Olor a poesía

Views: 1624

Despiertas con la luminaria de domingo, adormilada persigues la taza de café. En el primer sorbo el recuerdo de palabras viene junto al sabor afanoso del obscuro líquido.

Pasas por el librero y buscas, con las yemas de los dedos, la textura de aquellos títulos que el escritor ausente se llevó hace tiempo. Inmortalizas las auroras donde entresacabas los escritos de Lezama Lima recorriendo con lectura de mujer:

Hervías la leche/ y seguías las aromosas costumbres de café. Recorrías la casa con una medida sin desperdicios.

Él, se llevó en los libros de Manuel Scorza, su sentido de pertenencia: ya no importa; te dejó una voz en el interior que resuena en eufónicas palabras:

La hierba crece ahora,/ en todos los crepúsculos donde antes sonreías/ La hierba y el olvido. Es igual/Entre mi dolor y tu silencio/ hay una calle donde te marchas lentamente/

Bailas la fría pluma que pide el calor de señales escritas: manía permanente de acompasarla con el papel de la libreta. Sabor a recuerdo, palabras con olor.

Fémina celosa, de cuerpo finamente delineado, te mira distante llevándote a la intimidad de sus deseos. Con olor a poesía, el café se burla de sus saltos frente a ti.