+¿Qué de bueno les deja el 2025 a los ciudadanos del Estado de México?; El enésimo plan frustrado de rescate del ISSEMyM

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La frase:

No pedimos milagros, pedimos medicinas.

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¿EN QUÉ SE MEJORÓ A LA ENTIDAD EN ESTE 2025?

 

En el cierre del año y después del ejercicio anual de rendir cuentas, los ciudadanos del Estado de México se preguntan ¿qué es lo que ha mejorado en esta entidad desde la llegada de la horda de alcaldes emanados de la Cuarta Transformación?

La verdad es que no mucho, quizá haya cambiado algo, pero mejorado muy poco. Los problemas siguen ahí, algunos con el tiempo se han magnificado, pero no hay territorio municipal en el Estado de México que esté mucho mejor de lo que inició este año que está por concluir.

Los 125 informes de igual cantidad de presidentes municipales hicieron reflexionar a la mayoría sobre de qué sirvió el voto que les confiaron, y en verdad que pocos, muy pocos, lograron sacar una conclusión positiva sobre la aportación de quienes hoy gobiernan en esas células de gobierno, por cierto, las más cercanas a los ciudadanos, que debieran ser las de las primeras respuestas, pero casi todas han quedado a deber.

Lo mismo en el Valle de México donde se concentran la mayoría de los problemas cotidianos del gran Estado de México, que en el Valle de Toluca, donde hoy se practicas algunas incipientes soluciones a añejos problemas acumulados, pero la conclusión es la misma: Casi nada ha cambiado para bien de los ciudadanos.

Por el contrario, en la mayoría de los municipios se abrirá el año 2026 con incrementos muy importantes al impuesto predial, por lo que el ciudadano común y corriente verá un deterioro económico apenas salgan los primeros rayos del sol el próximo año.

La situación de inseguridad no ha cambiado para la mayoríacada mes es mayor la percepción de inseguridad y la realidad rebasa, y por mucho, los números ideales que la autoridad insiste en que le creamos sobre delitos que bajan en su frecuencia. La verdad, está roto el pacto ciudadano, aquel que dio origen a la cesión de derechos de los ciudadanos hacia la autoridad para que esta le diera, a cambio, mayor seguridad y le garantizara su integridad patrimonial y personal.

Los problemas se multiplican, sobre todo en áreas tan sensibles como la salud, en ese aspecto tan delicado del cual depende textualmente la vida de las personas y su posibilidad de sobrevivir para seguir trabajando y siendo productivos.

El problema no es que haya más hospitales, sino que los que ya se tienen prácticamente están paralizados o simplemente carente de tecnología, medicamentos e insumos para poder hacer frente a las enfermedades que, lamentablemente, han hecho crecer en número y en gravedad producto de las nuevas formas de vida de la mayoría de ciudadanos.

En materia de infraestructura, hoy de los 125 municipios no hay uno solo que pueda presumir aquello de “cero baches”. Es un problema que se ha vuelto sistémico, que se ha agravado con el tiempo y que se ha convertido en cíclico gracias a los pésimos materiales que los gobiernos municipales utilizan para hacerles frente.

Estamos inundados de baches, en todas partes, de todos tamaños y en cualquier lugar, pues ese dejó de ser problema de las grandes concentraciones humanas para convertirse en un asunto común de poblaciones grandes y pequeñas. No hay capacidad para tener buenos caminos y mucho menos carreteras.

La población no se quita de la mente la escena aquella en la que el entonces responsable de bachear y componer las calles y caminos del Estado de México fue captado en absoluto estado de ebriedad en plena farra con uno de sus amigos, el insigne diputado federal por Metepec, emanado del Partido del Trabajo.

Ningún municipio cumplió con el bache cero.

Ahí es donde nos dimos cuenta al cierre de este año en manos de quién estaba una función tan delicada que creíamos que se estaba atendiendo y que nos creímos que mejoraría cuando se llevó a cabo ese gran evento en el que la titular del Ejecutivo del Estado de México anunció que en unos cuantos meses se acabaría con los baches en este entidad, lo cual, es evidente, llegó al grado de las promesas de López Obrador cuando nos juraba de que algún día tendríamos un Sistema de Salud como el de Dinamarca.

De ese tamaño ha sido la mofa al pueblo del Estado de México, y desde aquí a todos los mexicanos, porque lo de aquí sólo es una referencia que debería tomarse en cuenta como ejemplo de la calidad de gobiernos que tenemos, desde el nivel municipal, pasando por el estatal y hasta llegar al federal.

En realidad, se cierra el presente 2025 con un saldo muy desfavorable para los mexicanos, con mucha política, mucha verborrea en el discursopero muy pocos hechos que destacar en quienes tienen la responsabilidad de trabajar por los mexicanos.

Más allá de las decepciones, de las cuales este año hay muchas, tendremos la oportunidad de mejorar el próximo año. Hagamos votos para que por lo menos la mitad de todo lo que prometieron los alcaldes se haga realidad y todos podamos disfrutar de un mejor Estado de México. Nos hace mucha falta.

El enésimo plan frustrado de rescate del ISSEMyM

En las últimas semanas se habló insistentemente sobre la posibilidad de un auténtico plan para rescatar al Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios, el famoso ISSEMyM, instituto técnicamente en bancarrota y hundido en el mal manejo administrativo y peor desde el punto de vista operativo.

Hay cientos, realmente miles de empleados estatales y de gobiernos municipales que siguen con la esperanza de que algún día les respondan sobre la viabilidad de sus procesos de jubilación, pero sea por una cosa o por la otra, esos trámites siguen detenidos y no tienen para cuándo resolverse.

Lo que anteriormente tenía una respuesta en máximo tres meses, que era un tiempo prudente para resolver administrativamente lo que implicaba un trámite de jubilación, ahora se ha prolongado a años, a por lo menos tres años para que resuelvan la posibilidad de que los trabajadores se retiren dignamente y les paguen lo que les corresponde.

Hospitales prácticamente paralizados.

Y no es que ahora sea más complicado tramitar una jubilación, la verdad absoluta radica en que no hay dinero para enfrentar lo que implica el que un empleado gubernamental deje de trabajar, pues hay que seguir prácticamente cubriendo esos sueldos, pero sin contar con su participación en el terreno laboral.

El Fondo de Jubilaciones y Pensiones del ISSEMyM está prácticamente desfondado, ya no hay dinero para pagar a quien se retira de la vida laboral, por eso dejan pasar tres o cuatro años para resolver el trámite, con la esperanza de que la persona se enferme y muera, porque eso les sale más barato.

Así se cruel es hoy la realidad de los derechohabientes del ISSEMyM, nombre que cada vez le queda más grande a quien tiene acceso a los servicios de esa institución, pues en realidad lo que reciben a cambio de las cuotas que puntualmente les quitan de sus salarios es cada vez menos significativo, no hay atención, no hay medicamentos, y lo que menos hay es vergüenza para atender a la población como se merece.

Lo último que se sabe es que los diputados mexiquenses echaron para atrás la posibilidad de elevar las cuotas que se aportan al ISSEMyM, como también quedó en entredicho la posibilidad de aumentar los años de servicio, por lo que las rutas de mejora son cada vez menores, pues, aunque usted no lo crea, a los derechohabientes no les importaría trabajar más años y pagar más con sus cuotas, siempre y cuando recibieran a cambio atención de calidad y con la calidez que merecen. Un sueño más que frustrante.