Segismunda

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Soñé a la muerte en un sueño

minúsculo como el encuentro,

de ella recuerdo su bondad

            y su aparatoso ceño.

Parece esta muerte una

            mujer agreste.

Que no teníamos tiempo me dijo

al mismo que miraba

            fijamente mi frente.

Parecía una abuela que tuve

            y estaba renuente.

Venía por otra más,

            una más valiente.

A mí me deja viviendo

mi largo sueño de gente y peste.

Le agradezco

            que deje saludos.

            Intacta mi mente.

            Un nuevo camino.

Este soliloquio tan breve

En que Vida y Muerte

Son sólo dos nombres

que en el sueño se mecen

porque la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.(1)

 

  • Jornada 3 Escena 19. Monólogo de Segismundo de La vida es Sueño de Pedro Calderón de la Barca, 1635.