MÁS PUEBLOS MÁGICOS, PERO OJALÁ NO MÁS PRECARIEDAD PARA PRESTADORES TURÍSTICOS
De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo del Gobierno mexicano, el Estado de México es la entidad con más Pueblos Mágicos en el país al tener un registro de doce, luego del nombramiento de 45 pueblos nuevos en todo el país, sin embargo la mayoría presenta carencias en infraestructura, no tiene capacitación para prestadores de servicios, impone cambios en el territorio que afectan a los recursos y presenta afectaciones en la tranquilidad de la comunidad receptora.
Al contemplar que México es el único país en el mundo que cuenta con la categoría turística de “Pueblos Mágicos”, la cual se originó en 2001 por la Secretaría de Turismo del Gobierno Federal, con el objetivo de ayudar a las comunidades a encontrar una actividad económica alternativa que permita generar un desarrollo sustentable, los destinos aún carecen de políticas turísticas que posibiliten una correcta gestión de sus recursos.
Según la investigadora en estudios turísticos Alejandra Díaz Castañeda de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la UAEMéx, los pueblos mágicos mexiquenses sufren condiciones de precariedad laboral en los prestadores de servicios y además, su población padece de barreras simbólicas que les impide confluir en el espacio turístico, es decir, no se sienten incluidos ni parte de los Pueblos Mágicos. Como ejemplo, la investigadora mencionó a Ixtapan de la Sal, en el que los habitantes proyectan problemas de desterritorialización, ya que la mayor parte de la infraestructura construida ha sido enfocada solamente para el bienestar de los visitantes y los locatarios carecen de servicios básicos como el agua potable, la cual es captada para el uso de balnearios y hoteles.

Uno de los mayores problemas de los Pueblos Mágicos mexiquenses -recalcó- es la producción de cambios en el entorno de los habitantes, los cuales reflejan añoranza del paisaje anterior al que les ha sido impuesto para la construcción de establecimientos turísticos, como lo son: hoteles, restaurantes, centros comerciales y recreativos. Mencionó que empresas turísticas, particularmente de capital extranjero, arriban a los Pueblos Mágicos para apropiarse del espacio e imponer “una modernización” no deseada.
“Tener el nombramiento de Pueblo Mágico en un municipio, va de la mano con una idea de progreso, es decir, de crecimiento del capital, dado que no se presenta un beneficio total hacia la comunidad receptora, sino todo lo contrario en algunas ocasiones. Existen Pueblos Mágicos que tuvieron que despojar a familias de su vivienda para convertirlas en hoteles u hostales y se les promete a las familias una mejor vida o una reubicación en otro espacio, sin embargo, son excluidos de su propio hogar. Además, se genera un choque cultural notable por la apropiación de espacios de empresas extranjeras”, señaló.

Comentó que la catalogación de los pueblos repercute por igual, en un alza en la delincuencia y afectación en la pérdida de tranquilidad de la población, así como en la no intervención de los residentes para la toma de decisiones que evite la explotación de recursos, lo cual limita un desarrollo social y perjudica el patrimonio material e inmaterial de los destinos. Por tanto, aseveró la importancia de una urgente reestructuración de la política turística del país, especialmente en la entidad, con la intención de salvaguardar la integridad de las comunidades y sus recursos.
Los Pueblos Mágicos de la entidad mexiquense son El Oro, Malinalco, Ixtapan de la Sal, Metepec, Aculco, Tonatico, San Juan de las Pirámides, Tepotzotlán, Villa del Carbón, Valle de Bravo y se integraron a la lista a Jilotepec y Ozumba.

