+ Se avanza en las carencias del ISSEMyM; La temporada de huracanes y sus efectos negativos en el Estado de México
La frase:
¿Hay presupuesto para posibles efectos negativos de los huracanes?
ES PREGUNTA
HURACANES Y EFECTOS NEGATIVOS EN EDOMÉX
Se espera que la Temporada de ciclones 2025 en México sea una de las más intensas de los últimos años, con la formación de 36 fenómenos entre mayo y noviembre. Ocho de ellos podrían alcanzar la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson. El primero en el Pacífico será Alvin y en el Atlántico, Andrea. Los estados más vulnerables son Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Yucatán y Quintana Roo. Las autoridades recomiendan mantenerse informados y seguir las indicaciones de protección civil para evitar tragedias durante esta temporada. ¿Estamos preparados para enfrentar estos fenómenos?
Lamentablemente la respuesta es: No. La falta de previsión es el común denominador en los gobiernos Federal, estatales y municipales, y por supuesto que el Estado de México no es la excepción. El gasto público hoy tiene otras prioridades, dejando de invertir en aquello que más adelante resultará mucho más caro, pues el trabajo preventivo resulta mucho más económico que el correctivo, y lo peor es que hay vidas en juego que muy probablemente se perderán precisamente por la falta de acciones precautorias.
En el Estado de México ciertamente no hay mares o cuerpos de agua significativos. Aquí, por el contrario, toda el agua que sea capaz de caer por consecuencia de los huracanes que afecten el territorio mexiquense será bienvenida para fines agrícolas y para saciar la sed de nuestras ciudades que concentran ya a millones de personas.
Pero los huracanes tienen aquí otra cara: la de los deslaves, sobre todo en zonas semiurbanas donde se construyó sin importar los límites del desarrollo y donde las personas –empujadas por la carencia económica— habitan por sobrevivencia a pesar de que saben perfectamente que viven en riesgo. Las laderas y las barrancas son el mejor ejemplo de esto.
Pero también hay que reconocer que vivimos permanentemente sobre una trampa urbana en la que los vetustos e insuficientes drenajes provocan que una lluvia de relativa intensidad generen no sólo congestionamientos en el tráfico de vehículos automotores, sino que ahora se tiene que lidiar además con las coladeras destapadas que textualmente cobran vidas y muchas piernas fracturadas de personas que buscan llegar a sus hogares a pesar de no ver el fondo que van pisando.
La mejor y más cercana referencia de este fenómeno la tenemos a unos cuantos kilómetros del centro de la capital mexiquense, en la entrada principal del municipio de San Mateo Atenco, donde por más acciones que supuestamente se han llevado a cabo en la historia reciente de esa localidad siguen presentándose encharcamientos que prácticamente hacen imposible para muchos el regreso a sus hogares. Basta una lluvia intensa para comprobar este problema, a pesar de que se ha comprado y puesto a funcionar sistemas cada vez más eficientes para sacar el agua que ahí se estanca.
Pero no es nada más este municipio el que presenta problemas significativos en época de ciclones, éstos se repiten casi con precisión matemática cada año en Tlalnepantla, en Atizapán de Zaragoza y ya ni hablar de la zona oriente, sobre todo en Chalco, donde hace un año se registraron las peores inundaciones en la colonia Culturas de México que provocaron que cientos de personas tuvieran que enfrentar más de un mes de vivir bajo las aguas negras.
Todos los gobiernos municipales reportan algunas acciones encaminadas a enfrentar satisfactoriamente la temporada de mayor intensidad en las lluvias, sobre todo con la limpieza de colectores y sistemas de drenaje, pero a este buen objetivo hay que anteponer la falta de educación de la población, porque parece imposible la carrera en contra de la basura, basura normal, común y corriente, aquella que cualquiera vota en la vía pública y que parece no darse cuenta que ésa tarde o temprano servirá como tapón que colapsará un drenaje, que impedirá el flujo del agua en una coladera. Así comienzan las inundaciones.
Quizá el esfuerzo de las autoridades haya sido bueno, pero siempre resultará insuficiente, y si a eso tenemos que sumar que la mayoría de los proyectos de limpieza y saneamiento de los sistemas de drenaje están manchados de corrupción, pues pareciera el mejor pretexto para ejecutar obras con sobreprecio o realizarlas con materiales de dudosa calidad, pues tarde o temprano la verdad saldrá a flote y vendrán las colonias inundadas y las personas afectadas.
La temporada de huracanes ya está aquí, ahora lo único que queda es pensar que las acciones preventivas se hayan hecho bien, que esas inversiones en realidad sirvan para algo, y, sobre todo, que la temporada de lluvias no cobre vidas de mexiquenses inocentes, porque, lamentablemente es a los sectores económicamente menos favorecidos a los que más les pega esta situación.

Se avanza en reducir las carencias del ISSEMyM
En las últimas semanas se percibe una mejora en el abasto de medicamentos en las farmacias de las clínicas y hospitales del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), lo cual no deja de ser una muy buena noticia, sobre todo para los miles de usuarios de servicios de salud que dependen de ese instituto para sobrevivir a enfermedades de todo tipo.
Es ahora en algunas claves de medicamentos especializados, sobre todo los que se utilizan para tratar padecimientos relacionados con el cáncer, las enfermedades mentales y algunos tipos de crónico degenerativas donde todavía no se ha logrado nivelar el suministro de fármacos, y es ahí hacia donde se debe dirigir el esfuerzo institucional para sacar adelante al ISSEMyM.
Lo que no se corregido, por más que se diga, son los servicios de laboratorios, rayos x y, sobre todo, el trasplante de órganos, para lo cual el Instituto perdió hace prácticamente un año la certificación, por lo que está impedido para realizarlos, por lo que quienes tienen urgencia de este tipo de cirugías de alta especialidad siguen formándose en una interminable fila en la que esperan materialmente un milagro que pueda salvarles la vida.
Pero vamos por partes. En cuanto a los laboratorios hay dos problemas, ambos solucionables, pero en los dos casos es cuestión de dinero, y eso es lo que los está frenando. El primero tiene que ver con la disponibilidad de reactivos para la realización de pruebas de sangre, orina y excremento. No los hay en cantidades suficientes, por lo que la espera de los usuarios cada vez es más prolongada y lo que antes era algo que se solucionaba en una o dos semanas, ahora hay quienes tienen que esperar meses para que le realicen un análisis que en cualquier laboratorio de la iniciativa privada se puede resolver de un día para otro, pero no todos tienen dinero suficiente para pagar por ese servicio en una instancia particular.
Sobre los rayos X, hace algunos meses hablamos en este mismo espacio sobre las adecuaciones que se intentaban hacer a los contratos que el ISSEMyM tenía con algunos proveedores de estos servicios y sobre la medida que se acordó para resolverlo. Como el costo de los servicios encarecieron, pues el ISSEMyM decidió que éstos se contrataran en menos clínicas y hospitales, de manera regional, por lo que ahora los derechohabientes tienen que esperar más tiempo para obtener una cita y acudir a una sede que no necesariamente es la clínica en la que normalmente se le atendía. Solo un caso, en Metepec no hay equipo de rayos X, por lo que los habitantes de esa localidad tienen que ir al Centro Médico de Toluca a realizárselos, lo que ya implica un traslado, con todos los costos que eso incluye.
La situación no se ha resuelto, se han dado pasos importantes en la solución, pero eso no quiere decir, ni por mucho, que los usuarios ahora estén recibiendo el servicio que merecen, porque hay que recordar que los servidores públicos derechohabientes pagan puntualmente cada quince días, con sus salarios, pero no así reciben lo que merecen a cambio.


