NEXUS: INFORMACIÓN, PODER Y SABIDURÍA
“En el paraíso el hombre no podría aburrirse, porque sería siempre dueño de sí mismo.» Friedrich Nietzsche
NEXUS: INFORMACIÓN, PODER Y SABIDURÍA
En mi pasada entrega me permití sugerir la lectura del nuevo libro de Yuval Noah Harari: NEXUS: Una breve historia de las redes de información desde la edad de piedra hasta la IA.
El libro en cuestión me tiene fluyendo deliciosamente y estoy próximo a arribar al final de este maravilloso ensayo que plantea varias preguntas, ¿Qué sucede cuando creamos algo que puede pensar por si mismo? ¿Por qué somos tan buenos a la hora de acumular más información y poder, pero tenemos mucho menos éxito a la hora de adquirir sabiduría?
Nos invita a reflexionar sobre un nuevo actor fundamental en nuestras vidas con la particularidad que no es humano y que puede llegar a dominarnos, me refiero al algoritmo, columna vertebral de la IA, que la convierte como una transferencia de poder, un paso más hacia la automatización de decisiones humanas.
Cuando a partir de 2010, se presentaron en escena las redes sociales, no dimensionamos el poder que casi 15 años después han llegado a tener. Su aparición fue fundamental para cebar el Populismo y la polarización de la humanidad.

Hoy en México, estamos transitando en una especie de viga de equilibrio, cada día más endeble en proporción al deterioro de nuestras instituciones. Ya no se trata de izquierdas y derechas, esto va más allá, caminamos entre las tierras fértiles para el diálogo y las libertades, la democracia; y las tierras áridas y desérticas donde campea la imposición, la sumisión y él sometimiento, el totalitarismo.
En Nexus aprenderemos las siete ideas fundamentales que plantea Harari para no ser sometidos por la Inteligencia Artificial.
- La amenaza invisible de la Inteligencia Artificial:
Lo que Harari nos pide es que no perdamos de vista la importancia de la conciencia humana en este proceso. La Inteligencia Artificial (IA) puede ser una herramienta poderosa, pero sólo si somos capaces de entenderla y controlarla. Si dejamos que esta tecnología avance sin cuestionarla, podríamos estar en un mundo donde las decisiones importantes ya no son tomadas por seres humanos, sino por máquinas que operan en base a lógicas que no comprendemos por completo.
- El poder destructivo de las redes humanas:
Las mismas redes que nos han permitido prosperar, también tienen el poder de destruirnos. Las redes siempre se basan en información, pero como hemos visto, no siempre representa la verdad. Muy al contrario, a menudo son ficciones y fantasías las que mantienen unidas las redes.

Hemos sido testigos en primer plano del actuar de los populistas mentirosos. Mientras la democracia busca la verdad, el populismo busca los votos. En otras palabras, hay algoritmos que nos pueden llamar la atención, pero que no necesariamente nos muestran la verdad.
Lo más preocupante es que las redes humanas tienen la capacidad de despojar a los individuos de su sentido crítico, acaso politizados, pero lejanos a catalogarlos individuos con la sabiduría mínima requerida para vivir en sociedad. El poder destructivo de las redes humanas radica en su capacidad para dividir la responsabilidad, de tal manera que nadie se siente realmente culpable del resultado final.
- El engaño de la información masiva:
Harari toca un aspecto fundamental, la confianza. Nuestra capacidad de confiar en las fuentes de información se ha visto profundamente erosionada en la era digital.
- De la cooperación a la dominación:
A medida que nos adentramos en la era digital las élites tecnológicas están acumulando un poder sin precedentes, y lo que alguna vez fue colaboración se está transformando en dominación.

- El colapso ecológico impulsado por la tecnología:
La tecnología que nos ha permitido alcanzar niveles de progreso sin precedentes, también está conduciéndonos rápidamente hacia un colapso ecológico.
- La fragilidad de la democracia en la era digital:
El populismo defiende que el poder es la única realidad, que toda interacción humana es una lucha por el poder y que la información es sólo un arma que usamos para derrotar a nuestros enemigos. Esto nunca ha sido así, y no hay motivos para pensar que la IA lo haga de esta manera. Mientras que numerosas redes de información favorecen el orden sobre la verdad, no hay red que pueda sobrevivir si ignora por completo la verdad. Como humanos individuales, tendemos a desarrollar un interés genuino por la verdad, más que sólo por el poder. ¿Quién no quiere conocer la verdad sobre la vida?
A
- El futuro incierto ¿Nos gobiernan los algoritmos?
Los algoritmos no son imparciales ni objetivos. Son creados por humanos y, como tal, llevan consigo los sesgos, intereses y limitaciones de sus programadores.

Cerraré retomando una de las preguntas del inicio: ¿Por qué somos tan buenos a la hora de acumular más información y poder, pero tenemos mucho menos éxito a la hora de adquirir sabiduría?
¿Acaso no tendremos la educación, la dignidad y las agallas para que seamos más exitosos a la hora de acumular sabiduría y más juiciosos y humildes a la hora de acumular información y poder?

