POLITIZACIÓN DE LAS VACUNAS CONTRA EL COVID
Damos la más cordial bienvenida a Iván Esquer, ivanesquer1@outlook.com
Licenciado en Ciencias Políticas por la UAEMex, analista político y social, servidor público y político por vocación.
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Iván Esquer @ivanesquer
Estimadas y estimados lectores, para mi es un honor poder emprender y colaborar en este nuevo espacio periodístico titulado “El politólogo” que como Max Weber lo ha señalado en su ideario, es menester fomentar la política por vocación, y en este caso el periodismo con vocación. Es una gran responsabilidad y honor para aquellos quienes escribimos el que la pluma y las ideas sean medio de análisis y de estudio de nuestro acontecer social y político.
En este sentido un tema que vale la pena centrar la atención, pero sobre todo la no politización de un elemento que representa la salud de miles, y es que la vacunación contra el coronavirus ha expuesto los efectos del déficit de democracia, es imperativo que no se presta a ningún otro interés que no sea de todas las personas que representará un elemento que engrose la brecha de desigualdad en el país dando prioridad a los municipios con mayor índice de pobreza.
Si bien una campaña de vacunación exitosa contra el virus del SARS-CoV-2 implica un reto logístico y de salud pública formidable, no se puede dejar de lado las condiciones de los municipios para emprender esta tarea, que esta surgiendo discriminación, conflicto logístico, concentración y exposición de la gente que está formada hora e incluso en la madrugada; y tampoco el hecho de que somos el país que va rezagado en vacunar a 117 millones de personas.
Nuestro país ha administrado al menos una dosis a poco más de 1,3 millones de habitantes. Poco más de 624.800 trabajadores sanitarios han recibido la primera vial de Pfizer, un 14% del total que hay en el país. También han sido inmunizados 17.463 miembros del sector educativo y más de 426.000 adultos mayores.
Que si bien y desde un punto de vista epidemiológico, las campañas de vacunación deberían dar prioridad a los adultos mayores en las zonas con mayores contagios, puesto que esto permitiría salvar un mayor número de vidas a la vez de reducir en cierta medida las cadenas de contagio. Es por ello que, en la mayoría de los países que ya iniciaron sus campañas de vacunación se ha dado prioridad, en primer lugar, al personal de salud, seguido de los adultos mayores—y México no es la excepción.
La problemática surge cuando los llamados “siervos de la nación”, funcionarios ajenos al sector salud, están siendo los responsables de emprender estas jornadas, por eso hay un sistema de salud suficientemente robusto para poderlo llevar a cabo, esto por supuesto lleva implícita una intención electoral, no tienen ellos porque dedicarse a eso, ni siquiera están capacitados para ello y lo que es peor, no deberían fotografiar o recabar copias de las credenciales para votar de las personas vacunadas y en algunos casos han fotografiado a las personas mismas.
Se percibe una intención perversa desde el gobierno federal y de su partido por querer intervenir en las próximas elecciones, el Presidente ha dicho muchas veces que al margen de la ley nada y por encima de la ley nadie, ojalá honre su palabra porque hasta ahora ha fracasado tanto en el sistema de vacunación como en el método, porque nada tienen que ver los “siervos de la nación”, se debe hacer a través de los sistemas de salud.
Lo más importante es y será la salud de nuestra gente, se debe de terminar la monopolización de la distribución y aplicación de la vacuna, porque ello está dificultando el acceso a las mismas, generando inequidad y violando el derecho de toda la población a la salud, mediante un proceso lento, ineficiente, claramente que se presta a la manipulación.

