¿Quién a quién?
En días pasados se suscitó una discordancia entre el subsecretario de Salud del gobierno federal y una senadora que lo cuestionaba a cerca de su trabajo.
El asunto trascendió porque el subsecretario dijo que la senadora podría tener poca familiaridad con el Sistema Nacional de Salud, o quizá la salud en general, dado que su campo de experiencia profesional está en las ciencias de la comunicación y en las relaciones exteriores. Y pues estas palabras le parecieron ofensivas a la senadora que después dio su contestación a través de su cuenta de Twitter, donde escribió que López-Gatell no sólo evadió todas las preguntas que le hice, también fue misógino y que hubiera sido bueno que, además de sus groserías, respondiera alguna de las preguntas que le hice y que representan las dudas de millones de mexicanos.
Bueno aquí no paró la disputa, hubo otros compañeros de la senadora que le demostraron su apoyo y entre ellos también se pidió la renuncia del subsecretario.
Me parece que siempre es importante considerar el contexto y de quién viene lo que escuchamos, aclaro de una vez que no pienso defender lo que dijo el subsecretario. Lo que quiero resaltar es que últimamente me da la impresión que son más de uno de los que parecieran saber más que un especialista.
Hablaré desde mi punto de vista como comunicóloga y columnista. El subsecretario apeló a que la senadora tenía desconocimientos de ciertos temas por su especialidad en las ciencias de la comunicación y aquí me permito decir que como especialista en ciencias de la comunicación, sé que cuando me voy a involucrar en un tema en específico, si sé que voy a cuestionar a un especialista, sé que debo prepararme, sé que debo informarme, estudiar acerca del tópico a tratar y desde luego saber bien a quién voy a cuestionar, no sólo lanzarme al ruedo y ver qué puedo lograr. Con esto quiero decir que un especialista en comunicación sabe que debe prepararse.
Comprendo que en el ámbito político el manejo de los discursos es distinto y a veces gana la línea que les han dictado y olvidan que, como también le mencionó el doctor a la senadora, … quien, por alguna razón, involuntaria o voluntaria, prefiere no tener atención a ciertos elementos, quizá se priva de la oportunidad de expresar las otras funciones, por más que éstas estén presentes. Y esto, fino y aguzado lector, es lo que muchos pierden cuando las emociones, tal vez, les ganan; un especialista en comunicación sabe que siempre debe estar atento a los detalles, los elementos clave y a partir de ellos desarrollar estrategias para develar lo que se quiere y no sólo un especialista en comunicación, me atrevo a decir que muchos hemos utilizado estas estrategias de esta especialidad.
Y después, utilizar la palabra misoginia o insinuar que el interlocutor la discriminó en un tiempo donde muchas mujeres estamos luchando porque esto deje de suceder y buscamos que las mujeres sean verdaderamente escuchadas y tomadas en cuenta, me parece que se debe tener más cuidado en insinuar o utilizar este tipo de acusaciones.
Probablemente hubo o no intención del especialista en señalar las posibles debilidades de su interlocutor, pudo suceder de manera involuntaria y eso, querido lector, sólo lo sabe el doctor y quienes hayan visto el video.
No quiero hablar de las formas que utilizan en política para calificar o descalificar a alguien, siempre me ha parecido que la esfera política de nuestro país necesita reivindicarse y es por ello que les comento nuevamente que hay que analizar quién dice qué, en dónde y cómo y también creo que como ciudadanos tenemos el deber de informarnos más y ser un poco más críticos a lo que nos exponemos.
Reitero no defiendo a nadie, sólo quiero poner en claro que un especialista en comunicación sabe qué hacer ante una situación de esta índole y muy probablemente no sólo un especialista en esto, en fin, termino con una frase de Honoré de Balzac que dice A veces hablamos mucho y decimos poco. Para expresar más, conviene pensar más.

