PSICOLOGÍA DE LA ENVIDIA

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Cuando hablamos de envidia hacemos referencia a un sentimiento de dolor y frustración debido a la no tenencia de un bien, característica, relación o suceso deseado que desearíamos tener y otra persona sí posee, viéndose esta situación como injusta.

Así, podemos considerer que para que aparezca la envidia, existent res condiciones básicas, sinedo la primera, es que debe existir alguien ajeno al propio individuo que posea un bien, una características o logro concreto; la segunda que éste fenómeno característica o posesión sea objeto de deseo para el individuo y por último, la tercera condición es que aparezca una sensación de disconfort, frustración o dolor, ante la comparación  entre los dos sujetos.

El sentimiento de la envidia nace de otro sentimiento, el de inferioridad, ante la comparación entre sujetos. En general los sentimientos de envidia se encuentran dirigidos hacia personas que se encuentran en niveles y estratos relativamente semejantes a los propios, puesto que individuos muy alejados de las propias características no suelen despertar la sensación de desigualdad que puede provocarle a alguien con circuntancas similares a loas de uno mismo.

Considerada como uno de los siete pecados capitales por diversas confesiones religiosas, este sentimiento supone una centración en las características de los demás, obviando las propias cualidades. Supone un obstáculo para el establecimiento de una relación sana, minando las relaciones interpersonales, así como el mantenimiento de una autoestima positive.

Si embargo, hay que preguntarnos que si la envidia se da de igual manera en todas las personas, y pues efectivamente no, ya que cada individuo tiene su historia de vida con acontecimientos que pueden ser vistos desde diferentes perspectivas.

Ello es debido a la conocida como envidia sana . Éste término hace referencia a un tipo de envidia centrado en el elemento envidiado, sin por ello desear ningún mal a la persona que la posee. Por contra, la envidia pura supone la creencia de que somos más merecedores del objeto de deseo que aquel a quien envidiamos, pudiendo producirse alegría ante el fracas de éste.

La envidia se ha conceptualizado tradicionalmente como un elemento negativo, debido al profundo malestar que provoca juntamente a la relación de hostilidad que supone hacia otras personas, que está relacionada con falta de autoestima y al hecho de que proviene del sentimiento de inferioridad e inequidad. Asimismosegún numerosos estudios la envidia puede estar detrás de la existencia y la creación de prejuicios.

Asimismo, la envidia hacia otras personas puede hacer aparecer reacciones defensivas en forma de ironía, mofa, heteroagresividad (es decir agresividad dirigida a otras personas, sea física o psicológica) y narcisismo. Es común que la envidia se transforme en resentimiento, y si es una situación prolongada en el tiempo puede inducir a la existencia de trastornos depresivos. Del mismo modo puede inducir sentimientos de culpa en las personas que son conscientes de su envidia (que correlaciona con el deseo de que al envidiado le vaya mal), así como ansiedad y estres.

Sin embargo, a pesar de que todas estas consideraciones tienen base científica, la envidia también puede ser empleada de manera positiva. La envidia parece tener un sentido evolutivo: este sentimiento ha impulsado la competición por la búsqueda de recursos y la generación de nuevas estrategias y herramientas, elementos que han resultado imprescindibles para la supervivencia desde los inicios de la humanidad.

Asimismo, en este sentido la envidia hace una situación que consideramos injusta puede motivar a intentar llegar a una situación de equidad en ámbitos como el laboral (por ejemplo, puede conducir a luchar por reducir diferencias salariales, evitar tratos de favor o establecer criterios de promoción claros).

Resulta relativamente frecuente, especialmente cuando el objeto de deseo es una relación con alguien, que envidia y celos sean empleados indistintamente para referirse a la sensación de frustración que provoca no gozar de esa relación personal.

El motivo de que envidia y celos sean confundidos con frecuencia es que normalmente se dan de forma conjunta.