NO

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Una palabra que se suponía bajo el entendido universal, al parecer no tiene el mismo significado aquí y en China como dice el dicho popular, en Alaska o en la Patagonia.

O que tuviera el mismo valor y significado sin importar quién la pronunciara. Parece que lo hemos olvidado. En sus significados se lee que es un adverbio que se usa para negar, para dar una respuesta negativa; reforzar la oposición en algunas oraciones; negación o respuesta negativa. Es decir, no es no.

Entonces por qué si lo dice una mujer no tiene el mismo significado y valor;  hay algunos mal intencionados que creen que cuando una mujer dice no, es un sí disfrazado o qué tal aquellos que padecen alguna distorsión de la realidad que ven en ese no, de una mujer, un tipo de reto o desafío. Esta idea del sí disfrazado tiene que ver con la idea romantizada del amor y el supuesto cortejo.

Hoy existe una línea muy delgada entre el cortejo y el acoso,  me parece que es algo que debe ser muy claro de diferenciarse, por respeto a hombres y mujeres; quién no ha escuchado esas frases como tu haz tu luchita, inténtalo, sí, pero ante una negativa me parece que no hay más qué hacer. Decía que era un asunto de respeto porque cuando alguien intenta cortejar tiene derecho a saber si tiene oportunidad o no y el que es cortejado tiene todo el derecho de rechazar o aceptar y la obligación, de hacérselo saber al otro de forma respetuosa y clara, repito, es un asunto de respeto.

Porque ahora que surgió la idea de que en el amor romántico existe cierta violencia en la subordinación e incluso el ver como objeto al cortejado resulta vital encontrar el sentido y respeto por un no, y digo vital porque muchas mujeres han muerto por haber dicho no y otras, agredidas sexualmente o físicamente por haber dado un no, por respuesta.

Cuando un niño dice no, viene la reprimenda; o se trata de un capricho o un juego pero creo que el no que viene por parte de un pequeño tiene el mismo valor que el de un adulto en el sentido de que se deben respetar algunas de sus individualidades y espacio; me refiero al afecto forzado, respetar cuando un niño se niega a saludar a alguien o no quiere acercarse a alguna persona, probablemente los padres dirán que están en crecimiento o que no les pasará nada que los niños no entienden, pero sí, me parece importante, que los adultos sepamos respetar y comprender que los niños muchas veces, al igual que nosotros, podemos incomodarnos con algunas personas  o situaciones y están en su derecho de decir no.

En el caso de un anciano que dice no, parece que ya no cuenta porque probablemente no convenga o ya no esté en condiciones de opinar, pero olvidamos el cúmulo de años y experiencia que podría esconder el no de un adulto mayor.

Devolvámosle el poder y significado a esta simple palabra, a este monosílabo que, lejos de separar, molestar, incomodar, puede devolver la asertividad a nuestra forma de comunicarnos con los demás, de respetarnos y enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones, de lo que decimos y hacemos, pero principalmente respetar, saber marcar e identificar límites y lograr relaciones saludables.