“Puedo ser ruda y hablar duro, pero sigo siendo mujer, y soy muy femenina con mi cuerpo”

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Una de las aportaciones más trascendentes de las activistas feministas es el giro epistemológico que ha hecho que muchas estructuras se hayan tambaleado. Según R. Williams, se asegura la hegemonía cuando la cultura dominante utiliza la educación, la filosofía, la religión y el arte para lograr que su predominio parezca natural a los grupos heterogéneos que constituyen la sociedad. Hay que decir que a pesar de que la musicología feminista ha trabajado en concordancia con las teorías feministas tradicionales, el nacimiento del feminismo en música ha sido posterior. Por ello, podemos afirmar que se trata de una ciencia que es relativamente nueva, pero que se sitúa en el centro del posmodernismo y critica el positivismo desarrollando un nuevo concepto de obra generalizada del patriarcado, el aburguesamiento que refleja la tradicional historia de la música culta y el eurocentrismo. Esta sociedad que se ha encargado de definir qué es lo masculino y qué es lo femenino. Esta distribución se realiza de un modo desigual ya que al sexo femenino lo sitúa en una posición inferior respecto al masculino.

 

Los estudios feministas se engloban dentro de la corriente postestructuralista denominada Nueva Musicología. Esta corriente rechaza el análisis que se basa en que la música es un elemento aislado el cual se crea y consume. El término Nueva Musicología es creado en 1990 por Lawrence Kramer. Uno de los temas modales es que la revisión que plantea la musicología feminista, pasa por la deconstrucción del discurso tradicional. Aquel que a través de los siglos ha ido transmitiéndose de generación en generación sin cambios modulares. A partir de esta revisión habría que plantear cambios en toda la base del pensamiento occidental. Brevemente podemos comentar que el posmodernismo es una crítica de los valores de la época moderna. A través del intelecto nos muestra una primera desventaja en el sentido de que la esfera corporal se suprime completamente. Los conciertos públicos, en este sentido, son criticables porque suprimen cualquier reacción corporal.

 

Ahora bien, hablemos del heavy metal, se trata de géneros pesados que  trascienden la brutalidad, es duro, estruendoso, pareciera que la figura femenina tendría poca oportunidad de ser asociada a él, y si se ha hecho, ha sido en ámbitos poco relacionados con su creatividad. Sin embargo, desde épocas remotas la sensibilidad y fuerza de las mujeres han marcado a diversas músicas. Basta poner sobre la mesa que uno de los problemas a los que se han enfrentado es la excesiva sexualización de los cuerpos femeninos como parte de la portada de un disco o del arte del mismo, inclusive dándose comentarios misóginos que muchos hombres, músicos y público, han sentenciado al ver alguna chica como parte de este movimiento. Esto seguramente ha llevado a muchas chicas a preguntarse el porqué se encuentran en la música, y más aún en estos géneros tan brutales.

 

Es suficiente dar una mínima mirada a manera de recuento histórico de la presencia femenina en el rock y el heavy metal universal, destacando a bandas como The Runaways, donde surgieron voces como la de Lita Ford y Joan Jett. Así que aún cuando había mujeres en el soul, la música disco y otros géneros, dentro de las versiones más pesadas del rock, más cercanas al heavy metal y al punk rock, destacaron figuras como Wendy O. Williams de The Plasmatic, la llamada reina del shock rock. Una banda que influyó e inspiró a muchas mujeres, surge en Inglaterra Girlschool, cuya guitarrista Kelly Johnson fue considerada por el líder de Motörhead, Lemmy Kilmister, que en paz descanse, como una guitarrista a la altura de Jeff Beck. También está la alemana Doro Pesch, quien surgió, en los ochentas, de la banda Warlock, y que a la fecha se instaura como un ícono femenino con los más altos estándares. Un dato curioso es el hecho de que integrada por mujeres, la banda tejana Heather Leather, no tan famosa como las anteriores, marcó a la escena nacional por el hecho de haber sido el primer grupo extranjero de metal que vino a tocar a México, en julio de 1998, en la Arena Adolfo López Mateos, en Tlalnepantla.

 

Vale la pena lo relatado por algunas chicas que han sobresalido en nuestro país en el mundo underground. Por ejemplo, Alejandra Mavir, baterista de Gilgamesh, una banda de death metal conformada en 1992, relató que su acercamiento al metal se dio gracias a la radio, donde escuchó bandas de rock que finalmente la formaron. Ella misma comentaba que no tuvimos influencia familiar, mi hermana Adriana y yo tuvimos que buscarnos camino en la escena. Por su parte Bianka García, guitarrista en Mystica Girls, creada en 2005, destacó que la fuerza del género las atrajo; en un inicio realizaron covers de bandas conocidas y después, sus propias creaciones; el heavy metal, dijo, les ayuda a sacar toda esa energía que tienen, pues es música con la que más se identifican. Mientras que Rose Contreras, guitarrista de Introtyl, quien también toca el bajo, expuso que algunas de las integrantes de su banda, formada en 2009, escuchaban rock en sus  casas, en particular, su mamá oía mucho rock, aunque en la escuela sus compañeros escuchaban el Nu Metal.

 

Habría que caracterizar el tipo de chica que tiene la osadía de participar con toda la brutalidad en estos géneros musicales y en particular en los más pesados e inclusive crudos y terroríficos. Hay mujeres que en verdad les gusta, otras que lo hacen más por llamar la atención, así como aquellas que sólo buscan pasarla bien. Esto tiene que ver con que a las mujeres que les gusta, auténticamente, son las que hacen igual que un metalero. Así es que solo hay un tipo de mujer que goza de una mayor aceptación dentro de la escena, y es la que sí vive el metal. Es esa chica que no está en la escena con un fin sexual explícito, sino que es quien sabe de música, tiene una banda, compra discos, va a conciertos. En suma, adopta ciertas prácticas en torno a la música, similares a las de los hombres.

 

Entonces, suele ser más masculina, y estar rodeada de hombres. Pero lo importante está en que estas chicas no asumieron estas actitudes con la finalidad de ser admitidas dentro de la escena. Suelen ser mujeres que desde pequeñas han tenido ciertas actitudes asociadas típicamente a los hombres, características opuestas a las que culturas y sociedades tradicionales les asignan a las mujeres, como por ejemplo, la confidencialidad versus el chismorreo, la racionalidad versus el sentimentalismo, la rudeza versus la delicadeza, la humildad versus la vanidad. Sin embargo, hay que decirlo, en el death metal algunas chicas son las líderes de sus bandas. Además, las mujeres que tienen una banda participan en espacios que son altamente valorados en la escena, como es el caso de guitarristas, bajistas, bateristas. Es de destacar que en el death metal son muy importantes las vocales debido al uso de guturales que se asocian a lo masculino, y es desde allí desde donde las mujeres están jugando un papel fundamental en la escena. Sin duda se trata de personas que son delicadas, pero fuertes; hablan y se mueven de una manera muy brusca y a la vez utilizan su cuerpo de manera sutil; suelen relacionarse sólo con hombres, pero lo hacen de una forma más maternal.

Así es que en ellas confluyen elementos tanto femeninos como masculinos, construyendo una forma alternativa de ser mujer en un espacio masculino como el del death metal. Esto muestra que la identidad sexual se puede salir del binomio hombre-mujer, puesto que estas artistas al revindicar su feminidad por medio de actos masculinos, desautorizan todos los discursos de los campos biológicos, demostrando que la sexualidad más que un mecanismo biológico, es de carácter cultural e histórico.

 

Finalmente pongo algunos ejemplos de ellas que han ganado legítimamente un lugar en las escenas de la brutalidad de los géneros extremos con la intención de que nuestro lector se interese a incursionar en este mundo de la música brutal y extrema. Landmine Marathon es una banda death metal de Estados Unidos. Sus letras son inspiradas en anti-religión, violencia y la muerte. Además Grace Perry tiene una voz realmente potente y una personalidad impactante. DylathLeen es una banda de atmospheric death metal formada en Francia. Destaca por el uso de voces limpias y guturales que realiza Kathy, también por sus riffs potentes y teclados oscuros que al combinarse logran un sonido brutal. Angela Gosow, conocida por haber sido miembro de la banda Sueca de death metal melódico Arch Enemy. En el año 1991 se incorporó a su primera banda llamada Asmodina, convirtiéndose en una de las vocalistas femeninas pioneras del uso de guturales en este género. Alissa White-Gluz es conocida por haber sido miembro de la banda death metal melódico metalcore llamada The Agonist. En el 2014 se integra a la banda Arch Enemy, pasando de un death metal clásico a uno con características más melódicas.