Quien tiene el oro…

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Hay quien sigue de vacaciones, sobre todo los niños de nivel primaria y secundaria. Nosotros seguimos con el tema que nos atañe.

La regla numero cinco es Quien tiene el oro, hace las reglas. Ya le he dicho que, en este mundo capitalista, machista y opresor, el que paga manda. Si usted es un empleado, acata las órdenes de sus superiores. Si bien, en la mayoría de los casos, la persona que se encuentra por encima de usted en la jerarquía laboral no le paga directamente su salario, de hecho, la persona que se encuentra arriba de usted quizá tenga otra persona arriba e incluso esa otra persona arriba tenga que obedecer también órdenes de personas que se encuentran mucho más arriba. Al final, se sorprenderán que están realmente al servicio de un ente orgánico llamado corporación o empresa.

Quizá usted me diga, soy mi propio jefe, no tengo a nadie “arriba” de mí. Pues déjeme decirle que se equivoca, ya que, si usted es su propio jefe, permítame decirle que el que manda en ese caso es el cliente. Y si no cumple con sus expectativas, tratándolo bien y/u ofreciendo productos y servicios de calidad, el cliente se irá con la competencia, dejándolo sin un ingreso monetario.

Claro que hay clientes que abusan, y esa máxima de que el cliente siempre tiene la razón, no es del todo cierta, tiene sus grandes excepciones, pero bueno, esos son temas de mercadotecnia que no atañen a lo tratado aquí.

Siempre hay alguien arriba de usted. Lo mismo ocurre en la escala social; ¿a quién le dan el mejor lugar?, ¿a quién le dan la preferencia?, ¿a quién escuchan primero?… Pues ¡al que aparenta!

 ¿Iba a contestar usted, al que tiene más dinero? pues no, fíjese. No es al que tiene más dinero, es al que aparenta tener más dinero, recuerde la regla anterior, la cuatro, cómo te ven, te tratan.

¿Ve cómo las 5 leyes están interconectadas?

Así que, como acaba de ver, ya sea que sea empleado o emprendedor, siempre va a existir alguien arriba de uno. Y así como usted tiene alguien arriba, también usted está arriba de alguien. Y es aquí, donde entran temas como la ética, empatía, generosidad y demás…

Estoy seguro que, nadie quiere tener demasiada gente arriba, recuerde la regla número uno; el ser humano tiende a la comodidad. Y es por eso que al pasar el tiempo y con el peso de los años, uno busca estar lo más cómodo posible. Desafortunadamente, muchos adultos mayores, dependen de alguien, tanto en lo financiero, como en lo físico, e incluso mental o intelectualmente. Ya no estamos en los tiempos bíblicos donde se veneraba al anciano y se le trataba como rey; tristemente hoy, su lugar lo ocupa el que parece joven, y adinerado. Es por ello que todo este tiempo he tratado de decirle que debe de prepararse para el futuro. ¿Cómo? Destinando una parte de su ingreso para que cuando alcance los años jubilosos pueda tener dinero suficiente, para que sean precisamente eso: años de júbilo.

Para que, con ese dinero –oro–, pueda hacer sus reglas sin rendirle cuentas a nadie, sin depender de nadie, o por lo menos, dependiendo de la menor cantidad de gente posible, por eso también le he recomendado el ejercicio, tanto mental como físico. Qué maravilloso sería llegar a una edad avanzada, sin problemas de salud, en la totalidad de sus facultades, y con dinero en el bolsillo.

Haremos un recuento de las 5 reglas, pero eso será la próxima.