Planimetría anatómica, geometría del cuerpo humano y biometría estática (II)

Views: 610

La biometría se encuentra presente en más sucesos ordinarios de los que podríamos suponer, y quizá, es natural puesto que la medición de las personas forma parte de los enfoques a partir de los cuales identificamos e interpretamos la imagen y la conducta de las personas que nos rodean a fin de poder tomar decisiones respecto de nuestras interacciones con los demás, identificación que, en el ámbito de investigación criminal y medicina forense, reveló la utilidad de las herramientas de identificación forense para su uso de manera general y sistematizado para arrojar mejores resultados que la identificación casuística y la experiencia empírica. Dicha identificabilidad, vale decir que, hasta hoy en día no es generalizada sino la consecuencia de un estigma de la reincidencia de aquellas personas que se presume, cuentan con actitudes antisociales, siendo que más bien, administrativamente son enroladas por la vinculación de su participación en un hecho delictivo.

Muestra de esas medidas de identificabilidad anatómica se hacen presentes en esta semana mayor a partir de los vestigios cuasi históricos de la tortura, muerte, existencia e identidad de Jesús o Jesucristo, de quien se presume su existencia física, más allá de los Evangelios, a través de la impresión de su sangre en un lienzo de tela de lino denominado como el Lienzo de Turín, la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario, que refleja la imagen y anatomía de un hombre dando muestras no sólo de su identidad como imagen del rostro, peso y talla, sino, inclusive de su fisiología, fisionomía y su genética, mediante los rastros de tejidos orgánicos, entre ellos, principalmente la sangre que se mezcló con la tela y permanece para dar cuenta de dicha existencia.

En esta ocasión la Sábana Santa permite continuar con la idea general de la medición del cuerpo humano y los criterios subyacentes a dichas aproximaciones, entre los cuales, identificaremos aquellos parámetros que son susceptibles de un uso biométrico en sentido propiamente dicho, y el por qué, las ciencias genéticas deberían tener un tratamiento aparte.

Es así que, entre aquellos rasgos físicos que son útiles para la biometría estática, tenemos diversos parámetros, entre los cuales, enunciaremos de plano las partes del cuerpo útiles para la medición y la comparación conforme las características de universalidad, inmutabilidad, unicidad, permanencia, cuantificación, así como los elementos subyacentes o inmanentes a dicho parámetro, como se indica a continuación:

Geometría de la mano y otras piezas anatómicas, que tiene como objeto la medición de las características generales de ciertas partes del cuerpo y que como puede imaginarse, no está diseñado para su uso en grandes grupos de población, sino solamente en grupos reducidos que presentan una alta variabilidad en estos parámetros, por ello, es el mecanismo menos intrusivo y en muchas ocasiones era el más adecuado, para el control generar de acceso a instalaciones para registrar asistencias.
Reconocimiento de voz, el cual representa hoy en día todo un reto por las implicaciones biométricas y lo desconocido en torno a su uso prospectivo, y que, al día de hoy se ha vuelto poco fiable como método de autenticación ante la generación de tecnología que logra falsificarla al emularla a través inclusive de inteligencia artificial, esta tecnología mide el volumen, tono y ritmo de los sonidos que emite el cuerpo humano.
Rostro, que muestra una gran cantidad de parámetros de medición entre los cuales se encuentren no sólo las características generales del mismo, sino la posición de los ojos, cejas, nariz y boca que sirven como parámetros comparables, además de los elementos generales tales como tamaño, profundidad, y efectos de la luz que surgen por la posición anatómica, como es de esperarse, a pesar de tratarse del rasgo biométrico que nos caracteriza por antonomasia, como el nombre, curiosamente es el menos preciso, tanto por cuestiones técnicas (parámetros, estándares y tecnologías de medición), como estructurales (el parecido entre personas, incluyendo gemelos o la posibilidad de generar modificaciones o inserciones, o de emular un rostro a través de una máscara), por lo que, se tiene que su uso biométrico, a pesar de poderse desarrollar en el futuro una mayor fidelidad, solamente debe utilizarse para identificación somera y por ello, los riesgos de su uso solamente deberían abarcar afectaciones leves para las personas.
Huellas dactilares plantares, entre las cuales encontramos la mano y el pie como los principales exponentes con la medición de las minucias generadas a partir de las crestas de la piel presente en ellas, se tiene al día de hoy como el mecanismo más confiable en cuanto hace a la identificación de personas, puesto que hoy en día no se ha presentado la réplica de dos huellas dactilares, sin embargo, las brechas se dan más bien en torno a la tecnologías y los parámetros utilizados que generan márgenes de error entre el 1 y el 20%, dicho parámetro tiene una confiabilidad media y puede utilizarse para
Medición del iris y la retina, quizá hasta el momento el mecanismo más confiable en función de los parámetros de medición más diversos y complejos que hacen posible una identificación de carácter casi único, a través de los parámetros de las figuras presentes en el ojo humano.
Vascularidad y reconocimiento de venas, que permite identificar las venas presentes en varias partes del cuerpo, así como sus características, a fin de vincularlas de manera única por su unicidad anatómica (que eventualmente en su estudio, podrá dar lugar a similitudes en muchos casos, por atender a características anatómicas comunes).

Sin embargo, considerando que el uso prospectivo de la identificación biométrica es variable y adaptable a diversas circunstancias, de un análisis particular, otras medidas anatómicas o parámetros biométricos que podrían ser considerados como parte de los criterios adoptados para determinadas funcionalidades en entornos físicos o virtuales, podrían ser modulaciones de los parámetros señalados previamente, o la incorporación como criterios, de los siguientes:

Detección de olores y química del cuerpo humano.
Identificación de marcas de la piel en partes anatómicas particulares, como los labios, la cara u otras partes.
La capilaridad combinada con las medidas del cuerpo.
La medición de otras partes específicas del cuerpo y sus características, como en el caso de las orejas.
La medición dental y de las mordidas,
La medición de la posición de los órganos en el cuerpo humano y su morfología,

Parámetros que a su vez podrán dar lugar a criterios compuestos o al uso de mecanismos artificiales, para identificar a las personas, en el caso de mecanismos compuestos tenderán a, sobre los usos biométricos permitidos, combinar dos o más mecanismos con el objetivo de incrementar el nivel de fidelidad, y en el caso de mecanismos artificiales, a través de chips, magnetismo o tatuajes, colocar códigos o marcas que permitan a cada persona ser identificada de manera única, mecanismos artificiales que también, podrán dar paso a técnicas combinadas. En ese sentido, también convendría abordar el dilema ético de la identificación, a partir de la esfera de libertades y que dichos mecanismos de identificación han surgido a través de la estigmatización.

Parámetros que descartan aquellos que no son de utilidad para el ámbito biométrico al ser adquiridos o tener la posibilidad de modificación, tales como son señas particulares entre ellas, lunares y tatuajes, la medición de la nariz, ante la posibilidad de su modificación por cuestiones estéticas o médicas, la talla y el peso, entre diversos factores que no cumplirían el carácter biométrico.

Análisis aparte requerirá la conversión en el uso de biométricos como lo son los algoritmos de comparación a través de plantillas que, pareciera que vienen a simplificar y a brindar seguridad dicho tratamiento, y por ende, en principio constituyen los habilitadores para su uso sistemático. Hasta la próxima.