Soldadita de plomo
Carta naútica, lista.
Rumbo, fijo,
derrota de profundidad, establecida.
Así a la mar le di aviso
y tu faro lejano, casi desconocido
alumbró mi ángulo y mi destino.
Sin brújula, sin mapa
mi navegación a estima,
sugirió que a las latitudes heladas
en que estábamos, la corriente
era superficial y contenía un modo
de salir a pesar de todo clima.
Sin dirección, todo objeto solar
arrojó sobre la embarcación
su astronómica afrenta,
Sin más, viento, olas, mareas
y corrientes me arrastraron.
Sin control ni posición;
perdida, inestable y loca
uso las facturas, los recibos,
recados de amor, letras de canciones
en construir este endeble, falso
barco de papel en el que arrojaste
mi vida, timonel, en el drenaje,
esperando que el canal fondeara
de una vez por todas mis pretensiones,
impedir por nulo intento que levaras anclas.

