PEQUEÑO ICEBERG
Como una ola
Viene y se va
Como si tuviera vida propia
Como si el mirar
Lujo eterno en el que una caída ahí
No tiene ningún contraste
Nos acompañe siempre
Sin ninguna sonrisa ni abrazo
Que nos pueda salvar…
Como un río cansado
Que no empuja ni al barco de papel más humilde
Que no arrastra ningún recuerdo,
Viene y se va, este
Aterrizaje forzoso
Porque hay que pagar la luz para poder apagarla
Hay que afeitarse, al menos cada dos días o tres
Y hay que cambiar hoy ese espejo roto que me ve todos los días
Y hay que cambiar ese vaso roto que rechaza al mejor whisky
Y hay que reservar esos iceberg diminutos que casi no divisamos
Y hay que olvidarnos de algunas cosas pero no
Contamos con la firma que hacen algunos recuerdos
Como un pie de página
O como el último día de algún sentenciado
Y creemos que el aterrizaje funcionó
Cuando lo que ocurrió fue que ya no se puede
Encender esa luz
Y de pronto uno se encuentra
Respirando agua
Con las palabras en reserva
Porque quedan tan pocas,
Que la alta precisión es absolutamente necesaria
Todas las últimas palabras como si cada una tuviera
Un timón, unos ojos, y cierto palpitar
O un verso que no llega a tiempo
Que nos pueda calmar
Porque ya no hay palabras para describirla,
Porque no quiero darme cuenta
Porque así está bien
Porque me han pedido que no me queje
Y quizá hoy lance ese diminuto y casi invisible iceberg
Para ahogarlo en ese último afán
Como reloj
Disfrazado a perpetuidad cuyo tic tac
Deja de ser esa música
De ballet
De patio
De cama
Porque finalmente
La cama de un solitario
Es eso,
Como el recuerdo en mezcla con la esperanza,
De que
En nuestra mesa de noche o en la mía
Esté, bien escondido el último grano de azúcar,
Sí, para salvarnos.

