Respecto a la poesía según la percepción de Nietzsche
Pedirle a un filósofo que hable y defina a la poesía
es como pedirle a un cazador de aves
que encierre a un gorrión en una jaula y
luego nos hable de su belleza y su libertad.
¿Amamos la poesía por su belleza?
Bello: Cada cual llama bello a lo que es la expresión visible de lo que es agradable (útil) o despierta los recuerdos de ello o aparece habitualmente ligado a ello
¿Cuál es el estado en que llamamos bello una cosa? quizá aquel en el que recordamos lo que nos hace felices
Según Nietzsche El poeta lírico se identifica primeramente de una manera absoluta con el Uno primordial, con su sufrimiento o sus contradicciones y reproduce la imagen fiel de esta unidad primordial en cuanto a la música, por lo que ésta ha podido ser calificada con razón de reproducción, de segundo vaciado del mundo; pero entonces bajo la influencia por línea del sueño, esta música se manifiesta a él de manera sensible visible como un ensueño simbólico (…) Ya el artista abdicado de su subjetividad bajo la influencia dionisiaca
En la creación poética de la canción popular observamos, pues, cómo lenguaje orienta todos sus esfuerzos a imitar la música; de ahí que con Arquíloco comience para la poesía una nueva era, una poesía opuesta en sus más profundas raíces, a la Homérica con esta observación, hemos definido la única relación posible entre poesía y música, palabra y sonido; la palabra, la imagen, el concepto buscan una expresión análoga a la música: es entonces cuando padecen su violencia. Esto nos lleva a distinguir dos líneas principales de la historia lingüística del pueblo griego, dependiendo de si el lenguaje habitado ha imitado el mundo de las apariencias y de las imágenes, o del mundo de la música
Si se pretende comprender el alcance de esta contraposición, reflexiónese algo más profundamente acerca de las diferencias lingüísticas que existen, respecto a los colores, estructuras sintácticas o material léxico, entre el lenguaje de Homero y el de Píndaro; es entonces cuando se aprecia a todas luces entre Homero y Píndaro tuvieron que sonar las melodías orgiásticas tañidas por la flauta del Olimpo, melodías que todavía en tiempos de Aristóteles
Al lado de la música que habían alcanzado cotas infinitamente más desarrolladas servían de inspiración al entusiasmo ebrio, y cuyo primer impacto de todos los medios creativos de expresión conocido tuvo que ser, sin duda alguna, estimularlos a emular sus efectos.
Quisiera buscar aquí un fenómeno muy conocido en nuestros días, que sólo parece chocante en nuestra estética.
Una y otra vez experimentamos como una sinfonía de Beethoven fuerza a cada uno de sus oyentes a emplear un lenguaje de imágenes por mucho que una combinación de los diferentes mundos de imágenes suscitados por una pieza musical produzca un resultado fantásticamente variopinto por no decir contradictorio.
Toda esta discusión no conduce sino afirmar con toda seguridad que la lírica depende del espíritu de la música en la misma medida en que la música como tal, dada su absoluta soberanía, no necesita ni de una imagen ni del concepto tan solo los tolera como posible acompañamiento. La creación poética del lírico es incapaz de expresar algo que no esté ya contenido, desde un punto de vista harto general y de validez universal, en la música, la cual fuerza hablar en imágenes.
Resulta imposible para el lenguaje agotar el simbolismo universal de la música, justo por la razón por lo que ésta hace referencia de manera simbólica a la contradicción y al dolor existente en las entrañas del Uno originario simbolizado, por lo tanto, una esfera que procede y se encuentra allende a toda apariencia. En relación con ella, toda apariencia no es más que una analogía simbólica.
De ahí que el lenguaje, en cuanto órgano simbólico de las apariencias no puede en ningún momento o lugar exteriorizar el hondo núcleo íntimo de la música: siempre que se lanza a imitarla, lo único que hace es rozarla superficialmente con toda la elocuencia lírica no sirve para acercarnos siquiera a un paso en su sentido más profundo.

