Reinicio escolar

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Tras un breve, pero reconfortante periodo de descanso, todos los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, directivos, profesores, padres de familia y alumnos, estamos en la antesala del inicio del ciclo escolar 2022-2023. El próximo lunes 29 de agosto, cerca de 36 millones de niños asistirán a los 261mil escuelas públicas y privadas, retornarán así a  su proceso de formación.

Para muchos de nosotros, este reinicio escolar resulta incierto, ya no por el tema pandemia que, si bien aún permanece vigente, ha disminuido sustancialmente su letalidad; la incertidumbre emana del conocimiento pleno de que la autoridad educativa federal parece no tener interés en que las cosas mejoren.

Varios son los aspectos que abonan a esa aseveración; un calendario oficial de nueva cuenta alargado hasta finales de julio de 2023, dos semanas para talleres intensivos para docentes con presencia de alumnos, lo que quera que eso signifique, pero lo más preocupante de todo, la designación de Leticia Ramírez Amaya como titular de la Secretaría de Educación Pública.

En un ejercicio de congruencia, de sentido común, queda claro que, si quieres tener buenos resultados, debes poner a la cabeza de esa cartera a una persona capaz, con las credenciales suficientes y la experiencia que avalen su nombramiento, en este caso en particular, ni una ni otra, sólo la lealtad que ha tenido para con el Presidente de la República desde hace más de 25 años.

Con todo respeto, no es lo mismo concentrar quejas para su posterior clasificación y atención, que establecer el rumbo que todo un sistema educativo requiere para que las generaciones del futuro enfrenten los retos de un mundo cada vez menos tolerante, más competido y que se transforma a pasos agigantados.

Adicionalmente, se implementará un modelo educativo que prioriza lo ideológico por encima de lo pedagógico, con las implicaciones que esto puede tener; desde la perdida de la individualidad para la construcción de colectivos, hasta el adoctrinamiento que va en sentido contrario del libre pensamiento, tan necesario en nuestros tiempos.

Como formador, sigo pensando que el éxito de un ser humano radica en la integralidad con la que es formado y su capacidad de hacer un uso pertinente de los conocimientos que adquiere; se trata de saber y saber hacer.

Como pocas veces en la historia, instituciones educativas y padres de familia deben trabajar de la mano para verdaderamente construir un mejor futuro para los alumnos; es momento de cerrar filas y dejar de lado posturas irracionales, incoherentes o segregadoras.

En casa, debe recuperarse el énfasis en valores, respeto, honestidad, generosidad, responsabilidad, compromiso, tolerancia, humildad y gratitud, solo por citar algunos de ellos, ya sé, este discurso suena familiar, de ahí la importancia de ser congruentes y modelar esas conductas para trascender de éste a la acción.

En paralelo, debemos establecer límites, para evitar que los pequeños crezcan con la idea de que merecen todo o de que siempre se podrán salir con la suya.

Las instituciones educativas tenemos el deber moral de cumplir con nuestro trabajo; con mucha tristeza veo todos los días escuelas que simulan con tal de no tener problemas con sus interlocutores, nada más vergonzoso que eso.

Sea como sea, tengamos confianza que el ciclo por venir nos ofrecerá mejores resultados que los dos últimos ciclos; entremos en acción y hagamos lo que debemos, por el bien de todos.

horroreseducativos@hotmail.com