SIGLO XXI

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Él está relacionado directamente con la presión de un objeto o persona sobre nosotros mismos. 

La mente humana tiene mecanismos de defensa, tal vez primitivos, que ocurre cuando niega alguna realidad que lo pueda llevar directamente a él. 

Él es muy amigo de la responsabilidad, del exceso de demanda y ama y se regocija cuando el organismo no puede hacerles frente. 

Muchas veces  depende del contexto, él, se puede volver tóxico, inclusive otras veces suele ser buscado por nosotros mismos, convirtiéndose en un mal hábito, al punto que no sabemos vivir de otra manera. 

Sin duda alguna, él, siempre suele estupidizar a la gente, la deja sin pensamientos, la conduce  a veces a un callejón sin salida. 

Está muchas veces presente en varios perfiles psicológicos, esos perfiles a veces son fáciles de identificar, otras veces no, pero nunca suelen aportar nada positivo. 

Todos somos portadores de él, viene dentro de nuestro ADN, es inevitable, la diferencia se produce, en saber dejarlo ir o quedarse atado a él de por vida. 

Usualmente cuando él se activa, como las manijas de un reloj, suele ser por motivos sin sentido, por motivos tan sencillos que no merecen su presencia. Qué ganas las de la mayoría de personas de complicarse la vida siempre ¿no?.

La vida siempre nos brinda una serie de medidas prácticas para lidiar con este persistente enemigo que nos acosa, más aún en tiempos de crisis. La medida más compleja pero infalible es poner en práctica la frase: step by step, es decir, paso a paso. 

La constante consciencia del tiempo que nos acompaña, es la mejor aliada de la existencia permanente de él en nuestras vidas. 

La voz del ego que todos tenemos y nos habla al oído siempre, es la latente accion interior de la mente que a él lo mantiene activo pegándonos duro sin darnos tregua. 

Sus mejores amigos suelen ser la humillación, el abandono, el miedo aterrador que nos persigue a donde vayamos. Él con sus aliados son los sicarios de nuestra mente que anhela buscar la paz. 

A él, nuestra inseguridad, lo alimenta, lo infla, lo llena de energía, lo empodera, lo hace dueño y partícipe de nuestras vidas. 

La ausencia del éxito, de la abundancia, de la prosperidad, es un estado humano, que nos guía de la mano como niños directamente hacia él.

Algunos dicen que él es una enfermedad mental, socialmente aceptada, porque es imposible rechazarla, no hay persona que logre librarse de ella por completo. 

Nuestros pensamientos son el principio activo que nos lleva a activar aquella tecla, detrás de la cual se enciende él. 

Por este motivo, cierro con una frase de William James: La mejor arma contra el estrés, es la habilidad de elegir un pensamiento sobre otro.