Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre
A partir del mes de junio en adelante, comienzan las principales fiestas patronales de la mayoría de delegaciones del municipio de Toluca, por lo menos las más grandes, como el de la feria de San Cristóbal Huichochitlán, donde todo el mes se festeja, le siguen otras que no duran tantos días; sin embargo, la fiesta es en grande, tal es el caso de la feria de San Lorenzo Tepatitlán, San Pablo Autopan, Capultitlán, Tecaxic, por mencionar algunas, como coloquialmente decimos, tiran la casa por la ventana, a propósito de este dicho; en la España de 1763, el rey Carlos III implementó un sorteo de lotería que atrajo a la audiencia. Sin embargo, la gente que más participaba eran los pobres; cuando alguno de ellos ganaba el premio mayor, se compraban ropa y muebles nuevos. De esta manera, el tirar la casa por la ventana hace alusión a que los pobres lanzaban por la ventana la ropa vieja y los muebles viejos, puesto que ya no eran necesarios.
Algo similar acontece en las fiesta patronales, en esos días la gente gasta dinero en comprar las mejores flores para adornar la iglesia o la casa, la comida en los hogares abunda, los platillos van desde mole, tamales, arroz, carnitas, barbacoa que es la gastronomía más común en fechas de fiesta, eso sin contar con la ropa, que también es importante el mostrarse con ropa nueva para acudir a la iglesia bien presentable, en el caso de la gente que no entra a la adoración dentro de la iglesia pero que si acude a los negocios que se instalan con motivo de la feria.
Estos negocios, por cierto, han mostrado su evolución notable, una versión acorde a lo que es tendencia en las redes sociales; ya no es muy común ver los puestos de hot cakes; ahora son crepas. Y qué decir de los elotes, ya no son elotes con mayonesa, queso y picante como los conocíamos; ahora son los famosos tostiesquites, una versión moderna de totopos con elotes y muchos más ingredientes que muestran un antojo en lugar de apetitoso; lo hacen llamativo por toda la serie de ingredientes.
Son escasos los negocios de dulces artesanales en las ferias; lo que vino a reemplazar son una serie de golosinas que se acompañan de varias salsas, mezcladas con cacahuates, gomitas y demás ingredientes que hacen de un dulce común y corriente un postre ostentoso por el que se paga su precio sin regatear. Eso sí, la foto para redes sociales no puede faltar.
¿Y por qué digo que ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre? Porque la mayoría de estas delegaciones de Toluca reciben la visita de muchos foráneos para acudir a su fiesta patronal; incluso televisoras acuden a los pueblos para dar cobertura del evento; hay quienes invitan a los delegados, así como al presidente municipal, a que haga acto de presencia. La enjundia por la feria del Santito enfoca la atención de los habitantes y de las visitas en el disfrute del festejo, pero si miramos las calles llenas de baches, puentes que están a punto de colapsar, el río que en cualquier momento se desbordará, el sistema de alumbrado público que ya no sirve. Desde luego que festejar a los santos y dedicar tiempo para acudir a la celebración, así como cuidar la apariencia frente a los demás, no es algo mal visto; sin embargo, hay que atender las necesidades de esa delegación.
Hacer actos de buena fe no es solo en la iglesia, sino con los demás, con el lugar donde vivimos, del que somos originarios. Basta con observar las delegaciones cuando se pide apoyo para realizar faenas y limpieza; es entonces que no hay voluntarios, no hay alguien que quiera limpiar lo que otros hicieron, nadie quiere podar el pasto, plantar árboles. Nadie quiere tapar los baches porque suponen que alguien más lo hará. Tengamos actos de buena fe también en aquellas cosas que benefician a los demás, pero también son un bien propio. No puede el santito de la iglesia traer las mejores ropas y la iglesia con tantos años sin que se dé mantenimiento.

