Simone de Beauvoir

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Resulta admirable leer el libro Simone de Beauvoir / Del sexo al género escrito por Cristina Sánchez Muñoz, editado por Batisfaco en España. Simone de Beauvoir expresa el siglo pasado: fuerza, entusiasmo e inteligencia que hace vivir el movimiento femenino de occidente. Mujer admirada porque sabe tratar con genios por igual y en diversas circunstancias a pensadores, artistas visuales, académicos y literatos. Nace cuando las mujeres sufragistas en Gran Bretaña alcanzan el máximo de participación —entre años de 1903 a 1913—; cuando en Dinamarca consiguen el derecho al voto la mujer en 1908; y Noruega se lo otorga en 1913. Nace en París el 9 de enero de 1906, en Boulevard Montparnasse: más parisina no se puede pensar. Su historia tiene un hilo conductor: la conseja popular dice que es ella –el eterno amor del filósofo Jean Paul Sartre–. Forma con él una pareja de  pensadores que dan sello al siglo XX. Se cuenta que a los 11 años escucha que en Rusia hay una revolución (que ella no comprende) del proletariado: dicha guerra civil causa espanto por igual entre la sociedad parisina.

Esperanzas de cambiar en la sociedad, escucha sin comprender del todo a su joven edad en 1917. La Revolución Rusa con Lenin a la cabeza inventa el nuevo estado de los obreros. Sus primeros diez años de vida y adolescencia los vive en ese punto neurálgico que es París: centro de todo lo que confluye de Europa y del mundo en sus calles y vida cultural.

Los primeros veinte años de su vida, la configuran para estar en el mundo políticamente. Ser animal político en el sentido de Aristóteles, igual el admirado Jean Paul Sartre: el camino de la filosofía y de la literatura dejan su huella y crean su vocación. Su biografía dice que antes de los 12 años, se entera de que en Inglaterra han concedido el derecho al voto a las mujeres de más de 30 años. En el año de 1920 —en Estados Unidos de América—, se concede el voto, pero sólo a mujeres de piel blanca. Simone estudia en historia que hace 50 años en ese país, se había abolido la esclavitud a través de la guerra civil, sin que los avances contra el racismo —odio de los negros— se hubiera eliminado. Blancos de mente reaccionaria son violentos y crueles en el trato con aquellos, que han forjado la riqueza de esa nación, haciéndola, con su trabajo, enormemente rica y poderosa. Beauvoir pertenece a una generación privilegiada hecha en el dolor de la humanidad: dos guerras mundiales son su hogar. Ha de vivir de niña la Primera Guerra Mundial y en su juventud el Holocausto del nazismo en Europa con mayor violencia y reguero de sangre por doquier que la primera. Conciencia de su tiempo ha de ser. Se cuenta que en 1919 la familia entra en bancarrota. Como muchas familias de hombres y mujeres geniales parece que este paso es necesario para valorar los asuntos humanos. Realizarse a través del sufrimiento que viene de fuera, y el que por razones sociales o económicas obliga a Simone de Beauvoir a sentir la vida de otra forma. Su vida es un torbellino que no se detiene hasta el día de su muerte el 14 de abril de 1986.

Todo transcurre con gran rapidez a partir de sus estudios en La Sorbona, en París, donde inicia los de filosofía. En 1929 conoce a quien le ha de dar dirección a su pensamiento —sin que ello le haga— discípula ajena a sus cualidades creativas y pensamiento político-filosófico. La relación con Jean Paul Sartre —que físicamente no era un adonis— sorprendió a muchos. No conciben que con su belleza e inteligencia esté enamorada del intelectual soberbio y enojón que es en su vida social. Brillante siempre, al acabar su carrera gana el concurso agrégation junto a Sartre. Sorprende la dualidad hombre-mujer que se acomoda por talento, inteligencia y cultura que son cualidad en los dos. De 1931 a 1936, es académica que dedica con pasión su tiempo a la carrera de profesora de filosofía.

Escribe su primera novela: Cuando prima lo espiritual, que se publica en el año de 1979. Es relevante la cantidad de textos que da a la opinión pública en 1943 la novela La Invitada; en 1944 se publica el ensayo: Pirro y Cineas; en el año de 1946 la novela: Todos los hombres son mortales; para 1951 publica su ensayo: Por una moral de la ambigüedad; en 1949 publica dos volúmenes: El segundo sexo, de esta obra se venden dos millones de ejemplares al ser traducida al inglés en Estados Unidos. En el año de 1954, publica su novela: Los mandarines que vende rápidamente 40 mil ejemplares: por el mismo recibe el Premio Goncourt de letras francesas. Es interminable la edición de nuevos textos: en 1957 aparece La larga marcha; en el año de 1958 sale: Memorias de una joven formal. En 1960 aparece el volumen dos de sus memorias La plenitud de la vida; en el año de 1963 publica el tercer libro de memorias: La fuerza de las cosas; y escribe un libro clásico en 1964, a la muerte de su madre: Una muerte muy dulce. Su obra bien merece para entonces el Premio Nobel de Literatura, no sucede así, El segundo sexo traducido al japonés es todo un éxito de librería; en el año de 1968 publica la novela La mujer rota; y en 1970 hace público su ensayo La vejez; y firma el Manifiesto de las 343 a favor del aborto; en el año de 1972 sale su cuarto volumen de memorias: Final de cuentas. En 1975, recibe el Premio Jerusalén, concedido a escritores que promueven las libertades individuales. En el año de 1979, se publican sus cuentos y relatos escritos entre 1935 y 1937 con el título: Cuando predomina lo espiritual; y para el año de 1981 publica: La ceremonia del adiós. En el año de 1983, Cartas al Castor textos de relación entre ella y Sartre, es en ese año que el país de Dinamarca le otorga el Premio Sonning.

Ante esta enorme obra escrita de miles de páginas destacada su labor de ensayista y novelista. Vocación filosófica y participante en luchas relevantes por igualdad y libertad femenina; en movimientos sociales, que rompen con el statu quo. Participa de manera decidida en favor del mayo de 1968, en París: junto a Jean Paul Sartre asiste en pro de batallas civilistas. Desde China hasta México el nombre de los dos escritores es estandarte de lucha por la libertad y la democracia. Sus viajes con Jean Paul a la URSS y a China son legendarios. A este último país va durante dos meses en el año de 1955, cuando el régimen de Mao Tse Tung estaba en su apogeo y, plantea la revolución de las cien flores. Se implica en 1959 contra el activismo de la política francesa en Argelia, batalla que ha de perder el gobierno francés. Su relación con Jean Paul Sartre es legendaria, con él conoce al Che Guevara y a Fidel Castro, y de igual manera visita Brasil siendo huésped del narrador Jorge Amado. Las visitas de Jean Paul Sartre y ella a la Unión Soviética se realizan por invitación particular de la Unión de Escritores Soviéticos.

En aquellas décadas no existe pareja más famosa como la de ellos, sí su amor o relación se hizo legendaria. Y ello a pesar de que Simone tiene relaciones amorosas con otros hombres: Nelson Algren de 1947 a 1952 y, después Claude Lanzmann de 1952 a 1959. Revisar la vida de Simone comprueba que, con trabajo y terquedad, demostró fortaleza intelectual y creatividad que le hacen un ser privilegiado. Su activismo es proclive y ejemplar: se le nombra en 1972, presidenta de la asociación francesa Choisir en favor de los derechos reproductivos de la mujer y, en 1974 funda la Liga de Derechos de la Mujer. Al revisar la ajetreada vida de Simone, se ve que la obra práctica es tan relevante, como miles de páginas que escribió: ahora son motivo de estudio en universidades de Europa. Supo poner al servicio de los mejores deseos de progreso del movimiento femenino, con el objetivo de liberar todo y no sólo a su sexo. Así como sus batallas por el progreso —igualdad entre hombres y mujeres—, así como entre las razas, por la democracia y la libertad de los pueblos de la tierra. Visión de pensadora que, en filosofía, encuentra su hogar.