Otra vez

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Estos días no son ni serán fáciles para muchos. Las calles se han vuelto a llenar de personas que caminan, algunos sin preocupación, otros con la evidente inseguridad de ver los rostros descubiertos que buscan suministros, compran o venden, o simplemente pasean.

Hay personas que van de prisa con rumbo al trabajo y otras que invaden las aceras con su calma post-laboral. En todos los casos, lo preocupante es la irresponsabilidad de la gente para con los demás.

A pesar de que las noticias nos indican un aumento mínimo de casos de infección por el bicho que nos asola en este año, existen aquellos que, a pesar de conocer o estar cerca de casos reales, siguen persistiendo en colocar a otros en riesgo.

Los negocios abiertos no respetan las medidas de cuidado. Los espacios públicos se llenan de demandantes de servicios y en muchas ocasiones no existen las medidas impuestas, a lo que algunos toman como una imposición de un gobierno que no goza de mucha popularidad.

Sin embargo, la realidad sigue pesando en el ánimo de muchos. Y en otros les parece que se han exagerado las medidas no importando el hecho de que existen aún enfermos que tienen un porcentaje, por fortuna ahora, alto de sobrevivir, lo que no sucedía entre abril y septiembre del año pasado.

Por un lado es bueno que se regrese a las actividades presenciales, por mucho que lo neguemos, el contacto humano es necesario para todos. No es lo mismo estar detrás de una pantalla que mirar a los ojos y hablar de forma directa con los amigos y compañeros.

Pero también es obligatorio tener cuidado con los demás. Es necesario que se tome en cuenta todo aquello que puede ser asfixiante. Si tenemos a una persona cercana con la enfermedad, y a pesar de que no se haya tenido un contacto directo, se tienen que tomar cuidados porque no sabemos con exactitud como se comporta el bicho y cuáles son las formas reales de contagio.

Debemos tener conciencia con los demás. La vacuna no es precisamente una protección final, nos ayuda a evitar un cuadro de enfermedad mortal, pero no evita el contagio y los síntomas.

Seamos más conscientes de nuestro entorno. Tenemos un mundo que ha cambiado de manera radical y como parte de una sociedad, debemos ser más precavidos con aquellos que están a nuestro alrededor.