Principio del beneficio equivalente en las contribuciones

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En muchas ocasiones, los ciudadanos evitamos hablar de temas políticos, las razones pueden ser muy diversas, pero una de ellas es el sentimiento de que hacerlo puede ofender a los demás, he incluso en el ámbito del servicio público, los propios integrantes del Estado se ofenden por las opiniones de los ciudadanos (que aclaro, nunca se justifica que se falte al respeto a un servidor), esto hasta el punto de que muchos servidores públicos actúan como si el ciudadano no pudiera quejarse de los malos tratos o malos manejos.

Es incorrecto moralmente, dado que el Estado no se constituye como un organismo que no pueda equivocarse, y que en esta misma columna nos hemos posicionado al respecto de que quienes conforman el gobierno son seres humanos, por lo que, pueden cometer errores (a veces conscientemente), pero sería bueno precisar cuál es la raíz filosófica por la cual los ciudadanos podemos exigir cuentas a los servidores públicos. En este sentido, la materia tributaria es reveladora al establecer dos teorías en cuanto al manejo del gasto público que hace el Estado.

La teoría de la relación de sujeción en las contribuciones, es una teoría aplicable en regímenes despóticos como los imperios o las monarquías, donde el contribuyente no tiene derecho a reclamar o beneficiarse de ninguna manera de las contribuciones que paga. En estas formas de gobierno, era habitual que el rey, feudo o principado hacía uso de los bienes públicos a voluntad y que los ciudadanos no podían oponerse a las decisiones de su gobierno; aunque parece algo sumamente atrasado, hoy en día hay países donde se sigue aplicando esta forma de pensar como es el caso de Corea del Norte, China o Rusia.

No obstante, los Estados modernos han ido cambiando su forma de pensar en este sentido, llegando a formas de gobierno como lo es la República, término que deviene del latín y que significa cosa pública, es decir, un sistema de gobierno en el que cualquier persona puede participar de las labores del Estado; en este sentido, el sistema republicano, como lo hay en México, ha instaurado una teoría del gasto público más ad hoc, que es la teoría del beneficio equivalente; esta se centra en que si las personas pagamos contribuciones, entonces tenemos el Derecho a ver reflejado ese pago que estamos haciendo en bienes y servicios públicos.

En este tenor, el ciudadano se encuentra plenamente legitimado a estar al pendiente del uso del dinero y manejo del Estado, pudiendo incluso acudir a herramientas de transparencia y acceso a la información pública para conocer del uso del gasto público, lo cual, deriva en que si bien, sea complicado establecer responsabilidades a un servidor público si podamos acudir a la democracia participativa.

En este sentido, la población tendría que ser más consciente del manejo del patrimonio del Estado, acudiendo a mecanismos como el establecido por el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), y llevar esa información para la toma de decisiones públicas. Asimismo, los servidores públicos tendrían que concientizarse de la responsabilidad de rendir cuentas a la ciudadanía (que tiene pleno derecho a los bienes y servicios públicos por ese beneficio equivalente a que son merecedores por pagar contribuciones), para así, poder dar un mejor servicio, por lo menos más respetuoso a los verdaderos jefes del Estado.