¿Qué nos queda como mujeres en el jazz?

Views: 935

En el salón de clases explicaban cómo hacer transposiciones de acordes, mientras otro compañero argumenta que, en el ejercicio anterior, las chicas que quedaban, habían dicho una calificación más alta del ejercicio del principio, como si fuera mentira. Luego siguen los chistes sobre quién de ellos iría a la marcha de las mujeres si erraba en la materia de ensamble.

 

Nos dijeron en la clase que las mujeres pueden salir antes, porque somos mujeres. Después el coordinador nos dedica una mirada de repasada y otro maestro nos obliga a pasar antes a hacer la improvisación . Que suene como machos el bebop.

 

El sonar de las mujeres parece más melancólico y lento. No había un coraje. No había una intención de presunción de rapidez. Una a una se salieron de la carrera de jazz. Una porque no aguantó la carga, otra porque no se sentía tan a gusto.

 

Yo empecé a tocar para llamar la atención de las mujeres, pero luego me terminó gustando. Así ligábamos. Entonces quedan las que no querían ligar, las que sólo sacaron el instrumento en un momento de arrebato, un piano o lo que sea, solamente por sacar eso que llevaban dentro.

 

Ya salió el muro de denuncias. Descripción de hombres que acosan a mujeres, no pasa nada. El muchacho más nombrado sigue agregando tipas y los otros se ríen.

 

Las cosas no van más allá, se siguen haciendo reuniones vamos a empedar a estas tipas, así van a caer. Me dice mi amiga que qué hacemos, que estos de al lado dijeron eso. No íbamos a aceptar ni un sorbo, no estábamos en terrenos seguros. Nos vamos juntas, sacadas de onda, parece que no es un mundo para nosotras. Otras sí sobrevivieron, como la de bajo, a pesar de todo. Si está allá arriba es porque de seguro se acostó con el director.

 

Me esfuerzo a estudiar para sonar como macho, escalas bebop, mayores. No sueno a macho. No sueno a Charlie Parker. No soy Charlie Parker. Aunque en el scat sí hay cabida. Me agrada. Me imagino como esas mujeres guapas que cantan en pianos de cola y vestidos de gala.

 

¿Cómo terminó todo?

Un tipo con nombre y apellido dice echarse la cocaína como los viejos jazzistas. Nos iba a correr de esa fiesta de cumpleaños. ¿Lo denuncio? Ya me está presionando mucho. Dice que porque he faltado y no vine a pedir la beca. Tengo miedo de decir cualquier cosa. Pienso en cómo hacerle si me atacara en el Conservatorio, ¿qué puertas son las más peligrosas? ¿Saltaría hacia afuera por la ventana? Ese nuevo lugar está alejado y en la noche parece que desaparecen otras por ahí. Me vestiré más fachosa.

 

En esa misma fiesta, el tipo embriagado y con enojo, vomita, todavía pienso en ayudarle, sin saber que ya se había contado una historia de amor falsa, que yo era una culera por dejarlo.

 

A Ella Fitzgerald no la dejaban cantar por ser negra, pero por la Marilyn Monroe la dejaron. ¿Ella, tú qué harías? ¿Qué dirías? Miro mi póster de Wes Montgomery, todos son hombres.