¿SE LEVANTARÁ EL TURISMO?
“La historia ama las paradojas”: Bertolt Bretcht
Como toda actividad, y la vida misma, el turismo enfrenta una serie de paradojas que orientan, al final de cuentas, su rumbo y su destino.
Si bien el sector despega exponencialmente en la década de los 60´s y va tomando importancia absoluta y relativa hasta convertirse en el principal aportador del PIB al mundo, directa e indirectamente, es hasta finales de la década de los 80´s, con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética cuando, a la par de estos dos fenómenos y el surgimiento y explosión de las nuevas tecnologías, se produce el detonador (los cursis le llaman “palanca de desarrollo”) que lo llevó a ser el líder de la economía durante el período 2010-2019.
La dinámica del sector, su capacidad para convertir atractivos en productos y éstos en destinos y la posibilidad de realizar viajes internos y externos se dieron conjuntamente con el crecimiento de las economías, pero en mayores tasas y ritmos. México es uno de los ejemplos más significativos, aunque países como Turquía, Israel, Perú, toda la Unión Europea se convirtieron en ejemplos paradigmáticos del buen hacer.
Al mismo tiempo, y en esa constante dinámica, el turismo se apuró a colaborar y a apoyar la conservación y la mejora de sistemas y ecosistemas ambientales e incluyó el “apellido” de “sostenible” o “sustentable” a los nuevos destinos.
Llegó la pandemia en 2020 y puso al descubierto que, efectivamente, el turismo es el sector más relevante de la economía. Una caída de la actividad del 74% (para México los datos nos señalaron “solo” el 46%) provocó desempleo, quiebras, pérdidas económicas, golpes bursátiles y empresariales a núcleos hoteleras, aéreos, de cruceros, etc. Los mil quinientos millones de viajeros internacionales alcanzados con esfuerzo, visión y acción colectiva, cayeron dramáticamente a menos de una tercera parte.
Todo esto obligó a mostrar la resiliencia de sus actores principales que, apoyando políticas públicas, estableciendo protocolos estrictos y trabajando en equipo, lograron una recuperación sin precedentes de casi el 50% de lo perdido en un 2021 que, a pesar de seguir sufriendo estragos sanitarios, permitía vislumbrar las nuevas realidades de la economía y de su soporte principal, el turismo.
Llegó el 2022, promisorio y con un excelente primer trimestre y surge la paradoja, si la caída de la Unión Soviética, incapaz ideológica y económicamente de sostener un imperio, provocó el despegue del turismo, la invasión a Ucrania y la alerta europea frenan la recuperación y obligan a nuevos planteamientos para que visitantes y receptores tengan el repunte económico, anímico y emocional que casi dos años de ostracismo provocaron.
Sin duda, el sector saldrá adelante, una vez más. América, México, sus estados, sus regiones son la oportunidad del presente, si las aprovechamos con prudencia y responsabilidad podremos ver el futuro con preocupación, pero con optimismo.
No obstante, dicen los clásicos que, para resolver un problema, lo primero que hay que hacer es reconocer que existe, ciertos parámetros, cifras y reportes de actividad, emanados de las fuentes oficiales, nos hacen dudar que se esté dando al sector (como a muchos otros) la dimensión de su problemática y la acertada aplicación de políticas públicas para resolverla.
Por ejemplo, el Tren Maya, cuyo costo iba a ser de 120 mil millones de pesos (costo estimado, sin Plan Maestro y sin Proyecto Ejecutivo; bueno, con ¡8 cambios de ruta! En 2 años) y que ya consumió 230 mil millones de pesos tan escasos y tan necesarios para necesidades ingentes, parece que ya no se orientará al turismo, sino al modo de carga y, quizá, de estrategia de seguridad (¿). De cualquier manera, no apoya a la rápida recuperación de la actividad.
Otra duda: la actividad turística cayó 76% en 2020, debido, básicamente, a la pandemia. Se recuperó en 2021 cerca de la mitad, es decir, aún estaba 40% por debajo de la etapa post pandemia, cuando se estimaba un sólido repunte para 2022, vino el conflicto bélico y frenó el nuevo impulso, ¿era necesario y urgente un “nuevo” aeropuerto “internacional”?
Apunto el tema porque la pandemia frenó el número de vuelos a nivel mundial y el aeropuerto de la Ciudad de México (ahora saturado por decreto) aún no recupera el número de operaciones que tenía en 2019. Entonces, fortalecer a un nuevo aeropuerto, sin necesidad real, sin conectividad y sin transportabilidad, tampoco impulsa la recuperación turística.
La falta de apoyo a los Pueblos Mágicos, la desaparición de la promoción del turismo a nivel federal y, como serio detonante, la inseguridad, nos hace pensar que falta mucho para reactivar al sector que más aporta a la economía en calidad de nivel de vida, en generación de empleos -directos e indirectos- y, hasta antes de la crisis del 2020, generador de 24 mil millones de dólares a la economía nacional (solo por gastos de turistas).
Los actores, públicos, sociales y privados, deberían de estar realmente preocupados en torno a un tema toral para la economía y para la vida social del país.
DE FORMA: El último reporte disponible de la actividad turística nacional (RAT). Publicado por la SECTUR federal, señala que, en el primer bimestre del año, entraron al país 5 millones 265 mil turistas internacionales (50% más que en 2021), pero aún lejos de los 7.6 millones de turistas contabilizados en 2019. También señala el informe que la llegada de turistas internacionales a cuartos de hotel, para el mismo período, ascendió a 3 millones 63 mil. Cifras mejores, desde luego que las del 2020. Buenos datos, pero…
DEFORME: Si el mismo informe nos dice que arribaron 5 millones 265 mil turistas internacionales y se hospedaron 3 millones 63 mil de ellos, y el turismo es, por definición PERNOCTA, ¿alguien nos podría decir adónde durmieron, en enero y febrero, 2 MILLONES 202 MIL TURISTAS? Curiosidad económica, solo.
10 COSAS QUE PUEDES HACER HOY PARA CONTRIBUIR AL TURISMO


