MI AMIGO EL LIBRO

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La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación da la vuelta al mundo. Albert Einstein

 

Se cuenta que Marilyn Monroe le dijo a Albert Einstein, con una franqueza encantadora: tú y yo podríamos tener un hijo: Saldría con mi belleza y tu inteligencia.

A lo que el padre de la relatividad y de la bomba atómica respondió: A lo mejor sale con mi belleza y con tu inteligencia.

Aún no se sabía (las pruebas se hicieron más tarde), que el coeficiente intelectual de Marilyn Monroe era de 165, (cinco puntos por encima del “mayor genio de todos los tiempos”)!!!

Marilyn Monroe era una ávida lectora. A pesar de la imagen pública de ella como una estrella de cine glamorosa, ella tenía un profundo interés en la literatura y la poesía. Se sabe que disfrutaba leyendo una amplia variedad de libros, desde novelas clásicas hasta obras de filosofía y psicología. Algunos de sus autores favoritos incluían a James Joyce, F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Carl Jung, entre otros. Monroe también mantuvo una extensa biblioteca personal y se esforzaba por ampliar constantemente su conocimiento a través de la lectura. Su pasión por la literatura y la búsqueda del conocimiento han sido bien documentadas a lo largo de los años, y han contribuido a una comprensión más completa de su personalidad y su legado más allá de su fama como actriz.

Y eso que a la famosa mujer no le tocó un mundo en el que la atención es un bien escaso, donde la constante son los cambios a un ritmo vertiginoso y digitalizado, al menos desde la Ilustración, el libro sigue siendo un fiel compañero, un refugio de sabiduría y una guía en los momentos de incertidumbre.

Siempre he reconocido, que en sus páginas encuentro no solo palabras, sino mundos enteros por explorar, emociones por descubrir y conocimiento por adquirir. Leer es un regalo de la vida y una forma privilegiada de desarrollar un lenguaje avanzado que nos facilita construir pensamientos complejos.

El libro no solo es un objeto físico, es un amigo, un confidente y un mentor que me acompaña en mi viaje por la vida, que me ayuda a concentrarme, a acicatear mi imaginación, desarrollar mi capacidad de síntesis y de atención.

Pienso que los libros son como los amigos no puedes estar con todos a la vez, pero sabes que los tienes y que puedes acudir a ellos cuando quieras. Así es con tus libros en la biblioteca, están dispuestos siempre para ti.

Se genera tal sinergia, al recorrer tu biblioteca, que te topas con ellos cuando algo te quieren decir, puedes dejarlos años sin abrir, pero sabes que siempre tendrán algo bueno para ti. Por eso los conservas como conservar y cuidar a un buen y leal amigo.

Mantener una relación saludable con los libros requiere dedicación y compromiso. Al igual que cualquier amistad, es importante cultivarla y nutrirla con cuidado y atención.

Acostumbro leer cuatro o cinco libros alternándolos según mi gusto y necesidades; apenas empecé uno recomendado por un buen amigo y que me esta pareciendo imprescindible para estos tiempos aciagos: CASTELLIO CONTRA CALVINO, conciencia contra violencia de Stefan Zweig.

Desde mi infancia, me sumergí en los libros como en un océano de posibilidades infinitas. La mayoría de los que he leído han dejado una huella imborrable y han enriquecido mi mente con nuevas ideas y perspectivas.

Los libros son más que meras palabras impresas; son portales que me transportan a mundos lejanos, me enseñan lecciones de vida y me inspiran a ser mejor cada día. Me encanta esta frase de Alfonso V el MagnánimoLos libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.

Cada libro es único en su contenido y en su capacidad para conmoverme y transformarme. Me maravilla cómo un simple objeto puede contener tanto poder y magia en su interior. ¿Cómo se puede respirar el aire universal que brota de los libros? Se pregunta Stefan Zweig en uno de sus libros que lleva por título precisamente ENCUENTROS CON LIBROS.

Además de ser una fuente inagotable de entretenimiento y conocimiento, los libros también son una compañía reconfortante en los momentos difíciles. Cuando me siento perdido o abrumado por las preocupaciones de la vida cotidiana, puedo refugiarme en las páginas de un buen libro y encontrar consuelo en sus palabras.

Los libros tienen el poder de calmar mi mente inquieta y renovar mi espíritu con esperanza y optimismo.

Para mantener viva mi pasión por la lectura, busco constantemente nuevos títulos que me desafíen, me inspiren y me hagan reflexionar sobre el mundo que me rodea. Acabo de leer uno muy interesante para estos tiempos: CÓMO NO SER UN ESCLAVO DEL SISTEMA de Alexandre Lacroix, una ruta filosófica para navegar en el barco de la ética y evitar los excesos del siglo XXI.

Además, disfruto compartiendo mi amor por los libros con mi esposa, mis hijos, con familiares y amigos, intercambiando recomendaciones y discutiendo ideas. Mi hijo recién terminó de leer uno que le cautivó y me animó a leerlo, apenas llevo una tercera parte de 733 páginas de la espectacular vida de Elon Musk, escrita magistralmente por uno de mis escritores favoritos de biografías, me refiero a Walter Isaacson, de quien sus libros sobre Steve Jobs, Albert Einstein y Leonardo Da Vinci me dejaron un grato sabor de boca.

Cierro mi artículo con una frase de la escritora española Rosa MonteroPara mí, los libros son verdaderos talismanes. Me parece que, si tengo algo a mano para leer, puedo ser capaz de aguantar casi todo. Son un antídoto para el dolor, un calmante para la desesperación, un excitante contra el aburrimiento.