Opiniones

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Querido y aguzado lector, espero que esté pasando de la mejor manera estos días tan turbulentos.

La columna pasada hablábamos de las guerras o disputas que estamos viviendo y que continúan e incluso hubo algunas que se han sumado los últimos días, un ambiente de dimes y diretes, de descalificaciones y acusaciones, denuncias, etc.

Tan es así que el Presidente de la República expuso a los medios de comunicación nacionales que más columnas publican en contra de la llamada Cuarta Transformación como ha llamado a la administración que encabeza.

El Presidente expuso Se revisaron 148 textos, de esos 95 de la 4T o sea la mayoría, somos clientes predilectos, positivas 11, neutrales 21, negativas 63 en porcentajes, opiniones sobre la 4T, del total de las columnas y artículos 64.2 somos objetivo principal, positivas 10.6% neutrales 23.1%, negativas 66.3%, de todos los articulistas sólo el 10% son mujeres.

Curioso que haya puesto a gente a revisar tantas páginas y no haya podido revisar los demás pendientes que hay, por ejemplo el informe que le hicieron llegar las feministas y que dijo no había podido leer porque era muy extenso, unas sesenta páginas si no me equivoco. En fin, cada quien tiene sus modos de validar su credibilidad.

Volviendo al punto, así como el presidente se empeña en justificar sus dichos y sus acciones, así hoy muchos movimientos e individuos han hecho lo mismo, tratan y luchan porque sus posturas sean visibles y aceptadas al costo que sea, incluso por la vía de la violencia.

Ciertamente todos tenemos el derecho a la libre expresión y de exponer nuestras opiniones y la prueba es que usted está leyendo estás líneas. Como decía en el párrafo anterior, el problema es cuando las opiniones se vuelcan en gritos o sentencias sin un análisis previo o por el simple hecho de hacer ruido e imponer lo que se dice; el sabio y estudioso maestro Leonardo Da Vinci decía que quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz y me parece que tiene razón, aunque muchas veces también son un gran problema aquellos que hacen oídos sordos a la razón, ignoran y son indiferentes porque motivan a que de cierta forma se levante la voz.

Y muchas veces las formas de levantarla se exacerban porque el dolor, la impotencia, la injusticia, no son buenos consejeros. Qué hacer cuando la gente está harta de tanta injusticia, de tanto dolor y miedo, ciertamente no caer en la desesperación pero hace falta mucha empatía, hace falta escuchar las voces que se duelen, no dejar que sigan ocurriendo tantas injusticias.

Y quienes  tenemos la oportunidad de levantar la voz, de manera razonable a través de una columna, un micrófono, una cámara, un templete o en la calle, hay que seguir haciéndolo, hablar por aquellos que son silenciados, por aquellos que tienen miedo, por aquellos que han ahogado su voz con lágrimas, sí levantar la voz, pero desde la razón.

Sí exponer nuestras visiones del mundo o de aquello que queramos develar pero desde la investigación, desde la claridad del análisis; ciertamente cada uno tomará su postura desde su visión y posición, pero es importante la mesura y no caer en la violencia porque también se corre el peligro de ejercerla desde la palabra, si no ponemos a la razón primero.

Como lectores también tenemos la gran responsabilidad de leer con criterio, pensar y repensar lo que se nos muestra, cuestionar, dudar de lo que leemos y como decimos coloquialmente, tomarlo de quien viene; quién dice qué, para qué y por qué. Preguntas que deberíamos hacernos frecuentemente, cuestionarnos de quién retomamos las palabras y sincerarnos con nosotros mismos a cerca de lo que apropiamos para la construcción del propio criterio.

Recordemos que muchas personas que leemos en los espacios de opinión de alguna manera se han ganado ese espacio y veamos el porqué; si son especialistas en los temas, si realmente hacen investigación de lo que abordan o si es que simplemente por el nombre y peso que tiene su figura en la sociedad, es como a veces su voz se vuelve audible e incluso plausible por muchos, sin considerar el contenido real de sus mensajes a la sociedad.

Cuando digo contenido real me refiero a la intención y fondo de lo que escriben, bueno, escribimos. Querido y aguzado lector construyamos espacios de crítica e información, tengamos presente este compromiso por la verdad, y la corresponsabilidad por la justicia y ambientes de paz. Porque se puede vivir con diferentes opiniones y percepciones de la realiza, pero no hay que olvidar lo que dice la declaración universal de los derechos humanos Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con otros.