+México entró en la recesión económica. Manual práctico para sobrevivirla y no perder en el intento; La nueva guerra campesina pronto llegará al Estado de México
La frase:
La Pobreza no la crea la gente pobre. Ésta es producto del sistema que hemos creado, por ende hay que cambiar los modelos y conceptos rígidos de nuestra sociedad.
MUHAMMAD YUNUS
EL DETALLE: Felicidades a los trabajadores de Agua y Saneamiento y dicen que también del Ayuntamiento de Toluca a quienes les dieron este lunes como día de descanso con lo cual tuvieron un fin de semana largo.
RECESIÓN ECONÓMICA, SI O NO
Una recesión económica es un período de contracción en la actividad económica, generalmente definido por dos trimestres consecutivos de caída en el Producto Interno Bruto (PIB), y ¿qué creen? Pues que México cumplió ya su segundo trimestre consecutivo con caída en el Producto Interno Bruto. Es más, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía –INEGI— reconoció oficialmente que hubo un decremento de -0.5 por ciento. O sea, ¡Estamos en recesión económica y nadie se había dado cuenta!
Esta en realidad no es ninguna buena noticia, por el contrario, la Contracción Económica afectará de un modo u otro a todos los componentes de la economía, y, principalmente, frenará la inversión pública y privada, como ya sucede, con la consecuente pérdida de empleos y habrá menos dinero en el mercado nacional.
¿Qué es una recesión económica? Una recesión económica es una fase del ciclo económico en la que la actividad económica se reduce, en vez de aumentar. Generalmente se considera que existe recesión cuando la tasa de variación del Producto Interno Bruto es negativa durante dos trimestres consecutivos.
Para entenderlo más fácilmente: Las recesiones existen desde hace miles de años. Entonces se conocían como periodos de vacas flacas, por el gran peso que tenían la agricultura y ganadería. Se solían producir por sequías, enfermedades o guerras, e igualmente eran momentos muy duros porque decrecía la producción de alimentos y esto provocaba hambrunas.
Hoy en día las consecuencias no suelen ser tan dramáticas, pero igualmente la actividad económica cae. Lo que provoca que disminuya la producción y el consumo, la inversión y que por tanto aumente el desempleo.
Para saber cuándo hay recesión económica se utiliza el PIB, que es el indicador que mide la actividad económica; es decir, cuánto se produce en un país. Cuando el PIB se reduce durante al menos dos trimestres se dice que hay recesión.
Lo contrario a la Recesión Económica son los periodos de expansión, que son momentos en los que la actividad económica crece. Como refleja la teoría de los ciclos económicos, la economía se compone de fases, en las que primero la economía crece y luego decrece.
En las recesiones suele caer el consumo, la inversión y la producción de bienes y servicios. Todo esto provoca que se despidan trabajadores y, por tanto, aumente el desempleo.

También es muy común que la inflación baje en las recesiones debido a la caída del consumo. En muchas ocasiones puede producirse incluso deflación, la cual puede ser peligrosa si se entra en una espiral deflacionista. Cuando, por el contrario, durante una recesión se produce una alta inflación, se conoce como estanflación.
Los bancos centrales tratan de combatir la recesión con políticas monetarias expansivas, principalmente mediante la disminución de las tasas de interés.
En un ciclo económico normal antes de la recesión hay periodos de bonanza, que son periodos en los que la economía crece, lo que evidentemente no es nuestro caso.
Al aumentar la actividad económica el dinero que tienen los consumidores es mayor y eso hace que los precios suban. Las empresas quieren aprovecharse de la subida de precios y aumentan su producción. Como todo va bien las familias y empresas suelen endeudarse más de la cuenta.
Ahora, la pregunta es ¿cuáles serán las principales consecuencias de la recesión económica en la que nos está sumiendo el gobierno de la Cuarta Transformación?
Pues la principal es la menor producción, sobre todo de artículos del sector secundario. Precisamente las recesiones se miden porque la producción cae, por lo que esta es la consecuencia más obvia. Es un momento en que hay menos bienes y servicios disponibles en la economía (se reduce el PIB). Por ejemplo, se producen menos coches, menos casas y menos de todo en general, aunque eso sí, puede haber sectores que se libren.
También habrá menor inversión, como la situación no pinta muy bien, las empresas reducen sus inversiones y menor consumo: las familias y empresas tienen menos dinero disponible y además se protegen acumulando dinero, por lo que consumen menos.
Esta es la situación real de la economía nacional, una economía en que se ha apostado por el gasto, gasto en los llamados programas sociales, en seguir regalando dinero a quienes después se lo cobrarán vía su voto, porque hay que aceptarlo: nada es gratis.
Se preguntarán qué es lo que va a pasar, pues en realidad muy poco, o más bien nada, porque, en primer lugar, es más fácil que el sol salga de noche a que el gobierno morenista reconozca el problema en el que está metido o ha metido al país, pero seguramente saldrán con algún cuento para tratar de desvíar la atención del pueblo pensante y ya se les ocurrirá algún discurso que evada su responsabilidad. Seguramente dirán que esto también es obra de los conservadores y de las políticas fallidas del pasado, aunque el pasado se llame Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, qué hacer para vacunarnos de ese terrible efecto macroeconómico. Pues en realidad hay muy poco que hacer, pero quizá el mejor consejo financiero es no adquiera nuevas deudas, pague –si puede— las que ya tiene, ahorre y aguante el aire, porque la situación va para largo.

La nueva guerra campesina, pronto invadirá al Estado de México
Los productores de maíz en México han estado organizando marchas y bloqueos para exigir un precio mínimo del maíz. ¿Qué es lo que exigen en estas manifestaciones, tienen o no razón, en qué van a parar las cosas?
Es evidente que no todos los mexicanos están felices y contentos por el régimen político que hoy los domina. Hay amplios sectores de la sociedad que están a disgusto con las políticas establecidas por el actual gobierno, y una de esas facciones son los productores agrícolas.
Los productores y la Federación han llegado a un acuerdo para incrementar el apoyo económico a 950 pesos por tonelada, sin fijar un monto final al que se les comprará, pero esto solamente será en beneficio de los estados de Jalisco y Michoacán, eso quiere decir que el resto del país no está siendo beneficiado por este acuerdo.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que su gobierno mantiene abiertas las mesas de diálogo con los productores, pero los productores rechazan la propuesta del gobierno de fijar el precio en 6.050 pesos por tonelada, calificándola de burla e insulto al campo mexicano.
Los productores han mantenido bloqueos carreteros en Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Tamaulipas, entre otros, para exigir un precio de garantía de 7 mil 200 pesos por tonelada.
A esto, el gobierno ha propuesto un precio de 6.050 pesos por tonelada, que los productores consideran insuficiente para cubrir sus costos de producción y traslado.
Los productores siguen presionando por un precio mínimo de 7,200 pesos por tonelada para poder seguir sembrando, y han mantenido bloqueos en al menos siete estados.
La situación ha generado un clima de tensión en el campo mexicano, marcado por la caída de los precios internacionales del maíz y los efectos del cambio climático sobre la producción.
De última hora, el miércoles por la tarde, se llegó a un acuerdo, pero que únicamente beneficia a dos entidades del país, por lo que el fantasma de las protestas campesinas sigue latente y vigente.
Para que no diga usted después que no se lo dije, de una vez váyase preparando para que la próxima semana esta Jalisco y Michoacán situación contamine al Estado de México, entidad que está fuera del acuerdo alcanzado por, por lo que será sede de protestas, bloqueos y todo lo que sirva para presionar al gobierno a autorizar el precio deseado por tonelada de maíz.
Hay 17 organizaciones de productores rurales mexiquenses, la mayoría que antes militaban en el Partido Revolucionario Institucional que están decidida a voltear al Estado de México de cabeza si el gobierno federal no aprueba que el acuerdo se generalice a todo el país.
Pero esta demanda se ve difícil de satisfacer, porque en el mencionado acuerdo va un componente de participación de los estados, para alcanzar el precio al que aspiran, solo que, en el caso del Estado de México, eso se ve peor que imposible, porque todo el mundo sabe que el presupuesto estatal ya está autorizado, aprobado y hasta gastado.
Para satisfacer la demanda de los campesinos se necesitan varios millones de pesos, que, para el caso, no los hay porque ya se destinaron a otras cosas, sobre todo a esa nueva tendencia de regalar dinero, supuestamente a los más pobres. Veremos ahora de dónde sacan para resolver este nuevo problema, o, como siempre, abrirán un nuevo bache para tapar otro… Veremos.


