MUJER Y FILOSOFÍA
En nuestro país existen varios materiales que tratan el tema de la filosofía, y en éstos destaca sin duda la revista semestral Signos filosóficos publicado por el departamento de filosofía de la CSH/UAM / Iztapalapa, en este caso tengo en mis manos el número 9 de enero-junio de 2003. El motivo de estudiarla es que buena cantidad de sus páginas están dedicados en la Sección monográfica a Reflexiones en torno a María Zambrano, en la presentación la escritora Greta Rivara Kamaji de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM dice: Es frecuente, entre los intérpretes de María Zambrano, considerar que la filósofa habría sufrido un doble exilio: el de la patria y el de la razón. El segundo, por haberla cuestionado, por haber señalado los límites en los que la tradición racionalista la había encajonado, por atreverse a proponer otro tipo de racionalidad en tiempos donde la imaginación creadora y propositiva de la filosofía parecía no sólo haberse ausentado, sino que los intentos innovadores parecían signos de arbitrariedad, donde lo serio parecía radicar en repetir infinitamente las interpretaciones de los grandes sistemas que la historia de la filosofía había generado.
El reino de la Ideología que se hizo materia a principios del 1900 desde entonces siempre está al asecho para distorsionar todo avance en el terreno de la filosofía. Y es cierto, que al proponer estudios que abiertamente enfrentan el tema del ser humano y su sentido de lo divino, al hacerlo así, María Zambrano se propone enfrentar los molinos del viento de las Iglesias. Tal y como lo hacen aquellos faraones egipcios que deciden enfrentar a los sacerdotes, y por lo tanto atacar sus riquezas y territorios de reino de este mundo. Lo humano y lo divino no es materia de la filosofía le dirían los ortodoxos. Por eso es que Rivara Kamuji dice: A este doble exilio se podría agregar otro: el de la lengua. ¿No hemos tomado verdaderamente en serio las filosofías escritas en nuestro idioma? ¿No pertenecemos acaso a una tradición, reflejada en sus medios académicos, que ha acostumbrado venerar una visión canónica de la historia de la filosofía y, junto con ella, a las lenguas en las que sus colosales sistemas se han planteado? ¿Tiene algo que decir nuestro idioma a la filosofía o se sigue pensando que ésta, como pretendió Martín Heidegger, se dice en griego o en alemán?
Al estudiar a la filósofa entramos a nuestro propio mundo, el del idioma y el del territorio que es Iberoamérica. El estudio e investigación, por ejemplo, del género de Ensayo, que viene del centro de Europa desde Montaigne y se desarrolla tanto en Francia como en Inglaterra o Alemania. El pensar heterodoxo de la española nos hace comprender la importancia de José Ortega y Gasset en la influencia que tiene para América Latina sus textos venidos de ultramar. Podemos pensar en una manera de hacer filosofía en nuestra lengua, María Zambrano dice: No hay manera de filosofar, no hay un método, no hay un sistema, por ello hay historia de la filosofía, historia de las filosofías. En España —como en México y en América Latina— no tenemos filosofía al estilo de Kant o Hegel, sino que tenemos filosofía al estilo de Ortega y Gasset, Gaos, Xirau o Sánchez Vázquez, por mencionar tan sólo a los más cercanos. Ellos, lejos de haber dedicado años de trabajo a un pensamiento desordenado y caótico, generaron una filosofía capaz de integrar lo particular a lo universal y demostraron una validez sistemática sin la necesidad de recurrir a parámetros y esquemas dados. Mujer que trae consigo el seguro sentimiento de la libertad. Misma libertad que trae consigo Hannah Arendt, ello nos hace comprender cuán importante es la liberación de la mujer que va más allá, de la sola liberación femenina y piensan en los grandes temas de la humanidad como los grandes temas de la mujer y el hombre por igual. No se pone en contra de Nietzsche, sino que le sigue en su espíritu de libertad que niega a las ideologías que doblegan al hombre ante los grandes retos que trae el solo vivir. Por ese camino va María Zambrano.
Por sus obras conoceremos al personaje. Y conocer a María Zambrano nos asombra por la cantidad de textos que le permiten ganar dos premios emblemáticos: en el año de 1983 el prestigioso premio Príncipe de Asturias de Humanidades y en el año de 1988 el Premio Miguel de Cervantes Saavedra, es ella, dice Greta Rivara, la primera en recibir el máximo premio en letras que tiene España. Sus obras son muchas: Horizonte del liberalismo, La salvación del individuo en Espinoza, Hacia un saber sobre el alma, Los intelectuales en el drama de España, Pensamiento y poesía en la vida de España, Filosofía y poesía, El pensamiento vivo de Séneca, la agonía de Europa, Hacia un saber sobre el alma, Delirio y destino, El hombre y lo divino, Persona y democracia, La España de Galdós, España, Sueño y verdad, El sueño creador, La tumba de Antígona, Claros del bosque, Notas de un método y, Algunos lugares de la pintura. Toda una biblioteca donde impera el interés por la filosofía, poesía y pintura. Su obra publicada entre 1930 y 1989 es prueba de su valor intelectual. Asombra por la riqueza y cantidad de páginas escritas y publicadas por su país de origen, así como otros países por donde pasó y dejó su conocimiento como educadora.
Tales editoriales sienten orgullo por tenerla entre sus más conspicuos autores, ellas son Morata, Madrid; Panorama, Santiago de Chile; seguramente fue amiga de don Alfonso Reyes, pues fue profesora en la Casa de España, que vendría a ser el actual Colegio de México, así como educadora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; En Buenos Aires, Argentina, le publican las dos más prestigiosas editoriales Losada y Sudamericana; su libro más traducido El hombre y lo divino, se lo publicó el Fondo de Cultura Económica en México en el año de 1955; de igual manera le publicó en Puerto Rico el Ministerio de Instrucción Pública y Taurus en Madrid, España, así como en Barcelona editorial Edhasa y, Seix Barral entre otras. El sólo nombrar las editoriales que le publicaron son prueba del reconocimiento a su calidad de escritora. Es seguro que su presencia en México fue motivo, como lo es todo el exilio español que vino a engrandecer de manera definitiva la cultura en muchos campos de la vida mexicana. Seguramente su relación con nuestro sabio Alfonso Reyes habrá sido una etapa de grandes mejoras a proyectos culturales y a la vida académica de nuestra patria. En todo ello, los datos que aporta Greta Rivara Kamaji nos lleva a reflexionar que su vida es prueba de cuán grande puede pensar una mujer en su deseo de dar a la humanidad, a su país, a otros países todo aquello que define bien en su libro clásico, en el que debo repetir lo escrito por ella: Y el individuo se libera al dar a ver lo que él ve, dando lo que se le da. Toda su vida es ejemplo en esta frase, por eso va de un lado a otro, sin poder recuperar, en aquellos años de tragedia, que comienzan con la guerra civil de España en los años de 1936 a 1939 primero, y después viendo como su patria sufre la dictadura franquista, primero apoyada por el nazifascismo y después por las democracias occidentales, que lo ven como un peligro menor, ante la posibilidad de que el comunismo caiga sobre España en las siguientes décadas que llevan a la Guerra Fría.
Al recordar que nada más justo pudo suceder al otorgarle el Premio Miguel de Cervantes Saavedra, con ello se tomó en cuenta su vocación por la poesía, y al hacerlo así, puso en su término adecuado la importancia de la literatura en la vida de la filosofía. Área de lo humano que dedicada a la búsqueda de las grandes verdades no sabe aún definir sus relaciones con el arte. María Zambrano supo bien, venida de la gran escuela poética de la España del 98’ y el 27’ lo que las letras —para definir el alma humana— tienen en importancia en su desnudez: es decir en buscar decir la verdad de lo humano sin esconder sus fortalezas y sus debilidades. Desnudar el alma como decía Guillermo Fernández García, en esos bellos tiempos en que impartía su taller en ciudad de Toluca.
