OCTUBRE

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… el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente. (…)


Juan Ramón Jiménez.

Querido y aguzado lector, espero esté muy bien, ya inmerso en el ambiente festivo del  Festival del Alfeñique en Toluca, que es ya, una antesala a la conmemoración del Día de Muertos. Fiesta de color, tradición y sabor, en la que, recordar a nuestros seres queridos es lo esencial.

En octubre todo se tiñe de dorado y plata, los días son de un destello ocre que resalta en las hojas caídas, las plantas que comienzan a secarse por las tempranas heladas y el ritmo natural de su ciclo. Las noches se engalanan con el medallón de plata que sólo en octubre se deja ver, la luna muestra su rostro brillante para cautivar hasta el corazón más suspicaz, como escribe en estos versos Jaime Torres Bodet:

Ya empiezas a dorar, octubre mío,

con las cimas del huerto, ésas distantes

del pensamiento a cuyas frondas fío

la sombra de mis últimos instantes…

Volviendo a Toluca, los días de octubre, con sus lluvias que calman el ardor del medio día y dan paso al frío característico de esta ciudad, ese frío que se cuela hasta en la forma de ser de los toluqueños, fríos como su volcán, pero la verdad es que es sólo fachada, somos buen gente, no mata, nomás taranta…, ¿a poco no?

La verdad es de las mejores épocas en la ciudad, llena de pan, por el Día de Muertos, los dulces en los portales y todas las expresiones culturales en torno a estas festividades. Además, son los últimos meses del año, donde comienza uno a disfrutar de los últimos días, pues los últimos meses avanzan con más rapidez, poco tiempo nos da de divertirnos o concientizar en torno al fin de año, por eso, octubre es para mí, prácticamente el último mes del año.

Será porque empiezan a proliferar las comidas y bebidas más especiadas, características de la época, por ejemplo, sabemos que ya está a la vuelta de la esquina el otoño, cuando llega la celebración de Nuestra Señora de la Merced, vemos que ya están los puestos de buñuelos con su jarabe de piloncillo, guayaba, naranja y más; señal que el año está cerca de terminar.

Los puestos con calaveritas y figuras de alfeñique, chocolates, dulces azucarados; las calabazas caramelizadas o cristalizadas, deliciosas. Un paseo en la tarde o por la noche en los portales para probar uno de estos manjares y tomarse una foto en alguno de los nuevos parques, o ir a algún evento cercano.

Vivir la ciudad, efectivamente diario la vivimos, en nuestro ir y venir de las actividades cotidianas, pero poco nos detenemos  a mirar, pues las prisas y los compromisos limitan nuestra visión por momentos, y podemos dejar pasar la sonrisa de maravillada de una pequeña niña que se acerca a una parvada de palomas que comen maíz inflado de la acera, o de pronto ver de entre la gente presurosa un rostro conocido, una mirada accidental que pudiera acabar en un flechazo de cupido.

Ay querido lector, cuánto puede pasar a veces en un momento, en un día, en un mes, en una estación del año, cada una tiene su encanto, y Toluca se luce en octubre.

¡La noche de octubre! dicen que de luna,

con un viento recio y saltos de mar:

bajo sus estrellas se alzó mi fortuna,

mar y vientos recios me vieron llegar.

Dice un texto de Ramón María del Valle Inclán, la noche, el misterio que encierra con su luna esplendorosa, la que arrebata los suspiros más profundos, que encierra misterios en sus destellos, alta influencia en la tierra, en su magnetismo y energía vital.

Se dice también que es una época de ritos, rituales malignos de los que muchos supersticiosos huyen. Este año también habrá un eclipse solar el próximo 14 de octubre, que podrá observarse desde diferentes ciudades del país, siempre se ha considerado un fenómeno enigmático, desde nuestras primeras culturas; por ejemplo, la cultura maya dice que si una mujer embarazada se expone a un eclipse solar, probablemente su hijo nazca con labio leporino, por lo que se aconseja que la mujer embarazada ate un hilo rojo a su vientre.

Para prueba del misticismo de octubre, un fragmento del texto de Dulce María Loynaz, titulado Conjuro que dice así:

Racimo de octubre, dame un no bebido…

Vino que me haga olvidar su olvido…

 

¡Oh lámpara, apágate si has de alumbrarlo!…

¡Rómpete, oh labio, en tierra antes que llamarlo!

 

he llegado hasta donde nadie pudo llegar.

Si aún vuelvo la cabeza…, ¡Dios me vuelva de sal!

Qué tanto traerá este octubre querido lector, o cuánto más se habrá de llevar. Mientras tanto, a disfrutar de las bondades y maravillas que trae este mes y el otoño, me despido con este texto de Francisco Villaespesa, El jardín de lindaraja:

De la tarde de octubre bajo la luz gloriosa,

en la fuente de mármol que el arrayán orilla,

diluyen los cipreses su esmeralda herrumbrosa

y la arcada del fondo su tristeza amarilla.

Rosales y naranjos… Mustio el jardín reposa

en un verdor que el oro del otoño apolilla…

¡Sólo, a veces, se enciende la llama de una rosa,

o el oro polvoriento de una naranja brilla!

mas, dentro de este otoño, hay tanta primavera

en gérmenes; y es todo tan dulce y apacible,

que antes de abandonarlo, mi corazón quisiera,

oyendo el melodioso suspirar de la fuente

y soñando con una lindaraja imposible,

sobre este viejo banco dormir eternamente…

Fuentes:

  1. (Octubre, 2023). Poemas. Busca Palabra. https://www.buscapalabra.com/poemas.html?palabras=octubre&cortos=no#resultados

Sorteos Tec. (Las 10 supersticiones mexicanas más famosas y sus orígenes). Sorteos Tec. https://blog.sorteostec.org/supersticiones-mexicanas