+ México y sus Dos Mundos: el del Presidente y el de la Realidad

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La frase

Si Leona Vicario también dio dinero y nadie la grabó. ¿Acaso lo aportaría en efectivo, en tarjeta de crédito o en transferencia?

ES PREGUNTA

 

CON EL TOLUCA: Hacía muchos ayeres y algunos antieres en que el Toluca no ligaba cuatro victorias en fila. ¿Qué dicen ahora, los que apenas en pretemporada ya pedían la cabeza de Chepo de la Torre?

Y lo mejor de todo es que, ante el Guadalajara no se recibió gol, lo cual quiere decir que el sistema defensivo se asienta, a pesar de la temprana lesión de Gastón Sauro, que permitió el debut de Brandon Sartiaguín.

Y hay que hacer notar que los rojos no contaron con la participación de su goleador Alexis Canelo, pero no se sufrieron premuras. Luis García hizo dos intervenciones destacadas, lo que permite pensar que hay buen portero al que ya querían bajar los loritos de la TV.

El remate del lateral Diego González, se le fue de las manos al portero Rodríguez y se convirtió en valioso gol  porque dio tres puntos más a los choriceros. Los rojos son sublíderes, con 12 puntos por 13 del líder Cruz Azul.

Lo mejor de este estado de gracia en que están los rojos, es que el palco principal volvió a cobrar vida, pues estuvieron el licenciado Valentín Diez y su esposa Doña Marina, así como algunos directivos e invitados especiales, como el Güero Héctor Lebrija.

Bien por el Toluca que ahora deberá visitar al Puebla el próximo viernes.

 

IN MEMORIAM: Murió el connotado maestro Juan Parent Jacquemin, a quien el rector Alfredo Barrera Baca reconoció con el Doctorado Honoris Causa.

A lo largo de su carrera en la UAEM, se destacó por su estatura, física e intelectual, originario de Bélgica, sentó sus reales en Toluca y en especial en las aulas de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Es de los maestros que reunieron a lo largo de los años, el reconocimiento de propios y extraños y además se ganó el afectado del alumnado.

DESCANSE EN PAZ.

SENTIDO DECESO: Este sábado se conoció el deceso del ex jugador del América, Pedro Nájera Pacheco, quien obtuvo un título de liga en la temporada 1965-66 al lado de Arlindo dos Santos José Alves “Zague”, entre otros jugadores. Nájera ya no era titular, si lo era en la misma posición, su sobrino Víctor Mendoza.

Ganó también 4 títulos de Copa con las Águilas y un Campeón de Campeones. Formó una extraordinaria línea media junto a Juan Arrieta Gómez, en los años cincuenta y sesenta, en que las alineaciones de los equipos eran de un portero, tres defensas, dos medios y cinco delanteros.

Esa media rivalizaba en acciones con la del Toluca, integrada por Wedell Jiménez (aún vive) y Francisco Berterame. Y si a Pedro Nájera le apodaban “7 Pulmones” a Wedell Jiménez debieron llamarle “15 Pulmones”, por su tremenda condición física y gran zancada.

Arrieta Gómez, fue además buzo, nadador de largas distancias y alpinista (tuvo ascensos al Popocatépetl y al Iztaccíhuatl) diseñó y construyó el estadio Luis “Pirata” Fuente y las ampliaciones de la Bombonera de Toluca, tanto en 1970 como en 1986. Fue autor de la polémica tribuna de sol de dos de dos pisos (ya desaparecida con la remodelación del 2016), a la que muchos agoreros de la desgracia vaticinaron que se iba a caer y nunca sucedió.

Al terminar su carrera como futbolista, Pedro Nájera Pacheco se dedicó a ser preparador físico y en esas tareas auxilió a José Antonio Roca García, cuando fue técnico del América y posteriormente del Atlas de Guadalajara.

Cuando José Antonio Roca García vino al Toluca en 1982 para ser director técnico, quería traer como preparador físico a Pedro Nájera Pacheco, pero un incidente en la época de jugador del “7 Pulmones” en que se tocó partes nobles para recriminar un grito en la tribuna de palcos se lo impidió, y vino finalmente el profesor Alvarado.

Descanse en paz Pedro Nájera Pacheco, quien me hizo recordar todo este girón de la historia del futbol mexicano, del que muy pocos se acuerdan.

México y sus Dos Mundos: el del Presidente y el de la Realidad

Durante los dos últimos años, México se ha movido paralelamente por dos mundos: el del Presidente de la República con su optimismo exacerbado donde todo marcha espléndidamente, y el de la realidad con toda su crudeza donde cada día hay más pobreza, enfermedad, muerte, delitos, desempleo, violencia e ignorancia.

El zócalo de la Ciudad de México, capital del país, se ha convertido en la postal más representativa de este México de los dos mundos contrastantes: dentro del Palacio Nacional todo el lujo y las comodidades para seguir soñando con la existencia de un país igualitario, bondadoso, solidario y progresista; y fuera del Palacio el enojo, la protesta, la indignación, la injusticia, el dolor, la miseria, la sobrevivencia y las estadísticas implacables del retroceso en todos los indicadores.

Ni la cercanía física de esta realidad dual hace variar la concepción fija, terca y obsesiva del presidente Andrés Manuel López Obrador, de que México ya cambió, de que ya no hay corrupción, de que vamos muy bien, de que todo mundo se porta bien y de que el modelo de su gobierno debe ser imitado por otras naciones para salir de la pobreza, la injusticia y la corrupción.

Si las cifras de las instituciones contradicen sus dichos, convicciones y expectativas, simplemente desacredita a los funcionarios, presiona para su destitución y coloca a simpatizantes a modo para apuntalar su cuento de que ya no hay violaciones a los derechos humanos, ni persecución a los inmigrantes, o feminicidios ni violencia intrafamiliar; de que bajan los homicidios, los robos y las agresiones a las mujeres, a la niñez y a los adultos mayores.

Cualquiera que se atreve a criticar o a inconformarse con las declaraciones, decisiones, planes o programas del presidente López Obrador, sabe que tiene los días contados en el servicio público y que previamente será sometido a un intenso linchamiento mediático de traidor a la patria y a la transformación del país a la felicidad.

La agenda del Presidente de la República debe ser la única que prevalezca en los espacios informativos, en los medios de comunicación y en las tribunas de opinión pública, so pena de sufrir la andanada retórica del aparato oficial con etiquetas de corruptos, ambiciosos, voraces y vende patrias, por ir en contra de la misión salvadora de un pueblo oprimido, masacrado, explotado y humillado desde tiempos prehispánicos.

Como todo está contaminado, pervertido y putrefacto, la única vía para rescatar a México y a los mexicanos, es la inspiración milagrosa del elegido Andrés Manuel López Obrador y por tanto hace oídos sordos a cualquier sugerencia, aportación o corrección a lo dictado desde el púlpito mañanero, a donde llega sin preparación, sin analizar temas, sin reflexionar o estudiar los puntos a tratar, simplemente porque todo lo que salga de su boca es verdad inequívoca y debe ser acatada sin chistar por los integrantes de su corte y aceptada por el pueblo beneficiario de sus sabias palabras.

Andrés Manuel López Obrador se repite tanto su mundo perfecto que ya se la creyó, y lo repite tanto entre sus colaboradores y a la gente en su eterno peregrinar por la geografía mexicana o en su ininterrumpida presencia 24/7 en los medios de comunicación impresos, electrónicos y digitales, que ya se la creyó la mitad del país.

La enajenación es tal que tanto el Presidente como sus creyentes han vuelto invisible todo tipo de realidad que no concuerde con su mundo ideal, aun cuando se trate de niños que mueren por falta de medicamentos para su tratamiento contra el cáncer; de pobladores que están siendo masacrados por bandas delincuenciales; de mujeres que están siendo violentadas en todas las formas posibles, de decenas de miles de gentes que mueren por irresponsabilidad gubernamental ante la pandemia y la violencia, y de cientos de miles que pierden empleo, ingreso económico y seguridad social.

El sueño del mundo ideal de la Cuarta Transformación podría seguir existiendo por cuatro años más en la retórica sexenal del presidente López Obrador, pero la pesadilla de los efectos devastadores en la economía, el empleo, la inversión, el desarrollo, la ciencia, la tecnología y la educación, podrían prolongarse hasta una década, ¿no le parece a usted, estimado lector?