Obsolescencia Programada o de la brevedad de la Vida

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Otra vez la licuadora. Ya van dos vasos en lo que va del año. ¿Por qué las cosas ya no las hacen como antes? Recuerdo que la licuadora que tenía mi abuelita era realmente pesada y el vaso de un vidrio igual de pesado, nunca se rompió, creo que tampoco nunca se descompuso, pero no creo, creo que sí se ha de haber descompuesto, pero la llevaban a reparar con el experto en licuadoras, o ¿cómo se llamaba el lugar a donde se reparaban las licuadoras?, ¿o la persona que lo hacía?… en fin, creo que iré a comprar otra. ¿Se puede comprar otro vaso? No creo, debe ser comprar todo junto, con su base. Vamos a averiguarlo.

Tomo las llaves del auto, y salgo del fraccionamiento donde vivo. El supermercado queda justo enfrente del fraccionamiento, cruzando la avenida. Bien podría haberme ido caminando pero ¿qué tal si se me atraviesan más productos y necesito llevarlos? No podría sólo con mis manos, mejor, por eso me voy en auto. 

Entro y me recibe una isla de zapatos de plástico, de todos los colores y tamaños. Parece una isla con un volcán en su centro, pero repleto de puro hule. La gente se arremolina para probarse unos, dejar votados otros. Me hace pensar en los zapateros, esa profesión ya no existe tampoco ¿o sí? Ya nadie manda reparar sus zapatos, los usan por un rato y los desechan. Lo mismo que con el sastre, la ropa se usa por un breve, muy breve periodo de tiempo y después también se deshacen de ella. Ya nadie remienda sus calcetines o zurce su ropa interior. 

Doy unos pasos y entro al pasillo donde están las pantallas de televisión. Pequeñas y grandes, de varias marcas, y veo un detalle, todas tienen el número de horas funcionales contadas. Es decir, no importa cuánto cuide uno su pantalla, protegerla de todo golpe o derrame de líquidos; todas, todas están programadas para durar cierto número de horas encendidas. Y ¿luego? ¿repararlas? Ja ¡qué va! Compras otra. Con lo fácil que es, mira: meses sin intereses, reembolso en monedero del quince por ciento, llévate una y la segunda de menor tamaño va gratis… ¿Será que por eso, cada cuatro años la gente viene por sus pantallas en oleada, para ver los partidos del Mundial de Futbol?

Y tristemente la obsolescencia programada no sólo se ha quedado para los productos de consumo, también se ha trasladado a las personas. Los matrimonios ya no duran para toda la vida. Los artistas de fama internacional hacen elaboradísimos contratos nupciales donde se tiene una vigencia de cierto número de años, después la separación en amables y pre acordados términos. ¿Y la gente de a pie? Bueno, pues no tienen accesos a esos conglomerados de abogados, así que, se divorcian a los tres o cinco años. 

Me haces sentir mal o me incomodas, no tengo por qué tolerarte, no tengo necesidad de reparar la relación, simplemente te desecho y busco a alguien más que me trate como deseo, y a la menor provocación, lo mismo. 

Vivimos en el mundo de la inmediatez, ya nadie quiere esperar. Nos la pasamos escroleando nuestras pantallas de los teléfonos inteligentes buscando algo, no se qué. Vemos un video y si dura más de diez segundos, adiós. Si vemos que el video es muy largo, unos catorce minutos, arrastramos el cursor hacia la derecha para adelantarlo.

Los audios de los mensajes los escuchamos en velocidad dos. La máxima. Y si vemos que está muy largo, más de tres minutos, ni siquiera los oímos. Pedimos que nos lo escriban y si llega muy grande el mensaje, escribimos en respuesta mucho texto y tampoco lo leemos.  

Me formo en la caja rápida especial para no más de diez artículos. Pero ¿qué veo?, la persona de hasta enfrente lleva el carro lleno, ahí no van diez artículos, ni de chiste.

Me paso al área de autocobro. Escaneo mis artículos, ya no es necesario ingresar la tarjeta y teclear el nip, basta con acercarla a la pantalla y solita se realiza el cobro. 

Me subo al auto y me es imposible no pensar en que ya toca cambiarlo, ya lleva tres años conmigo, no es que falle o le suene algo, pero como está con el plan de leasing, pues toca.

Cruzo la avenida en mi auto y llego a mi fraccionamiento. A ver cuánto tiempo me dura mi nueva licuadora.