Nuestros Orígenes
Ha sido necesario recurrir al padre de la Crónica en México para entender mis reflexiones, Ángel María Garibay, cura destacado y sabio de cosas de la teología. Fue además filólogo, periodista, ensayista, traductor, sabio de lenguas indígenas y, estudioso de otras culturas del mundo: dador de consejos por su pasión en amor por el saber; cual filósofo en el sentido de la Décima Musa nacida en Nepantla. Su vida y su obra es consejo y lección para quienes aspiramos a escribir crónica e historia, con la buena fe de buscar la verdad del presente y el pasado. Al recurrir a don Ángel María Garibay, nacido en Toluca, sabio a nivel de nuestro sapiente Alfonso Reyes. Su mensaje dice que debemos de ir a los orígenes de Toluca y al lejano pasado de los siglos desconocidos.
Por ello es importante no sólo estudiar la arqueología y la historia prehispánica… recurrir a la antropología, la cual no se pone límites en la búsqueda de lo que ha sido el hombre y la mujer en sus orígenes y hechos de vida. Revisar cual antropólogos minuciosamente y con juicio crítico, la desnudez de su físico y su alma con seriedad de científico de laboratorio. El antropólogo sabe que el paso del tiempo hizo a hombres y mujeres —a sus comunidades, convertidas en sociedades urbanas—, en complejos seres y complejas civilizaciones, que hoy nos maravillan y a la vez nos desilusionan, por sus logros y sus defectos. Al recurrir al estudio del cura Garibay, permite iniciar así, de manera correcta ir a fuentes primarias, y no cometer el error de hacer cortes del pasado, sea por ignorancia o peor aún, por servir a una ideología burocrática y soberbia. Esa es la enseñanza del Padre de la Crónica en México. Obliga ello, a ir a lo que llamamos: Pueblos originarios de México, comunidades en sus orígenes, de los cuales Toluca —ciudad y municipio— es fedataria.
Estas reflexiones vienen del largo trajinar de nuestras culturas indígenas, tan nuestras que siguen vigentes en la entidad y particularmente en el Valle del Matlatzinca. Macrocosmos que en el Valle de Toluca se convierte en foco de culturas nacionales y propias de la capital mexiquense. Cuya presencia por siglos ha perdurado a pesar de la destrucción material y del genocidio indígena que desde inicios de la Colonia Española y, hasta la fecha, han hecho los dominadores, sobre culturas que tuvieron y tienen casa en este valle de lágrimas: matlatzincas, otomíes, mazahuas, tlahuicas y nahuas. De estas 5 culturas indígenas hay que escribir. Son ellas, fundadoras de este lugar. Los múltiples intereses de aquellos pobladores se deben investigar, antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI a territorios del dios Tolotzin. El cual había visto pasar a culturas originarias de las muchas que fundan a México. Por eso somos orgullosos ante el mundo. Ello nos compara con civilizaciones milenarias de otras partes del mundo: China, India o Egipto.
Estudiar el pasado profundo pide Ángel María Garibay. Hacerlo con juicio y visión de científicos. Leer la revista para ello, titulada Arqueología Mexicana / Una visión antropológica, en su número 171, meses de noviembre-diciembre del año 2022. El tema principal: Los pueblos originarios de México. La sola lectura de este material debe ser obligatoria a los mexicanos y en particular para los toluqueños que hablamos de 500 años sin comprender el territorio donde hemos venido a vivir la vida. Contiene para su estudio los títulos siguientes: Derechos Indígenas / Territorios / Lenguas originarias / Prácticas religiosas / Partería tradicional / y Patrimonio Cultural. Es obligado decir que mes tras mes la lectura de esta revista, debería ser obligado paso de estudiantes de altos estudios y lectura en otros niveles educativos, para comprender esa cultura o culturas olvidadas que el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla defendió siempre. La primera verdad es la que señala en su ensayo Alicia M. Barabas titulado Acerca de los pueblos originarios: Los pueblos que llamamos originarios son los parientes actuales de los pobladores iniciales de Mesoamérica y ese parentesco puede rastrearse a través de los estudios lingüísticos y arqueológicos. No siempre fueron nombrados pueblos originarios y los que habitan en México en el presente no son los mismos que en el pasado. ¿Toluca tiene que ver con esa aseveración? ¿Pertenece el territorio a esos años antiquísimos por donde pasaron los pueblos originarios que no son los actuales indígenas que pueblan la Toluca moderna? Esas dos cuestiones vienen de las enseñanzas de Ángel María Garibay, deben hacerse esas cuestiones para poder comprender de dónde viene la actual ciudad, pues el pasado es imborrable ante la necesidad de saber qué sucedió hace miles de años por aquel territorio que era diáfano tal y como lo era a inicios del siglo XX la Región más transparente llamada así por Alfonso Reyes en su obra literaria.
Alicia M. Barabas, escribe en Los parientes ancestrales: Los pueblos originarios que habitan actualmente en el territorio mexicano, y partes del sur de Estados Unidos y Centroamérica, son descendientes de los pueblos que los ocupaban desde épocas muy antiguas, previas a la formación de los estados nacionales. Me imagino que diría el cura Garibay más o menos: toluqueños del siglo XXI, no resuelvan tan fácilmente sus aseveraciones, cuándo es necesario comprender que la sabiduría no se recibe de un solo golpe, sino como resultado de mucho trabajar. Y para comprender el pasado de la ciudad y municipio de Toluca, es necesario indagar en la semilla y raíces de las culturas que en sus inicios milenarios vinieron a radicar por múltiples motivos en las alturas de Mesoamérica. Lo interesante de la revista es que permite leer ensayos serios y juiciosos, así lo hace ver Alicia M. Barabas: La relación genealógica entre los portadores de idiomas y culturas anteriores a la conquista con los del presente ha podido ser comprobada a través de estudios arqueológicos, de prehistoria lingüística y de etnohistoria, en tanto que la historia y la etnología nos muestran que la vinculación cultural se mantuvo a lo largo de la época colonial y el México independiente hasta el presente, si bien las culturas contemporáneas son nuevas configuraciones construidas en el contexto de los procesos históricos que estos pueblos han vivido. Ir al inicio es consigna obligada para el cronista y el historiador, quienes apoyados en otras ciencias sociales y de medidas científicas deben aportar el conocimiento cierto sobre el cual se escriba la historia verdadera más allá de hacerlo pensando primero en historia de vencedores o vencidos. La verdad histórica está más allá de ello.

