Pequeños detalles

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Ya pasamos la primera quincena del año. Espero que le esté yendo de maravilla y que no haya olvidado sus propósitos de Año Nuevo.

Recuerde que, para lograr todo lo que se proponga, una excelente recomendación es anotar su meta y/o propósito en una hoja en un cuaderno. Pero no uno cualquiera, le recomiendo usar uno específicamente para ese fin.

Y vamos a empezar a ahorrar.

¿Se ha puesto a reflexionar sobre el exceso de consumo de la sociedad y de la que seguramente usted es cómplice o está inmerso como víctima?

Ya sea que se encentre en un lado o en el otro, o peor aún: ¡en ambos!, ha llegado el momento de hacer una serie de cambios que estoy seguro le ayudarán en gran medida. Recuerde que, los pequeños detalles hacen grandes cambios.

Pensemos en algunos bienes, productos o servicios que usa con regularidad. Le ayudo ¿Qué le parece las servilletas? Sí, esas de papel, con las que se limpia las manos o el rostro.  ¿Se ha dado cuenta de la cantidad que se desperdicia?

Cuando voy a restaurantes, o negocios de comida, me da mucha tristeza y pena a la vez, el percatarme del mal uso y gasto que les proporcionan: gente arrancando varias servilletas para una limpiada de mano y lo pongo en cursivas porque no se las limpian, nada más se embarran la mugre, en fin.

Mire, las servilletas suelen estar dobladas en cuatro partes. Precisamente para usar adecuadamente cada una de ellas. Ahora que esté comiendo, lo invito a unirse al reto de comer usando una sola servilleta. Créame que es posible, yo lo hago. Primero, trate de comer con cubiertos, si no se puede, procure no mancharse tanto las manos, si eso ocurriera límpiese con la primera cara de la servilleta, optimice los espacios; una vez que concluya con la primera cara, de la vuelta y utilice la segunda cara. Le quedan dos caras más. Dos caras serían suficientes para una comida. Lo que hacemos después varios de nosotros, es que doblamos hacia adentro las partes usadas y nos quedan las otras dos caras limpias; la guardamos en nuestros bolsillos para nuestra siguiente comida o para alguna emergencia, incluso como pañuelo desechable.

¿Otro articulo? La pasta de dientes. Utilice solo una pequeña porción. Y emplee para su distribución un dispensario de esos que van aplastando el tubo de manera que no se quede pasta entre sus paredes.

¿Otro? El Desodorante. No es necesario pasar una y mil veces la barra entre las axilas. Basta con una sola pasada, sí, una sola, de manera tranquila y será suficiente para evitar los malos olores.

¿Otra? El perfume. No se bañe en colonia, además de que no es de buen gusto andar apestando a loción por muy bonito que huela. Suficiente son dos aplicaciones: cada una en la zona que se encuentra entre las mandíbulas y las orejas. Una tercera aplicación está permitida en la base del cuello, pero nada más.

Espero que con estos ejemplos usted aprenda a darse cuenta en dónde está usando excesivamente sus productos y por ende, gastando o tirando su dinero.

Le doy una recomendación más: No desperdicie su comida. Es increíble la cantidad de alimento que tiran a la basura, no sólo los restaurantes, sino las familias mexicanas. Sírvase sólo lo que se comerá. No debería dejar nada en el plato y si así fuera, en la medida de lo posible guárdelo para más tarde o para otro día, pero por favor ¡No la tire!

Puede que sean risibles estos consejos, pero lo dejo a su criterio. Los pequeños detalles hacen la diferencia.

Saludos.