MORADORES, UN RESTAURANTE NOVEDOSO EN EDIFICIO ANTIGUO, CON CHILAQUILES AZULES

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Moradores, la Casa Pública de Toluca y también restaurante de exquisitos platillos, se encuentra en un edificio que frente a él está acompañado por las instalaciones de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal para Profesores ubicada en Avenida Independencia Oriente, misma que ha sido considerada por el INAH como Patrimonio de la Nación e inscrita a la lista de Monumentos de México, lo cual permite -de inmediato- despojar la sensación de hastío y la erradicación de un pensamiento pueril sobre Toluca y su interminable gris.

En dicha casa viv ió el que fue gobernador Salvador Sánchez Colín.

En el año 1883, el edificio de Moradores rebosaba de españoles sobre caballos pura sangre, los cuales arribaban con un porte magno como queriendo atemorizar a cualquiera que caminaba a su lado, las patas de sus percherones enlodaban aun más las botas de los caballerangos que daban la vida por la protección de los animales.

En la entrada los recibía ella, que de nombre seguramente era Juana, Petronila o Rosenda, en aquella época los nombres más comunes de mujeres se centraban en una repetición infinita de éstos. Apenas si saludaba el patrón con sus ojos azulados y un acento que, si se escuchaba detenidamente, irritaba.

Una casona de adornos excitantes, de ventanales dadores de un haz de rayos solares y de un fresco eterno por la anchura de sus pasillos, la convirtieron en uno de los edificios emblemáticos de la ciudad. La historia que sigue es sabida ya, el imperio español claudicó en el país. Los amigos impuestos de aquella mal-nombrada Madre Patria, se fueron despojando de sus propiedades, hasta que de pronto, el pueblo se quedó con las manos llenas pero con una sensación de vació.

Aquella sensación, fue despojada por Mauro González, Paco, Ricardo y Andrés, el trío que ha formado el restaurante Moradores con la intención de darle un espacio a la comunidad local a través de la creación culinaria y talento en diversas facetas (pintura, arquitectura, artesanía, entre otros), pues además de ser representativo gastronómico, también es un taller y una galería de arte. Es una plataforma para nuevos artistas, evitando la necesidad de desplazarse de su lugar de residencia.

Sus platillos estilo gourmet, levantan la magia que emerge de sus paredes de antaño, por la mañana los chilaquiles de tortilla azul y salsa morita, por la tarde una crema moradores que resalta cada cucharada por su mixtura entre pistache, espinaca y queso de cabra y por las noches, cuando el sereno cae, un tamal de carne de cerdo, oaxaqueño o de dulce de calabaza, harán que el día de cualquiera se ilumine.

Elegir una especialidad para el equipo de meseros resulta una de las tareas más complejas, ya que cada ingrediente y platillo, presentan un elemento peculiar que los identifica como uno de los restaurantes más novedosos de Toluca, porque a pesar de su antiguo hogar, las puertas se abrieron al público desde septiembre de 2019.

Moradores, más que un restaurante es un punto idóneo para descentralizar el arte y la cultura, que tanto ha perpetrado la identidad de la sociedad por reducir espacios de exposición a la creatividad. En sus salones, se permite la impartición de talleres, de eventos culturales y exposición de galerías, no obstante, la pandemia, ha afectado la producción de eventos y reuniones que los ha llevado a mejorar aún más su servicio para que no se difumine la luminosidad del sitio.

Estar en él remite a épocas extraordinarias del país y asimismo, fortalece la riqueza cultural que conservamos aún entre el caos latente.