¿Se Cumple con Obligación de una Educación Integral a la Niñez?
En todo el país se preparan los festejos de El Día de la Niña, el Niño y los Adolescentes, pero bien valdría la pena preguntarnos si como gobierno y como sociedad estamos cumpliendo cabalmente con la obligación de brindar una educación integral, de calidad, para asegurarles un futuro esperanzador.
Hay que precisar que nuestra Constitución, en su Artículo Tercero, señala que toda persona tiene derecho a recibir educación y que se basará en el progreso científico, luchará contra la ignorancia, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios; que contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, igualdad de derechos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos. Ningún obstáculo debe limitar el desarrollo profesional de la niñez.
Algo en lo que el texto constitucional, en materia educativa, pone especial énfasis es en que los planteles educativos constituyen un espacio fundamental para el proceso enseñanza-aprendizaje. Sin equipamiento ni prácticas, no será posible.
La niñez mexicana merece que las autoridades educativas, los padres de familia y la sociedad en general, partan de un replanteamiento del nivel escolar real del alumnado, considerando el grave rezago registrado durante el largo periodo de la pandemia en que los alumnos sufrieron un evidente abandono, por falta de preparación tecnológica en maestros, o bien por carencias de equipo y programas informáticos en los estudiantes. Igual debe evaluarse el impacto emocional.
Un exhaustivo trabajo de Laura Toribio y Claudia Solera nos ilustra los extremos en que se debate la educación mexicana. Debemos caminar sobre bases sólidas.
Datos oficiales de la Secretaría de Educación Pública apuntan que en los ciclos escolares de 2020 a 2022, un total de 581 mil 69 alumnos de preescolar abandonaron las aulas y ya no regresaron; en el nivel de primaria lo hicieron casi 400 mil estudiantes, y más de 102 mil en secundaria; además de los 283 mil estudiantes en enseñanza media y de los 58 mil 562 de educación inicial, superando todas las aproximaciones que habían proyectado los investigadores. El reto es mayúsculo si se considera el severo recorte presupuestal en la SEP.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
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