Martes con M de Mito: Las escuelas privadas son mejores

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Esta idea, desafortunadamente parece estar muy arraigada en la población mexicana, sobre todo porque está fuertemente cimentada en la pobreza mental: como la discriminación, el clasismo, y el malinchismo, aunque este último se ha visto fuertemente atacado con la frase de lo hecho en México está bien hecho.

Me parece triste y desconcertante que muchos jóvenes mexicanos se autodenigren por su apariencia, y que las redes sociales se vean plagadas de bromas y comentarios chistosos respecto al color de piel, como el spiderman moreno, échale la culpa al negro, piel color cartón, o piel color humilde… y la lista sigue y sigue; dicen que entre broma y broma, la verdad se asoma. El meme es una realidad disfrazada de humor y refleja que, en México, estamos lejos de vivir en un país libre de discriminación.

Con esto como contexto es normal, entonces, que se piense que las escuelas privadas brindan mejor educación que las públicas. Y no es así. Hay que decirlo, y si nadie lo hace, seré el primero: Las Universidades –que ni siquiera deberían de llamarse así– ya  que la palabra Universidad se refiere al universo del conocimiento, a la institución de enseñanza superior que comprende diversas facultades y que confiere los logros académicos correspondientes; con esta definición nos debe quedar claro entonces que las únicas universidades que se merecen ese nombre son las estatales y la Máxima Casa de Estudios, continuemos con el tema, decía que hoy, las escuelas, tristemente se han convertido en fábricas de títulos, donde no importa si el alumno se forma o no, sólo importa que pague la colegiatura, sea cual sea, que apruebe el examen, sea cual sea, y que, sin pensar, ni razonar, se enliste en las filas, para conseguir un empleo que no le va a satisfacer y que lo va a tener inmerso en el círculo que ya hemos mencionado antes. Es otra de las facetas del voraz capitalismo: la comercialización de las profesiones.

Los grandes problemas axiológicos actuales son debido al proyecto de modernidad que a mediados del siglo pasado decidió centrar la educación en el progreso, sin importar el ser humano.

Las escuelas privadas funcionan como clubes selectos donde se reúnen los futuros dirigentes o empresarios, nada más, pero al igual que en el mundo médico, los mismos maestros que imparten cátedra en las escuelas privadas, lo hacen también en las públicas, quizá en menor medida, pero los hay.

¿Entonces cuál es mejor? Pues la que usted elija, pero hágalo con sustento, pregunte en las escuelas los programas académicos, visite las instalaciones, pregunte por la filosofía interna del instituto ¿cuál es su lema?, ¿cuál es el himno?, involúcrense en la enseñanza de los hijos, no cometa el error de desentenderse al llevarlos al colegio y no conocer a sus maestros, tutores o prefectos.

Pero sobre todo tenga en cuenta que la enseñanza en las aulas es el 50% y que el otro 50% lo dan actividades formativas: artes y deporte. Busque siempre la educación integral del ser humano. Decía mi maestro: Artistas y deportistas, para que no existan carteristas.

Y también recordar que uno nunca deja de aprender, tener el sentido crítico, investigar por cuenta propia, tener siempre un libro a la mano, –hoy  en día– ya  puede ser digital.

Así que, no importa tanto en qué tipo de colegio se estudie, lo importante es tener la actitud por querer ser alguien que realmente contribuya a la mejora de la sociedad.