¿Revancha?

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A tres semanas de la jornada democrática en nuestro país, se ha empezado a tener ya una visión clara de lo que sucede de manera cotidiana y que se acrecienta en estos tiempos postelectorales.

Tanto de un lado como del otro, las descalificaciones, remembranzas de tiempos pasados, insidiosas burlas y hasta deshonestas manifestaciones se dan de manera común en todos, o casi todos, los medios informativos de la clase que se quiera.

Las redes sociales han marcado la tendencia definitiva, quizá porque vivimos en un semiencierro que se ha ido clarificando conforme el tiempo pasa. Cada día, y en más de un muro personal, oficial o comercial, las publicaciones se dan de manera constante. De lado de aquellos a favor del candidato, se acusa de manera constante de un proceso de descrédito, pero del lado de la oposición sucede exactamente lo mismo.

Es extraño, pero así ha sucedido desde que la llamada transición política de México se llevo a cabo. Y es más, un poco más antes, 18 años antes, la entonces oposición se dedicó a llevar agua su molino. Y hace tres años la ahora oposición hace lo mismo.

Los canarios cantarines de cada lado se hacen los remolones y en los medios informativos se llenan de acusaciones, descalificaciones y revanchas, sí, revanchas, porque tanto del lado de los ganadores como de los perdedores se han realizado revanchas constantes.

Y no me digan de los correligionarios de café que se llenan de adjetivos contra el grupo opositor (nótese que no pongo nombres de partidos) mientras, como sucedía en 1994, hacen la revolución o la contrarrevolución, según sea el caso.

Ahora estamos viviendo esa época común de cada etapa electoral. Los de un lado se burlan o denostan, los del otro lado, hacen lo mismo. No sé por qué, pero sucede como en aquellos lejanos años en que apenas comprobaba las triquiñuelas de los diferentes partidos políticos (que son casi lo mismo ahora) y me llenaba de resentimiento ante las situaciones que sucedían.

Veo una similitud de aquellos tiempos con estos. Obviamente los personajes cambiaron. Los que antes eran la oposición ahora pasaron al gobierno y los del gobierno a la oposición.

Coda

Es una lastima la muerte del dibujante Helguera. Lo seguí durante muchos años en La Jornada y siempre disfruté de sus cartones. Pero las expresiones que se han sucedido después de su muerte son terriblemente insensibles y poco políticas. Es cierto que no se debe tomar a la ligera el fallecimiento de uno de los testigos directos de este cambio que vivimos, pero es necesario recordar lo que vivimos y que el encierro ha vuelto a la sociedad en cruel y un tanto insensible ante lo que sucede. Vivimos en el borde de un tiempo donde la muerte ha reinado y la pandemia ha creado un mundo diferente al de hace ya quince meses.