“Política preventiva”

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La criminalidad en México, sin lugar a duda, ha crecido enormemente en los últimos años, por lo que es importante replantear que postura debemos asumir hacia dichos fenómenos, puesto que la violencia resulta sin sentido si no es acompañada de una política de prevención. En este sentido, la criminología nos brinda una visión más amplia respecto de la forma en que se debe evitar que haya más delitos, esto es, plantear la causa de la causa del delito.

Resulta pertinente entonces, plantearnos de donde proceden los delitos; ante lo cual, existen una serie de factores como lo son el nivel socioeconómico, trastornos psicológicos, psiquiátricos, nivel educativo, cuestiones de salud, cuestiones biológicas (como los cambios hormonales), situaciones familiares, contexto social, antropológico, entre otros.

Luego entonces, para poder combatir al delito hay que combatir los orígenes de este, en esta tesitura, el Estado debe orientar políticas públicas tendientes a combatir dichas situaciones. Por citar un ejemplo, en el caso de los feminicidios, no basta con perseguir y enjuiciar a quienes cometen dichos delitos, sino que la raíz del problema es el machismo presente en la sociedad mexicana, por tanto, una medida que deberíamos plantear es ir directamente al contexto educativo y reforzar la igualdad de género, así como la educación sexual, dirigiendo estrategias pedagógicas encaminadas a ambos géneros.

Hay que ser críticos en que los planes de estudios en las escuelas poco se han modificado para combatir los problemas actuales de la sociedad mexicana, además de que, las medidas tomadas por el Estado siempre van encaminadas a destinar fondos para la protección de victimas o para coercionar a quienes cometen delitos, destacando que pocas medidas son aplicadas en cuanto a la educación de la sociedad.

Esto, de ninguna manera, implica que estemos a favor de que se deje de enjuiciar a quien comete un delito, puesto que muchos de ellos son peligrosos y sería irresponsable no hacerlo, pero bajo esta ola de violencia, es necesario replantearnos si basta con encarcelar personas. Asimismo, hay que analizar si las penas son adecuadas, puesto que las cárceles se han convertido en escuelas del crimen; si metemos a una persona por robo, en la cárcel seguramente aprenderán a matar, violar, extorsionar, etc.

Por tanto, es importante se claros que, en materia de delincuencia hay que apostar por la educación. Además, es importante analizar la situación económica, dado que estamos en un circulo vicioso, la criminalidad genera pobreza y la pobreza genera criminalidad (sucediendo lo mismo con la educación), por lo cual, no sirve de nada meter gente a las prisiones sino combatimos el rezago educativo y los problemas económicos del país.

Hay que estar alertas de las propuestas que hagan los gobiernos en ese sentido.