México lindo

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Recientemente encontré una nota en Sipse.com,  que decía ¡No más plagios!

Al parecer reconocidas marcas han incurrido en plagio de bordado tradicional de comunidades indígenas. Vaya sorpresa, no es la primera vez que una marca de prestigio se ve en problemas de esta índole, la más sonada fue cuando se denunció públicamente a una firma francesa que había plagiado un diseño Mixe, de Oaxaca. Ante estas irregularidades, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), está por dar a conocer la plataforma de registro de Patrimonio Cultural y Mercado, con la que se pretende otorgar una marca colectiva a un pueblo determinado o una asociación civil y evitar el plagio y la devaluación del trabajo de los artesanos.

Todo esto es un reflejo de cuan voraz es el mercado, especialmente el de la moda. Y también deja ver lo poco creativos que se vuelven algunos diseñadores ante la volatilidad de las tendencias al vestir, y sobre todo, lo atemporales que resultan los diseños y bordados de nuestros artesanos.

Desde hace años se han introducido en pasarelas nacionales e internacionales e incluso como referencia para la producción de toda una temporada, como lo hiciera recientemente una gran firma italiana que hasta realizó una pasarela en nuestro país.

Pero lo que más llamó mi atención es por qué la gente prefiere pagar una etiqueta, que el trabajo y dedicación de nuestros artesanos. Ciertamente habrá gente que no sepa que aquellas prendas las puede encontrar en las comunidades o ir hasta el lugar de origen, pero ya existen tiendas, mercados o boutiques especializadas en la venta de artesanías, en la que se pueden encontrar tales prendas y cerca de las metrópolis.

Es comprensible que pudiera suceder fuera de nuestro país, pero qué pasa cuando aquí se venden estas piezas con las etiquetas extranjeras, ¿quién las compra, extranjeros que viven en México, personas que nunca han visto este tipo de vestimentas o que desconoce de las expresiones culturales?

Mientras tratamos de resolver las preguntas anteriores creo que tenemos que trabajar como nación en cuanto al reconocimiento de nuestras culturas originarias y sus expresiones, revalorar su riqueza, consumir los productos nacionales, contribuir al crecimiento de la economía nacional y ayudar a nuestros compatriotas que, a través de su talento y amor por la cultura, continúan perpetuando nuestra historia.

Reflexionemos un momento en el valor que otorgamos a nuestras expresiones culturales y que probablemente son más apreciadas e incluso explotadas por otras naciones. Ojalá volvamos la mirada hacia ellas y nos llenemos de orgullo al portar alguna prenda diseñada y hecha por manos mexicanas.