No es la única, pero sí la primera; doña Martha Yáñez habla de la tradicional Librería Ibáñez

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No es la única pero sí es la primera, es el lema de Librería Ibáñez. Ubicada en el corazón de la capital mexiquense, el establecimiento abrió sus puertas en 1952 y durante poco más de una década fue el único dedicado a proveer de libros a los habitantes de la entonces pequeña ciudad de Toluca. 66 años después, su propietaria María Martha Yáñez viuda de Ibáñez, habló de los retos que ha tenido que enfrentar su negocio para mantenerse en la preferencia de los toluqueños, recordó invaluables anécdotas, expresó su deseo por que las nuevas generaciones cultiven el gusto por la lectura.

 UN VISTAZO AL PASADO

Ubicada en la Avenida Hidalgo Poniente número 402, entrar a la Librería Ibáñez da oportunidad al lector de echar un vistazo al pasado, pues como nos indicó orgullosa doña Martha Yáñez, mantienen intacto –y en excelente estado a pesar del tiempo transcurrido–, el mismo mobiliario con el que se inauguró en aquel lejano 1952.  

Juan Ibáñez García, con quien se casó en mayo de 1953, era librero en la Ciudad de México; visionario y aventurero, se percató de la necesidad que tenía la ciudad de Toluca de contar con una librería y se lanzó a instalarla. Doña Martha nos cuenta, invadida de nostalgia, que en sus primeros años el negocio era muy tranquilo; tan tranquilo que no era raro que lo dejaran para ir a hacer las compras en los comercios aledaños al monumental Cine Coliseo. No había gente, era todo muy tranquilo, lo más llegaban eran unas 30 ó 40 personas al día, recordó.

En sus inicios, lo que más se vendía eran cuadernos para iluminar o de la escuela, y alguno que otro sí le gustaba leer los formularios de la Editorial Tor –una de las más grandes de América Latina–, que tenían varios textos especiales; eran maestros que trataba de inculcar en sus alumnos el gusto por la lectura, refirió.

También recuerda que los más solicitados en épocas posteriores han sido: Las batallas en el desierto (1981) de José Emilio Pacheco; la colección Sepan cuántos, de Editorial Porrúay clásicos como La Iliada y La Odisea, El principito, El Diario de Ana Frank La Divina Comedia, entre otros.

 

P: A 66 años, ¿cómo ha cambiado el negocio de los libros?

R: Mucho, porque antes eran más económicos, ahora todo es más caro; antes uno iba y compraba variedad de títulos, y una gran cantidad, ahora ya no, son solo determinados libros porque no alcanza para más.

P: ¿Sigue siendo negocio una librería?

R: Dentro de lo que cabe sí, aunque ahora hay una deficiencia grande porque las editoriales ofrecen los libros directamente a las escuelas. Es una de las cosas que tenemos en contra, a ellos les venden con mayor margen de ganancia que a nosotros, que estamos establecidos, tienen oportunidad de devolver la mercancía y nosotros no, eso nos afecta.

No obstante, Librería Ibáñez se ha logrado mantener, la clave, a decir de Martha Yáñez, ha sido la atención al público: Si no tenemos un libro, lo conseguimos máximo en dos días, además siempre ofrecen mejor precio que sus competidores. Con el apoyo de Martha Rodríguez Ortiz, su empleada, atiende de lunes a sábado desde las 10:00 y hasta las 20:00 horas.

LEER POR GUSTO

En su experiencia, Martha Yáñez cree que los toluqueños leen más por obligación que por gusto: Si no se los dejan en la escuela, no leen. Había una cosa muy chistosa, que por medio del internet los estudiantes sacaban los contextos y así los entregaban al maestro; los maestros se dieron cuenta y comenzaron a pedir el libro para firmarlo, para que lo leyeran de verdad, porque no lo leían, dijo.

A lo largo de décadas al frente de su negocio, Doña Martha ha tenido que aprender a descifrar los gustos de sus clientes, incluso por temporada. Ahora que vienen las vacaciones, los libros que más se venden son los de cultura generalTambién nos piden libros como los de Harry Potter, de Gravity Falls, y la serie del Diario de Greg; aunque hasta hace unas semanas, también se vendieron mucho los libros de política, con motivo del proceso electoral.

CIENTOS DE ANÉCDOTAS

Desafortunadamente Doña Martha Yáñez sufrió en noviembre del año pasado una embolia, y aunque ha ido recuperándose poco a poco gracias a sus terapias, su fuerza de voluntad y el amoroso cuidado de su familia, confiesa que ha visto afectada su memoria. No obstante, hizo un gran esfuerzo por recordar anécdotas y un brillo especial asomó a sus ojos al momento de compartirlas. Por ejemplo, al comentar que ha podido atender a varias generaciones: En ocasiones llegan los padres con sus hijos a comprarles sus libros, les dicen: ‘Aquí me traía tu abuelito’son detalles muy agradables, expresó.

Su librería también tuvo el privilegio de recibir a clientes distinguidos, intelectuales y figuras de la política como el doctor Jorge Jiménez Cantú, quien llegaba a buscar y a encargar sus libros, pedía que se los enviáramos. También eran clientes asiduos Gustavo Baz PradaMario Colín Sánchez y el ingeniero Salvador Sánchez Colín.

Pero con el mismo cariño y orgullo, recuerda a muchos maestros que acudían a Librería Ibáñez en busca de algún ejemplar que regalarían a sus alumnos: Se tomaban el tiempo para pensar en qué libro regalarles para motivarlos o ayudarles, por el afecto y su deseo de cultivar en ellos ese hábito de la lectura, eso es algo que hoy en día ya casi no se da, señaló.

EL PAPEL ES EL PAPEL

Otro de los retos que ha tenido que enfrentar como librera, es el uso cada vez más común de las nuevas tecnologías: el libro digital; sin embargo, quizás un poco por su visión romántica, quizás con la sapiencia que le han dejado sus años en el negocio, afirma categórica que el papel es el papel, y difícilmente el libro como lo conocemos va a desaparecer.

A pesar del internet, muchos estudiantes o lectores tienen que venir a buscar el libro. No es igual leer en papel que en una pantalla. El papel se mantiene porque da la oportunidad de subrayar y disfrutar de la lectura mucho más que en dispositivos móviles, explicó.

Dirigiéndose a los toluqueños, y con ánimos de contagiar su pasión por los libros, expresó: A todos les diría ‘encuentra un libro, raya un libro’. Leer un libro es enriquecedor, pues nos da la oportunidad de aprender, de convivir con otras personas, cultivarse es algo importantísimo para los seres humanos, refirió.

Juan Ibáñez, esposo de Doña Martha Yáñez murió hace 38 años. Con él, Doña Martha procreó cinco hijos –tres mujeres y dos hombres–, todos ellos son  profesionistas; tiene 12 nietos y nos habló con especial cariño y orgullo de Luis Daniel Ibáñez, uno de los más jóvenes, quien tiene discapacidad intelectual, sin embargo, con 18 años de edad ha destacado en el taekwondo –competirá en una justa en Estados Unidos este fin de semana–, y participó como funcionario de casilla en el pasado proceso electoral. Es gran aficionada al futbol y a los Diablos Rojos del Toluca; un banderín colgado en su negocio la delata: Gane o pierdahay que irle al Toluca, dijo.