Más que coche y cosas materiales, lo bueno es tener sexo cotidiano: Yudi Kravzov

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El nombre de Yudi Kravzov, se presta para pensar que es rusa o de otra nacionalidad, en realidad es mexicana. Estudió en el Tec. De Monterrey. Formó parte del taller de narrativa Rafael Ramírez Heredia, autor al que conocí cuando trabajaba al lado de Luis Spota, después asistió al taller de narrativa de Alicia Trueba, y antes al de Elena Poniatowska.

Su primera novela fue Elixir de Zafiros. Ha realizado cortometrajes. Algunos de sus cuentos están en antologías como Porque es pecado no te lo doy y en Infidelidades.com.

En 2008 comenzó a escribir en el periódico El Gráfico su columna Instantáneas. Desde el 2010. Dirige un taller de narrativa erótica en la Universidad Iberoamericana.

Estoy frente a ella, en el stand de Editorial Endira (del buen amigo Carlos Aliaga), con motivo de la presentación de su libro Instantáneasque en el periódico comienza cada sábado con  Déjame contar tu historia.

¿A qué público va dirigido tu libro?

El Gráfico es un periódico que se vende, es el periódico más vendido en la ciudad de México cuesta tres pesos, lo compran desde los lavacoches.

Es lo que pasa con el amarillismo, el futbol y los coches, sin embargo el sexo es el pretexto para hablar de cosas más profundas que la violencia, los coches y el futbol.

Llama la atención al leer estas leyendas.

No son historias felices.

¿Con qué objetivo?

El libro y la columna son un llamado al déjame contar tu historia, las historias normalmente, las cotidianas, de nosotros, en relación al sexo muchas veces no son felices, eso lo vemos en las películas, pero la gente que se anima a escribirlo aunque no son historias felices, el abrirlo y decirlo te da una cierta paz.

El objetivo del libro no es un final feliz, es conocer la sexualidad de otros mexicanos, como nosotros, de un país que vive con un miedo al pecado, estoy pecando o no estoy pecando, entonces es una historia de una mujer que le gusta quedar toda mansa, la historia de una mujer que le gusta el preámbulo de un hombre que se puede poner ropa interior femenina arriba de un traje.

Son historias más descriptivas que ayudan a la comunicación de la pareja porque provocan una discusión, tú la terminas de leer y qué te parece? puedes hablar de otro nivel de tu vida sexual, entonces es un facilitador, pero no son historias de Walt Disney.

Podemos decir que es un libro que orienta a la sociedad a que sepamos que es una historia y que está vertida ahí, de una u otra forma.

Exactamente, no somos tan distintos y hablar de sexo nos libera, el sentir que a otro le gusta chupar pies, que a otro le gusta que le acaricien las nalgas mientras lava los platos, te da ideas.

Realmente es más bonito pensar en acostarte con un hombre que te acaricia las nalgas mientras lavas los platos a que esté acostado viendo la tele y lo difícil del sexo, es el acercamiento, el preámbulo.

Son historias reales o son matizadas por ti.

En la mayoría son reales, matizadas por mí, pero son reales en cuanto a la esencia de la historia es real. Lo acomodo para que quede más bonita, le agrego los puntos, las comas y lo baño de sexo.

Algunas historias se asemejan a cortos que no quieren llegar a final feliz o infeliz.

Uno está acostumbrado a esas historias donde hay un final, pero en el continuo de la vida, el sexo y la sexualidad de la vida, de todos nosotros, tú lo vas creciendo, lo que le sigue es el crecimiento no es un final, es un crecimiento y creo que cada historia te abre un poco los ojos porque desgraciadamente hablar de sexo directamente es difícil, es como un cáncer social, secreto, y más ahora que la consecuencia de no cuidarse es una enfermedad mortal.

Ahora que todo mundo cree, los chavos se sienten informados, pero están saturados de información que se les olvida que el ingrediente maravilloso del sexo es la lentitud, se les olvida que el primer beso se da con la mirada, se les olvida esa pausalidad por quererse comer a la otra persona, así como te vas a comer la fast food, por qué comer tan rápido si es una y media, tienes media hora, por qué tan rápido.

Igual el sexo, estamos viviendo en un país donde cada vez es más obvio que tienes sangre sexual activa en esas venas, el que no me crea, es miércoles, de miércoles a miércoles lo haga y a ver cómo se siente al final de la semana.

Añadiría que a los chavos se les olvida todo, hasta que existen esas medidas preventivas y luego se necesita inventar como en el Distrito Federal el no penalizar el aborto.

Es otro tema. Creo que el bebé es picata minuta, por eso hay abuelas y abuelos que son felices criando a los niños; el problema es el SIDA, incluso en la presentación se regalan condones porque lo más importante del sexo actual es, sí, protegerte, quererte a ti mismo, hacer un intercambio de energía y saber que lo estás haciendo con la persona correcta.

Solamente te lo dice la lentitud, porque si te vas acercando de poco a poco te vas dando cuenta de cómo te sientes con esa persona.

La columna nació así, tú la sugeriste y las historias te fueron llegando, te siguen llegando.

Me siguen llegando historias. Invito a todo el mundo a mandarlas, al momento que las mando, las escribo, las reboto con el autor y es un trabajo lindo, porque aunque no son historias felices, es una parte secreta que está escrita a voces, está anónima, casi siempre le cambiamos el nombre.

Pero poder decir, decirle al mundo a mí me gusta el preámbulo, espiar, el sexo tiene tantos matices y creo que el libro lo que hace es buscarle el pecado al sexo, es el paso número uno que necesitamos los mexicanos.

O sea que eres una especie de doctora corazón, pero sin recomendaciones.

Sin moralina y con mucho sexo.

No sé si alguna vez oíste a la doctora Corazón.

No, pero sé a lo que te refieres, a los consejos. No aconsejo, cuando después que me cuentas una historia, la acomodo para que quede una historia rica de leer, sin embargo no te describo, haría esto ni aconsejo.

Creo que en el sexo es difícil aconsejar, cada uno va sintiendo; el único consejo es que no lo hay. Que es lo que le diría a mis hijos y me hubiera gustado que me digan a mí.

¿Qué te dicen tus hijas?

Con respecto a la columna, siempre es el ay! Mamá!, lo que sucede es que las fotografías son un poco más fuertes que la historia, pero las he podido compartir que no sean tan gruesas y que les gusta porque ya son adolescentes mis hijas.

Lo que es rico es que podemos hablar de sexo, más que de la columna el saber que podemos hablar de sexo a mí me tranquiliza y creo que a ellas, también, porque no hay como confiar en alguien esa información que luego uno usa en lugares erróneos.

Una madre siempre es difícil, pero creo que es momento, ante una enfermedad como el SIDA. Uno no puede quedarse impávido.

¿Cómo reaccionó el director del periódico, qué te dijo?

Ellos están felices, incluso pusieron al dibújate, para mí el sexo es un pretexto de contar una historia muchísimo más llena que nada más una historia sexual, pero el sexo vende.

Me volví historiadora erótica porque cuento que escribo, el erotismo para mí es central, entonces tengo esa facilidad de hablar de sexo, como tengo esa facilidad la aprovecho, pero de entorno hay muchos valores que te tocan, creo que para mí el reto de invitar a la gente a leer y hacer un México más lector, es un reto importante, el sexo es el pretexto para ello.

¿Tu marido?

Mi marido le encanta, es un tipazo, es mi primer lector. Se ha sorprendido de que era una niña sana y buena hasta que me casé con él, pero sí creo que en esta época más que la lana y el coche y esas cosas materiales, la aspiración es tener un sexo cotidiano, un abrazo, dormir con una persona que vives y dejarla toda mansa como dice esta historia, es parte de la belleza del sexo y de dar y recibir y a veces se olvida tanto.

Más en esas clases de educación sexual en la que se habla de producción, se habla de espermas, de óvulos, pero no se habla de la comunicación de cuerpos, de las caricias como un medio de comunicación mudo, de la masturbación qué quieres y qué te gusta.

En estas historias hay todo esto.

¿Cómo llegaste al libro, cómo convenciste a Carlos Aliaga?

Como comencé, cómo convencí a Carlos Aliaga?

Carlos fue quien me abrió la puerta de El Universal, las historias las sigo mandando, las historias no son felices, pero te van picando, te mueven cosas y dices nunca se me hubiera ocurrido estar en un tipo que va vestido con ropa interior femenina o nunca se me hubiese ocurrido que me acaricien las nalgas en el lavadero.

O la chava que está en el teléfono recibiendo más placer de un marido que no la pela, el verte reflejado más que un final feliz, te mueve, dónde está mi sexualidad, pero es un trabajo que no es autoayuda ni tiene moralina, pero sí es un trabajo que te mueve a fuerza, porque todos queremos una vida sexual o la mayoría de nosotros.

¿Por qué el título de Instantáneas?

Porque es un instante, lo veo como un instante en la vida de cualquiera de nosotros, es el instante en el que deseas que el tipo se vuelva un lobo y te coja con todas sus fuerzas, o es un instante en el que quieres desaparecer y cerrar los ojos y pensar en otro que más el que te está dando en ese momento.

Tengo un programa de radio, un noticiero y lo que comento se llama Instantáneas Personales.

Qué chistoso, pues sí la vida de todos está lleno de instantes y es lo que se atesora.

¿Cómo lo convenciste, quién convenció a quién?

Tengo una novelita pendiente, ya que meterse a una novela como escritora significa renunciar a muchas cosas, durante un tiempo, para verdaderamente sumergirse a ese mundo y cuando ya se acercaba el momento, sí o no la novela, qué pasó y yo no me sentía lista, dijimos bueno las instantáneas, hacer un compendio, lo empezamos a platicar juntos.

Espero para el año que entra llegar con la novela, Elixir de zafiros es mi primera novela, es una novela muy linda, porque así como Romeo y Julieta te habla de la época, de los pañuelos, la vestimenta y las costumbres.

Elixir de zafiros es una obra cibernética, donde parte de todo es el poderte hablar del celular, estoy acá cerca, sube, no subas, ven y es un romance entre una chava de Las Lomas y un cabrón de Coyoacán.

Son dos Méxicos que se encuentran, que se cautivan, que se dañan, que se aman, pero es nuestro México reflejado, y es, una historia de amor como Romeo y Julieta, pero cibernética, celulosa, encuentros cercanísimos.

Esto que justifica el poder que en 100 años lean esta novela y digan cuando empezó el chat, cuando empezaron este tipo de cartas que antes no escribíamos y ahora estamos escribiendo nuevamente.

Guadalajara nos recibe maravilloso a todos los que venimos, que para mí la literatura erótica es pretexto de la forma y una idea de tener una vida sexual más sana, más activa, más sólida, recomiendo mucho que lo lean y que se diviertan.