en sus veintes, no pasando los treintas, debes conseguir una casa que se convierta en tu hogar familiar donde crezcan tus ¿cuántos hijos? ¿dos? ¿uno?
Ah, pero espérame, si eres mujer debes tener una boda espectacular, no se permite escatimar, debes de invertir en una buena ¿fiesta? ¡no!, en un buen espectáculo; debe ser una boda que quede en la memoria de todos los convidados, aunque sólo los hayas visto una o dos veces en tu vida, debes de comprar un vestido mega híper increíble, tener un cuerpazo porque ¡qué oso! No caber en el vestido. Todo eso y más para acallar las voces de todos aquellos que se dicen ser amigos, pero que estarán al acecho de ver cualquier detalle para desatar los chismes, así que ese día debe estar todo perfecto, no vaya a ser que te conviertas en la comidilla de tu círculo.
La vida en pareja deber ser ejemplar, de modelos, con salarios que les permitan vivir en una casa grande, tener dos autos, una o dos mascotas, uno o dos hijos, una trabajadora doméstica, tener a los niños en una escuela particular… y todo eso ¡antes de cumplir 30!
Si no logras eso, serás un verdadero fracaso, habrás fallado en la vida. ¡Claro que no!
En primera: está bien si a los dieciocho años todavía no sabes qué vas a hacer de tu vida. Es de sabios cambiar de opinión. Aprende a conocerte: ¿cuáles son tus gustos o intereses? Y además cómo ya hemos visto, el que estudies una carrera no quiere decir qué te tengas que dedicar forzosamente a ella el resto de tu vida.
Los cambios son buenos. Recuerda, son carreras, no carreritas. Una vez que te gradúes, dedica tiempo a ti, es bueno que te sigas conociendo. En la medida de lo posible viaja, busca independizarte, conoce más personas. Si decides casarte que sea porque realmente quieres y no por presión social; ¡ay, todo mundo ya se está casando menos yo!
Ahora una interrogante: ¿En verdad es bueno armar todo un espectáculo para que otra gente, que muchas veces ni conoces bien, no se quede hablando?
En mi experiencia, esas bodas espectaculares terminan endeudando a la pareja y en muchos otros casos terminan divorciándose ¿dónde quedó todo ese amor que gritaban a los cuatro vientos? Se le da mucha importancia a la fiesta, cuando a lo que se le debería de dar realmente la importancia es al sacramento.
Mejor, todo ese dinero inviértanlo para su futuro, un plan de retiro, el enganche para su nuevo hogar o comprar los muebles… qué se yo.
Hoy ya la gente empieza a casarse después de cumplir los treinta, y ya varias mujeres tiene su primer embarazo alrededor de los cuarenta.
Pero recordemos que, si alguien no considera tener un matrimonio y una familia, también está bien. Y no debemos señalarlo. Cada quien tiene sus razones y son muy válidas. Asegúrate de que todo lo que hagas lo hagas por ti, y no por que así lo dicte la sociedad.

