Pedacitos de corazón

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A Diana Portillo

No recuerdo la fecha en que mi alma se identificó con la tuya, sé que una mirada melancólica es la que te distingue. Ves con ojos dulces y benevolentes, así son tus palabras: acompasan un espíritu rítmicamente celestial. 

En la pandemia, mirarte a través de la pantalla, me permitió hermanar en ti, un hálito de sabiduría y nobleza. La era digital es fría, ajena al verdadero conocimiento por las personas; sin embargo, la luz de tu alma rebasó los límites de las clases en línea.

Hace días, coincidimos en la literatura, en los concursos de declamación donde nuestros estudiantes son el aliciente más importante para seguir amando esto que se llama educar, esto que se llama arte, esto es parte de la creación, esto que nos lleva a hacer las cosas de corazón a corazón.

Cuando convivías con los otros maestros, te escuchaba muy atenta porque dicen que las personas silenciosas son más observadoras, son más atentas a lo que pasa a su alrededor concibiendo el mundo y a las personas de una manera diferente, creo que fuera de lo convencional: eres amablemente humana. 

Los otros maestros te oían con silenciosa admiración, alguno de ellos te recordaba a las diferentes generaciones en las que has contribuido a su formación, expresándote la amorosa labor que, como maestra, te distingue.

 

Ante ello, amablemente contestaste: – Yo sólo les doy pedacitos de corazón. Cuando escuché tus palabras, iluminaste mi espíritu de maestra, inmediatamente anoté la frase en mi interior, porque es merecedora de dejarla aquí, en la escritura de nuestra vida como docentes.

Efectivamente Dianita, si en esta profesión, no se da el corazón, hemos errado el camino profesional. Hoy y siempre, ser Maestras es, como bien dices: ¡Dar pedacitos de corazón!

Maestra Diana, gracias por la luz de tus palabras porque uno de esos pedacitos de corazón, me ha tocado a mí y hoy, más que ser tu maestra, como lo fue en la pandemia, tus palabras son guía a mi espíritu docente. 

Gracias por ser una Maestra, no sólo de las aulas, sino por ser una Maestra que deja esos pedacitos de corazón en cada uno de nosotros, ¡tus estudiantes!, ¡Gracias Maestra Diana Portillo por tanto amor a la docencia!