SI SE PUDO

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Domingo 14 de diciembre, medianoche.

Llegó al gran edificio del periódico en donde laboraba desde hacía dos décadas. Ahí escribía su diaria columna que, en el reciente pasado, le había dado el dinero suficiente para tener un rancho de descanso en Valle de Bravo, el Ford Mustang negrito que apenas había estacionado, también para la pensión alimenticia después del divorcio de los dos hijos que estudian en el Tec. de Monterrey.

Por separado, sus haberes habían mermado, decía él un chingue, desde que hace 7 años cuando el pinché AMLO descorrió la cortina y el aparecía como mentiroso y culpable de engaño a los lectores.

 …. Ah y también tenía una buena cantidad de lana en Banorte, su banco.

Llegó, saludó y se puso a pensar por donde atacar: ¿El agua?, ¿Cómo? Si se está haciendo público y notorio que la detentaban unos cuantos riquillos, como la familia Le Baron, ¿el maíz que debe pagarse mejor, no, difícil argumentar ¿por el petróleo? Es deuda del pasado.

En eso reparó que, junto a él, el comentarista deportivo tecleaba con una sonrisa en la boca y rapidez en sus dedos. Se acercó y leyó:

“El Club Deportivo Toluca” logra su décimo segundo campeonato. La ciudad es una roja explosión de gusto. El frenesí, el humo, las caravanas de aficionados que celebran con cohetones y mucha felicidad.

Voy a contarles: si un buen guionista hubiera escrito el “script” del partido no le hubiera salido mejor. Llegando con la desventaja de un gol a favor de los Tigres de la UANL los “Diablos Rojos”, “pas” que de un tiro de Gignac desviado ¿accidentalmente? por Gorriarán, ¡gol! El segundo en fila de los felinos.

Silencio en el estadio de la Bombonera, Silencio que no duró, pues alguien se acordó del ¡SI SE PUEDE! ¡SI SE PUEDE! Que años antes los hizo campeones ante el Necaxa. Ahora era coreado por miles de gargantas que retumbaron en esa hermosa cancha donde se ve y se oye todo.

El redactor deportivo estaba tan ensimismado en su crónica que no notó que míster chayotero iba leyendo su texto. Y continuó escribiendo.

Y de un libro del CDT rescata – en el homenaje que les hago a la Selección de TOLUQUEÑO: Albarrán, Jorge Rodríguez, “Vivi” Estevez, Héctor Velázquez y Rábago, en la media Barreto y Juan Dosal y arriba, Benito Contreras, Vicente Pereda, “Caballo” Mendoza y quedarían en la expectativa Héctor Barraza, el “Chupas” Barreto y Morris Ruíz y veinte más.

Entonces en este momento pensó chayotero, desviándose del aspecto deportivo, que Toluca era el virtual centro motor del grupo Atlacomulco ¡chin! También que nos iba con Peña Nieto y Videgaray… y le vino un odio cerval en contra de AMLO y Sheinbaum.

Y se encabronó más al ahondar en su desgracia: tener que exprimir las neuronas para mentir, para cambiar lo blanco por negro para –por eso le pagan, aunque sea una miseria– Vender su pluma que por cierto ya no la siguen más lectores, excepto los afines mal nacidos como él y lo que le lanceteaba el corazón: sentir que lo más sagrado: la valía de ser poco a poco se desmoronaba.

– ¡Carlos! Le habló el redactor deportivo… ¿Te gusta el fut? Chayotero iba a decir que sólo un poco pero anoche ooh, en lugar de mirar Operación Mamut lo jalaron los penaltis.

– Si… no mucho, pero si…

Mira esto:

…Y acabando el partido porque diré que fue como una película de suspenso, Alexis Vega el delantero que jugó lesionado, se levantó de la lona y metiendo el último penalti los hizo campeones…

Maldición, a Chayotero quién sabe por qué se le vino la imagen de AMLO, que siendo harapo es ahora gala y por eso le encabronó que el redactor deportivo tuviera junto a su laptop Grandeza el libro de ese hijo de su madre que no entiende que no somos iguales y que los pobres, los indios y los jodidos deben chingarse.

En tanto el redactor deportivo escribió las últimas líneas:

Así, Toluca sigue celebrando:

Chayotero ya llevaba 10 minutos frente a su laptop y el coraje no le permitía hilar mentirillas sin sustento.

Y como colofón pateó el cesto de basura y metió gol en su propia portería porque se chingó el dedo gordo del pie derecho:

¡Gooool!