PALABRAS DE PESO: “EL PODER”
Abordaré un concepto que me ha tenido entusiasmado por mucho tiempo y éste es uno de los que creo han tenido más repercusión en el hombre como ser social, aquel que necesita tener un constante dominio sobre los otros para existir.
Algunos pensadores estarán de acuerdo en que el Inicio de la historia tal como lo dice Hegel, podría ser interpretado superficialmente como esta necesidad antropológica del ser reconocido, del tener poder sobre los otros o al menos sentir esa necesidad de supremacía por el mundo que nos rodea, siendo una de las fundamentaciones elementales de doctrinas como el Iusnaturalismo.
Y es que la premisa del poder es tan amplia que podríamos dedicar antologías completas desde la visión de distintas disciplinas, tales como la antropología, psicología, sociología, ciencias políticas, historia y claro, hasta filosófica, y es que es tan amplia que para hablar de ello podríamos hablar primero de la historia del poder, que a modo simplista lo hemos abordado desde que se nos dan los primeros ápices de educación.
Recordaran pues, que se nos dice que la partícula fundamental de toda sociedad es la familia, aquella donde se nos inculcan los primeros valores fundamentales para vivir en sociedad, y dicha sociedad es a la que estas familias están anexas de manera casi intrínseca, pues como ya lo he mencionado, los humanos somos seres sociales que dependen de los otros para asegurar su supervivencia.
Así que cuando una población humana comienza a crecer de manera exponencial su organización tiende a volverse más compleja, e incluso rigurosa, y cada miembro de una sociedad comenzará a desarrollar una labor en específico, unos se harán cargo del alimento, otros de los infantes, algunos más de la defensa de todos los demás contra factores externos tales como depredadores u otros grupos humanos, y claro, alguien siempre tiende a ser el administrador, alguien que en las sociedades primitivas destacaba por ser un líder fuerte y saludable, incluso el más astuto, pero esto iría cambiando con el paso de los años.
Pues claramente los miembros que ocupaban el poder se dieron cuenta de que podían gozar de ciertos beneficios extra sobre los demás, así que debían idear alguna justificación para permanecer lo más que se pudiera en él, y de aquí se podría hacer un análisis del pensamiento mítico, el cual les dio una justificación teológica primigenia del por qué ellos debían ser los gobernantes, recodando que usualmente muchos líderes se veían como los descendientes del Sol, la Luna, energías naturales en general o con el paso del tiempo de dioses creados a partir de representaciones de la naturaleza que los rodeaba.
El poder sobre los otros requiere entonces de diversas estrategias que las clases dominantes han perfeccionado a lo largo de milenios, para que así tengan las guías suficientes para permanecer, y no es de extrañarse que contemos hasta hoy día con bibliotecas enteras que abordan el tema del poder y el dominio sobre los otros, aquellas que van desde epopeyas, fabulas, poemas, odas, reflexiones y ensayos están a la mano de todo aquel que esté dispuesto a develar los velos de la ignorancia, nadie lo impide, pero casualmente a nadie le interesa ver más allá de su nariz. Tema abordado justamente por Sócrates cuando menciona que el ejercicio de la mayéutica es doloroso, puesto que el parir ideas duele cuando uno se da cuenta de la manipulación que es víctima día con día por parte de los que tienen el poder sobre él.
Así es que la manipulación se vuelve una herramienta casi obligada para la permanencia en el poder, la cual se nos presenta en diversas formas y presentaciones, así que me gustaría evocar una reflexión que se le está adjudicando erróneamente a Nicolás Maquiavelo o en ocasiones a George Orwell, pero parece ser una reflexión más moderna que toma un poco de los matices de estos autores y esta versa en lo siguiente:
Si los cerdos pudieran votar, el hombre que trae el balde de comida sería elegido una y otra vez, sin importar cuántos de ellos haya sacrificado antes. El poder se gana con la ilusión de que estás alimentando las necesidades más básicas del pueblo. Las masas no eligen con la cabeza, eligen con miedo, con la promesa de una ración. El hombre que trae comodidad momentánea, aunque sea un verdugo disfrazado de salvador, ese será siempre el héroe. No importa cuántos se sacrifiquen en el camino. No importa que su libertad se derrita lentamente mientras la comida esté asegurada. El precio de la libertad se vuelve irrelevante cuando el pan está sobre la mesa. Y así seguirán creyendo que tienen el control, sin darse cuenta de que solo son otro cerdo en el sistema. Si esta verdad te incomoda, es porque necesitabas escucharla. El verdadero poder se aprende, no se improvisa.
Es así que quienes están en el poder difícilmente velaran por el interés de su pueblo, de su comunidad y ni siquiera el de su familia, para nada, su interés estará ahora con los demás que tengan poder sobre los demás, su objetivo siempre será manipular a los demás y a la verdad misma.
Estos siempre manipularan, mentirán y engañaran a todos creando cortinas de humo, cajas chinas o modificaran la verdad a su antojo, te despojaran hasta de la realidad que percibes porque ellos obedecen al poder.
“El Poder” concepto de enorme peso y contenido que debemos analizar, pues un exceso del mismo corrompe al hombre y lo lleva a la destrucción del individuo y de la sociedad.

