Recuerdos de una viva

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El cuarto era bonito, cómodo, la luz de luna entraba por las orillas de la cortina. Estaba emocionada, nunca lo había hecho con alguien así, sin amarlo, ni conocerlo. Quería saber cómo se siente el sexo sin amor, tiempo atrás.

Al apagar la luz empecé a tocar su cuerpo, la sensación de frialdad, la falta de besos al principio fue excitante, después dejé de sentir, pensé en las chicas descuartizadas encontradas en los hoteles, era el turno de moverme, gemí, después recordé a las mujeres sin piel del rostro, a quienes tiraron a la basura, así como si nada. Los besos aumentaban y mis gemidos más. Terminamos. Ulises no fue tan malo.

Me abrazó, su calor en verdad era reconfortante, se quedó dormido. Yo no pude cerrar los ojos, no pude dejar de pensar en que él podría despertar, asfixiarme con la almohada, sacar una navaja de su pantalón, inyectarme algún químico, no estuve tranquila ni un segundo.

Despertó, quería repetir, yo lo único que deseaba, era que casi amaneciera para irme corriendo.