NUESTRO JAZZ Segunda Parte

Views: 693

El Jazz es magia. ¿Cómo explicarse que un pandillero de 11 años en el Chicago de los treintas, hoy sea uno de los músicos de Jazz más famosos en el mundo? El Jazz es una filosofía de vida. Fue la música que convertida en misil, golpeó en la línea de flotación del barco del racismo, para hundirlo. El Jazz reencauza vidas, hace comunidad y endulza historias.

El Jazz es un manual de vida. Debemos de ser humildes con nuestra creatividad y amables con nuestro éxito. No se puede vivir sin agua y sin música, imposible. Frase de Quincy Jones, cuya historia personal resumí en el párrafo anterior. Count Basie, uno de sus maestros decía: Aprende a lidiar con los valles, las colinas se manejan solas.

Por cierto, en SpotifyCount Basie con su versión de Fly Me To The Moon tiene 450’495,176 de oyentes. Y casi tres millones de seguidores mensuales. Quincy Jones tiene poco más de dos millones de oyentes mensuales y su interpretación más escuchada es Soul Bossa Nova con 33’539,846.

Pienso que los tres reyes magos que en los 50’s inyectaron su particular forma de expresar el Jazz en nuestro país fueron: Count Basie, Frank Sinatra y Quincy Jones.

En los 50’s y 60’s en pleno auge del Desarrollo Estabilizador en nuestro país, que fue ejemplo para el mundo, de un exitoso programa económico, surgieron las clases medias, las zonas conurbadas, empezando por Ciudad Satélite, los barrios exclusivos de intelectuales y espacios para auspiciar diversas expresiones artísticas como la famosa Zona Rosa, entonces el Jazz Mexicano, nuestro Jazz,  abría brecha del brazo del el hombre del Brazo de Oro, interpretado por Tino Contreras y su orquesta.

 

En 1954, el sinaloense Chilo Morán, inició un movimiento jazzístico muy sólido en nuestro país, que hizo posible uno de sus sueños: abrir el primer lugar para tocar y escuchar jazz en vivo en la CDMX, corría el año de 1957 y el trompetista en su faceta de empresario emprendedor, dirigía el primer jazz-bar, después vendría el Gato Rojo en la Zona Rosa; en 1968, insistió y emprendió un nuevo reto inaugurando otro lugar.

Otro famoso sinaloense nacido en Mazatlán, el pianista Mario Patrón, quien fue el primer músico latinoamericano invitado al festival de Newport, de ahí se derivaron las invitaciones para colaborar y compartir experiencias con grandes del jazz como: Dave Brubeck, Thelonius Monk, Oscar Peterson, Erroll Garner y Art Tatum.

 

Si pudiéramos citar un disco icono del jazz de los sesentas, sería el que llevó por nombre, Jazz de Mario Patrón, en la contraportada de ese disco, aparece un texto que enseguida les compartiré, ya que es una de las primeras reflexiones públicas sobre el jazz y el quehacer del jazzista hecha por un músico mexicano de jazz.

¿Qué es el jazz? Un motivo de controversia desde que nació, sobre todo porque representa muchas cosas para mucha gente; para algunas es Nueva Orleans, para otras es Chicago, Louis Armstrong, Benny Goodman, orquestas de swing, de be-bop, hasta el rock and roll. El jazz es ante todo esto y más, es el espejo de la juventud, es un arte formado que ha llegado hasta las salas de conciertos como el Carnegie Hall; es la que nos hace decir: después de todo, los músicos de jazz son civilizados, ellos leen la música y se visten de etiqueta…el jazz es una fuente de placer con caras múltiples, música violenta y brusca, también calma, tan organizada como una fuga de Bach. El jazz no es exclusivamente discordia, pero es: improvisación, concepción, rítmica, fuente de sonidos diferentes creados por un individualista: de todos modos, es el balance de estos puntos lo que constituye el estilo individual de un músico de jazz, es la existencia de estos elementos y la manera de unirlos lo que separa el jazz de cualquier otro tipo de música. La composición puede estar en un vals, mambo, foxtrot, o sea en cualquier ritmo, pero da la oportunidad al músico de jazz de aplicar su arte. La verdad es que el jazz no tiene fronteras, pero tiene que estar interpretado por el músico de jazz y no por otro.

Recién cumplida mi primera década de vida, me empecé a aficionar al jazz, gracias a dos acetatos producidos en nuestro país e interpretados magistralmente por Dave Brubeck y su cuarteto. Corría el año de 1967, los discos se titularon: Buried Treasures y Bravo! Brubeck! Y su clásica Take five!

Dave Brubeck, californiano fallecido en 2012, cuenta a la fecha con casi 900,000 oyentes mensuales en Spotify. Con su clásica Take Five con 167’701,512 de escuchas, seguida de Bésame Mucho con 13’789,609.

Me fue de gran utilidad para completar mis experiencias personales al ritmo de jazz, el libro escrito por Alain Derbez titulado el Jazz en México. Conocí a Alain en los 80’s cuando él colaboraba en Radio Mexiquense impulsando el jazz. Eran los inicios de esta estación creada por el entonces gobernador Alfredo del Mazo González.

 

Don Alfredo le gustaba el jazz, por ello, cuando él inauguró la Casa de Cultura de Naucalpan en 1984, ofreció un concierto el Maestro veracruzano ya fallecido, Juan José Calatayud y su 3.1416, así le llamaba a su grupo de jazz cuya cantante Verónica Ituarte hacía sus pininos. En aquellos tiempos, tanto en la ciudad de Toluca como en toda la entidad, se desplegaba un gran esfuerzo institucional para impulsar la cultura a través del DIF estatal, que era una de las grandes prioridades de su entonces Presidenta Carmen Maza de Del Mazo. Se organizaron festivales de Jazz en el Teatro Morelos y en las Casas de Cultura sembradas a lo largo del territorio mexiquense y ya desde entonces, se germinaba la semilla del hoy Instituto Mexiquense de Cultura.

Vale recordar que en aquella época de impulso a la música y de rescate de nuestras tradiciones culturales, fue todo un éxito el primer concurso de Bandas de Viento que despertó gran interés en todo el Estado, participando Bandas de Toluca, Neza, Coyotepec, Lerma, Naucalpan, la región sur de tierra caliente, desde donde viajaron los integrantes de la Banda del Puerto del Aire, localidad enclavada en el municipio de Tejupilco.

Actualmente la actividad jazzística en Toluca se encuentra en cuarto creciente, gracias a jóvenes que como Humberto Reyes Marin, egresado del Conservatorio de Música del Estado de México como  instrumentista en jazz con especialidad en guitarra eléctrica y que actualmente trabaja en una tienda especializada en instrumentos musicales nos platicó que hay varios grupos de jazz en el Valle de Toluca, integrados en su mayoría por jóvenes que suelen presentarse en un lugar llamado Foro Landó por los rumbos de Bravo Norte y Paseo de Los Matlazincas aquí en Toluca. Le vienen a la mente dos bandas de jazz, una bautizada como Raíces y la otra, Le Monqué Spazzuah.

 

Y ya para cerrar está entrega dedicada al Jazz, le sugiero estos lugares en la CDMX para disfrutar el Jazz en vivo, desde luego que mi favorito es el Zinco Jazz Club, dentro de lo que fuera la bóveda del Banco Mexicano en el sótano del bello edificio Art déco ubicado en Motolinia 20 en el centro. No se arrepentirán.

También les recomiendo el Convite en Filipinas 832, Portales sur; Club Parker & Lenox en Milán 14 en la Juárez; Jazzatlán Capital en Guanajuato 239, Roma Norte y el Dirty Dandy en Emilio Castelar 95 en Polanco. Y si su presupuesto lo aguanta, ahí tienen el mítico Birdland en NYC y el Blue Note también en la gran manzana y el majestuoso Blue Note de Tokyo.